Corea del Sur decreta la alerta máxima al contagiarse una secta

24/02/2020

a propagación del coronavirus en Corea del Sur preocupa tanto que, este domingo, con más de seiscientos casos confirmados y seis fallecidos, el Gobierno decidió activar la alerta sanitaria máxima, la roja. Esta medida, que no se había tomado en más de una década, permitirá concentrar los recursos del país en el combate del COVID-19 e imponer la cuarentena allí donde sea necesaria. «Lo que se haga en los próximos días será vital. De momento el virus está limitado a una región -la ciudad de Daegu-, pero se propaga rápidamente», anunció el presidente del país, Moon Jae-in. El primer ministro, Chung Sye-kyun, dirigirá un comité especial de gestión de desastres en el que también estarán los ministros de Interior y de Sanidad.

ETIQUETAS:

De momento, el foco principal se centra en la secta cristiana de Shincheonji, con la que están relacionados casi un centenar de los 231 casos registrados este domingo, que ya se elevan a 833 acumulados en todo el país. Se cree que el origen de esta infección particular se encuentra en una mujer ‘supercontagiadora’ de 61 años, y las autoridades sanitarias ya están monitorizando a los fieles sospechosos de haber tenido contacto con ella.

La mayor amenaza desde 1949

A pesar de que el Gobierno pidió que suspendiera sus multitudinarias misas, la secta siguió adelante con ellas en una decisión muy criticada por irresponsable. 9.334 de sus miembros han sido puestos en cuarentena y 1.248 presentan síntomas de la neumonía atípica, reflejo de la facilidad con la que se contagia el coronavirus.

Mientras tanto, en la ciudad china de Wuhan, epicentro de la epidemia, los especialistas tomaron una decisión que puede marcar un punto de inflexión: decidieron poner en cuarentena durante 14 días -el período de incubación que se toma como referencia a pesar de que en algunos casos ha llegado a ser de 27- a todos los pacientes que reciban el alta tras curarse. La razón está en que algunos de ellos han vuelto a dar positivo en las pruebas del coronavirus y los médicos temen que puedan retener su capacidad para infectar a otras personas.

Por su parte, el presidente chino, Xi Jinping, llevó a cabo una videoconferencia con 1.700 líderes de todos los ámbitos, desde el político hasta el militar, y afirmó que el coronavirus es la amenaza sanitaria «que más rápido se extiende, que más infecta, y que resulta más difícil de prevenir y de controlar desde la fundación de la República Popular China, en 1949». Por eso, exigió que «primero, se contenga la propagación de la epidemia, y se reduzcan las tasas de infección y de muerte», y que, «segundo, se impida que llegue a Pekín», la capital. Hasta ayer, 2.445 personas habían muerto en China por el COVID-19.

Mientras tanto, Israel confirmó este domingo un segundo caso del nuevo coronavirus, también en un pasajero repatriado que había estado en el crucero ‘Diamond Princess’ anclado en el puerto japonés de Yokohama. «Otro pasajero que regresó del crucero en Japón dio positivo», señaló un comunicado del ministerio de Salud. «El paciente está aislado y bajo supervisión y no fue infectado en Israel», añadió el reporte.

Ambos contagiados se encontraban entre los once israelíes a los que se les permitió salir del barco y viajaron a Israel después de dar inicialmente negativo en los exámenes. Los once fueron internados en aislamiento durante un período de 14 días en el Centro Médico Sheba cerca de Tel Aviv.