«El mejor hábito y los propósitos de año nuevo»

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17/01/2020

El psicólogo Leocadio Martín habla esta semana en su espacio en CANARIAS7 del cambio que podemos iniciar con el nuevo año.

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He vuelto a comer demasiado. Me he levantado muy tarde. No he sido agradable con alguien... Éstos y otros incumplimientos de alguno de nuestros propósitos de Año Nuevo, nos hacen sentir realmente mal y además consiguen contagiar el resto de los planes u objetivos que teníamos para este año 2020. Logrando así, que de un plumazo, todas nuestras buenas intenciones se vayan al traste. La lista de arrepentimientos puede ser eterna. Reconocemos nuestros malos hábitos, pero tenemos una enorme dificultad para romperlos.

Hay una cosa muy simple que puedes hacer para conseguirlo.

Y no es otra que desarrollar un nuevo hábito, que tiene el potencial para disolver todos tus malas costumbres. Para lograrlo, debemos aprender cómo el cerebro motiva a la conducta.

Hay un montón de fuerzas ocultas que afectan nuestro comportamiento de una forma sorprendente. Son factores biológicos, ambientales o emocionales, que pueden variar lo que hacemos o pensamos incluso sin darnos cuenta. Muchas de las cosas que hacemos, incluyendo los hábitos que nos hemos formado, no son el resultado de decisiones cuidadosas y meditadas.

Nuestro cerebro es una máquina maravillosa, que consume casi el 20 % de la ingesta calórica diaria que realizamos ¡incluso cuándo estamos dormidos! Para conservar energía utiliza atajos. Identifica patrones, y después los asume y actúa según ellos. Éstos patrones pueden influenciar nuestra conducta de forma inconsciente.

Como el cerebro invierte muchísimo esfuerzo en desarrollarlos, no le gusta emplear energía adicional reevaluando su propuesta. Utiliza estos patrones que aprendido, para funcionar en piloto automático cuando sea posible. Lo hace para conservar nuestros recursos, pero puede resultar en la recurrencia de malos hábitos. Muchas decisiones irracionales pueden surgir de estos caminos automatizados del cerebro.Hacemos cosas sin pensar. No formamos creencias sin evaluar la evidencia, nos convertimos en personas sesgadas por estere otipos preconstruidos.

¿Y cómo conseguimos cambiarlo?

Para romper este ciclo debemos recordarnos permanentemente dejar el asiento del pasajero y recuperar el control de nuestro vehículo. Somos frecuentemente, víctimas de un cerebro acomodado que confía demasiado en los atajos mentales. El truco es ser consciente de nuestras conductas, sin importar lo triviales que puedan parecer.

Preguntarnos por ejemplo: ¿porque quiero esa galleta? ¿Por qué voy a decir algo tan desagradable? ¿Porque sigo viendo esta serie que no me gusta, si mañana me tengo que levantar temprano? ¿Por qué no paro de mirar a mi teléfono si estoy en compañía de alguien a quien quiero? Y así eternamente.

La estrategia puede parecer obvia, pero ser consciente de nuestras acciones en el presente no es tan fácil como parece, porque nuestro cerebro hace una utilización intensiva de estos atajos mentales para liberar energía y preocuparse de aquello que pueda ocurrir.

La consecuencia es que no somos muy buenos viviendo en el presente. Porque no podemos anticipar todo aquello que pueda ir mal. Pero este engaño de control, hace que consumamos un montón de energías intentándolo.

¿Cómo lo podemos hacer?

Se trata de observar conscientemente desde las más pequeñas cosas que haces hasta aquello que piensas, introduciendo un momento de respiración y reflexión para traerlo a la consciencia. Vivir en él ahora.

Escudriñar tus acciones para revelar las oportunidades que tienes ante ti. Contemplar lo que te rodea, implicarte en tus propios pensamientos en lugar de dejar que la mente actúe basándose exclusivamente en asunciones subconsciente. Esto puede cambiar tu forma de verte a ti mismo y al mundo que te rodea.

De esta manera seguro que a la primera te librarás de muchos malos hábitos, y tendrás el poder de superar un cerebro en piloto automático.