Las Urgencias como residencia

27/02/2018

Seis personas con el alta médica esperan en «un espacio de 25 metros cuadrados, en una camilla sobre una colchoneta de 5 centímetros de grosor, sin luz ni intimidad» en Urgencias del Hospital Insular, denuncia el personal. Están a la espera de que el Cabildo grancanario les habilite plazas sociosanitaria.

ETIQUETAS:

La imagen de pacientes, la mayoría mayores, ‘aparcados’ en el servicio de Urgencias de los hospitales en espera de una cama sociosanitaria es una fotografía que se repite constantemente. Con este perfil, se encuentran seis personas en el área de Urgencias en el Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, según denuncian los profesionales. J.R.H.A., de 65 años, F.R.S., de 48 años, V.M.D., de 83 años, F.P.R., de 68 años, P.S.D., de 74 años, S.D.D., de 80 años, cinco hombres y una mujer que esperan por una plaza sociosanitaria y psiquiátrica, uno de ellos, desde el 18 de diciembre de 2017, denuncian los propios profesionales del área.

Los seis afectados se ven obligados a permanecer «durante semanas e incluso, meses postrados en una camilla, sobre una colchoneta de apenas cinco centímetros de grosor, apelotonados, sin luz, intimidad ni espacio para moverse y en apenas 25 metros cuadrados», denuncian las mismas fuentes. Todos disponen del alta médica, pero se encuentran secuestrados en la frontera de varias administraciones. «No suben a planta de hospitalización porque carecen de criterio médico para su ingreso, según el hospital, pero, tampoco, logran una plaza en un centro o residencia porque el Cabildo de Gran Canaria o no tiene plazas o no actúa con la celeridad que requieren estos casos», apuntan. «A pesar de que se les atiende lo mejor que se puede en Urgencias, con el paso del tiempo van perdiendo movilidad, escarándose, perdiendo la noción del tiempo, están expuestos a infecciones...retroceden en su situación médica», apuntan. «Es triste y humillante», sentencian.

No todos los que ingresan en Urgencias «se quedan tras el alta porque se van con sus familias o vuelven a sus residencias», explican los profesionales. Sin embargo, los que permanecen en el servicio «tienen problemas familiares, sociales o de salud mental» que requieren que el Cabildo de Gran Canaria– les gestione «con celeridad una plaza en un centro residencial», añaden.