El problema de la obesidad está «en las casas, no en las cafeterías»

27/01/2020

Los endocrinos llaman la atención en que comer fuera no engorda, pero sí la comida que se elige. Insisten en que la «mejor herencia para nuestros hijos es que sepan cocinar platos tradicionales».

o.R. /las palmas de gran canaria

El problema de la obesidad comienza en casa. Muchos padres no saben ofrecer a sus hijos una alimentación saludable. Vivimos en una sociedad donde los días pasan muy rápido, donde impera el estrés laboral y en la que cada vez hay menos costumbre de cocinar los productos frescos y, a menudo, las familias acaban optando por comprar alimentos procesados, con escaso valor nutricional o ya precocinados». Pedro de Pablos, jefe del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Doctor Negrín, responde directamente con esta explicación cuando se le nombra la obesidad, una enfermedad sobre la que la Sociedad Española de Obesidad (Seedo-SEO) acaba de dar a conocer un estudio «observacional» sobre hábitos de vida a nivel nacional que ha concluido que la tendencia creciente a comer fuera de casa (un 80% de la población) está disparando los niveles de obesidad hasta un 18%.

Este es un detalle en el que De Pablos quiere hacer hincapié, matizando que «desayunar, almorzar o cenar en cafeterías o restaurantes no conlleva engorda, aunque sí es un problema lo que se ingiere: bollería, zumos industriales o frituras, por ejemplo». «Es lo que comemos, no dónde comemos», puntualiza.

De Pablos sabe que puede ser difícil realizar una dieta saludable y equilibrada, pero opina que es solo «cuestión de planificación. Hace años que hemos adoptado en las islas, como en el sur peninsular y zonas turísticas, una dieta rica en sales, grasas saturadas y azúcares, el mayor veneno que estamos ingiriendo– y se está perdiendo la tradición de hacer la comida en casa, la de nuestras abuelas. Se trata de una costumbre social que hay que cambiar».

«La mejor herencia que podemos dejarle a nuestros hijos es que aprendan a comer, volver al potaje y a las legumbres, a comprar productos de Km0, a recuperar la dieta mediterránea y desechar la fast-food (comida rápida)», indica el jefe del servicio de Endocrinología del Hospital Doctor Negrín.