La consulta de la Dra. María del Pilar Álvaro Morales

«El catarro es la enfermedad pediátrica más común»

12/01/2019

Aunque en general remiten sin complicaciones, en invierno hay una mayor prevalencia de enfermedades respiratorias entre los menores por la estrecha convivencia de los niños en guarderías y colegios, lo que facilita la exposición y la diseminación de distintos virus.

— ¿Por qué son tan frecuentes las enfermedades respiratorias infantiles en invierno?

— Los niños tienen un sistema inmunológico inmaduro en constante exposición a gérmenes desconocidos. La mayor prevalencia de las enfermedades respiratorias en invierno junto a la estrecha convivencia de los niños en guarderías y colegios facilitan la exposición y la diseminación de los distintos virus respiratorios, más teniendo en cuenta su alta contagiosidad. En cualquier caso, la mayoría de estas infecciones en la primera infancia están causadas por virus y remiten espontáneamente sin complicaciones.

— ¿Cuáles son estas infecciones?

— Según las zonas afectadas hablaremos de rinofaringitis, que afecta a nariz y garganta; la faringoamigdalitis, que afecta a la zona amigdalar; la laringitis, que frecuentemente produce afonía puesto que afecta a la zona de las cuerdas vocales; la bronquitis; la neumonía en el pulmón; la otitis media o la sinusitis aguda en los senos paranasales.

— ¿Cómo podemos prevenirlas?

— La mejor prevención consiste en evitar la exposición con personas enfermas. Por ello debemos evitar que los niños, especialmente los más pequeños, estén en contacto con personas enfermas. Los virus respiratorios se diseminan a través de las gotitas de pflügge, que son unas micropartículas que expelemos al estornudar, toser e incluso al hablar. Estas partículas se depositan en manos, ropa y objetos que tocamos y es fácil inhalarlas y contagiarnos. Por ello es fundamental taparnos la nariz al toser y estornudar y lavarnos frecuentemente las manos.

— ¿Cuál es la patología más habitual?

— Los catarros o resfriados constituyen la enfermedad pediátrica más común. Los síntomas nasales y de garganta son los más frecuentes, pueden acompañarse de fiebre y si esto ocurre no suele durar más de tres días. La tos, sin embargo, puede persistir a lo largo de dos o tres semanas. Si tenemos en cuenta que existen más de 10.000 virus diferentes que originan catarros podemos comprender los frecuentes contagios durante el curso, considerándose normal presentar entre seis y ocho episodios anuales hasta los diez años. Un cuadro frecuente que es preciso diferenciar es la gripe. Está provocado por otro tipo de virus y clínicamente los niños presentan fiebre alta, tos, dolor de cabeza y garganta, intenso malestar, cansancio y abundante secreción nasal. En ocasiones puede aparecer irritación ocular, vómitos y diarreas.

— ¿Cuándo debe acudirse al médico?

— El manejo de los cuadros catarrales consiste en mantener las fosas nasales limpias a través de los lavados nasales y humidificar secreciones. Para ello es conveniente beber abundante líquido. En caso de fiebre se administrará el antitérmico habitual. Cuando la fiebre sea persistentemente alta y no remita con los antitérmicos, dure más de 72 horas, persista la mucosidad nasal más de 10 días o en caso de agravamiento como dolor de oídos, dificultad respiratoria o decaimiento general debe acudirse al pediatra.

— ¿Qué complicaciones puede llegar a presentar?

— La mayoría de los casos evoluciona hacia la resolución sin presentar complicaciones. Cuando ocurren se debe habitualmente a sobreinfección de las secreciones por bacterias, produciéndose en esos casos otitis, sinusitis, conjuntivitis purulenta o neumonía. En caso de sobreinfección bacteriana el pediatra debe valorar la conveniencia de administrar antibioterapia. Hay que tener siempre en cuenta que el uso de antibióticos sin ser necesario además de resultar ineficaz, especialmente ante infecciones víricas, puede ser peligroso ya que podría provocar que en posteriores enfermedades el organismo del niño no responda adecuadamente a los mismos.