La buena vejez es posible (y necesaria)

08/12/2019

La salud y el envejecimiento de las personas no implican solo hablar de diagnóstico, enfermedad, tratamiento y rehabilitación, sino también de aspectos psicológicos, sociológicos e incluso económicos, donde la prevención ocupa un lugar clave.

Canarias7 / Las Palmas de Gran Canaria

El pasado martes el salón de actos de CANARIAS7 acogió una jornada sobre la buena vejez organizada por Plena Inclusión Canarias con la colaboración del Gobierno de Canarias. Unas 120 personas –profesionales del ámbito social y sanitario, familiares de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo y personas mayores con y sin discapacidad– disfrutaron de ocho ponencias en las jornadas, que fueron inauguradas por Miguel Montero, director general de Discapacidad y Dependencia del Gobierno canario, y Carmen Laucirica, presidenta de Plena inclusión Canarias. Las diferentes ponencias abordaron el proceso de envejecimiento y qué aspectos individuales y sociales influyen en el mismo y, en una segunda parte, se explicaron experiencias y proyectos innovadores en los que las personas mayores con y sin discapacidad intelectual son protagonistas.

En todo momento se hizo especial hincapié en aspectos propios del envejecimiento de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, ámbito de actuación de Plena Inclusión Canarias como entidad que defiende en Canarias los derechos de estas personas y ofrece a las mismas, y a sus familias, apoyos y oportunidades para la mejora de su calidad de vida.

Una de las intervenciones destacadas fue la del doctor René de Lamar, médico especialista en geriatría y gerontología, quien habló del concepto de envejecimiento haciendo un recorrido histórico y aportando diez reglas de oro para envejecer con éxito en el siglo XXI. Una ponencia que demostró que la salud y el envejecimiento de las personas no implican sólo hablar de diagnóstico, enfermedad, tratamiento y rehabilitación, sino también de aspectos psicológicos, sociológicos e incluso económicos, donde la prevención ocupa un lugar clave. Y por supuesto, que la mejor alternativa a envejecer es envejecer de manera activa, añadiendo vida a los años, por lo que el concepto de calidad de vida cobra especial importancia. Además, el doctor con su intervención quiso concienciar sobre cómo los déficits sensoriales suponen un escollo importante para envejecer con éxito, así como el deterioro funcional y lo que supone el envejecimiento poblacional como reto para nuestro sistema nacional de salud. De Lamar finalizó su intervención mencionando a Gabriel García Márquez con la cita «la vejez no es cuantos años tienes, sino cómo te sientes».

Por su parte, Ayoze González, médico especialista en Neurología, expuso la relación recíproca entre deterioro cognitivo y discapacidad intelectual iniciando con los conceptos de deterioro cognitivo, demencia y alzhéimer. Prosiguió aportando claves fundamentales para entender la prevalencia mayor del deterioro cognitivo en personas con discapacidad intelectual y, más concretamente, en las personas con síndrome de Down. Según González, en estas personas, el deterioro cognitivo presenta particularidades concretas relacionadas con trastornos de habilidades cognitivas, trastornos de memoria, trastornos conductuales y emocionales y dificultades en las actividades de la vida diaria.

El especialista en Neurología expuso que la evaluación y el tratamiento de las personas con discapacidad intelectual que desarrollan demencias deben ser individualizados y requieren, sin duda, de una intervención multidisciplinar. También en esta primera parte, intervino Saray Rodríguez de la Fundación Tutelar Canaria Adepsi presentando datos muy interesantes en el estudio Trabajando en red para conocer realidad sobre los apoyos recibidos por personas mayores en recursos residenciales.

En una segunda parte, se contó con la intervención de Yolanda Miguélez y Marta Olmedo de Pronisa (Plena inclusión Ávila), quienes presentaron el proyecto innovador para el medio rural A gusto en mi casa, que favorece que las personas mayores que así lo deseen puedan envejecer en su hogar, siendo los protagonistas de sus proyectos de vida .

Cristina Suárez, del proyecto Mi Plaza, introdujo propuestas para crear entornos amigables con las personas mayores, a través de las cuales regenerar la vida comunitaria y las redes de apoyos vecinales tan indispensables, como escasas, en nuestra sociedad actual. Por su parte, Guacimara Martín y Armando Ramírez de la Fundación Lidia García mostraron el valor de los proyectos intergeneracionales mediante la presentación de su proyecto Aprendiendo Juntos.