Bolsas de vida. Sangre almacenada en el Instituto Canario de Homodonación. / ARCADIO SUÁREZ

La sangre no se fabrica y espera por ti

Canarias ha estado en alerta roja por la falta de donaciones, lo que ha generado cancelaciones de operaciones en los hospitales. «Para mí donar es simplemente ayudar para que después te puedan ayudar», dice Leandro Ojeda en la sala de extracciones del ICHH

ANDREA MENDOZA

El ser humano consigue casi todo lo que se propone, pero la fabricación de sangre es una de sus fórmulas pendientes. «Hace 4 o 5 años a mi padre le tuvieron que operar y no había. En cualquier momento te puede hacer falta y para mí donar es simplemente ayudar para que después te puedan ayudar», comenta Leandro Ojeda que, a sus 48 años, lleva dando su sangre desde hace 20. Habla mientras espera su turno en la sede del Instituto Canario de Hemodonación y Hemoterapia (ICHH) en la capital grancanaria. Con la pandemia hay que pedir cita previa para acudir a donar.

La falta de sangre se está cronificando en Canarias y, además, el verano es, junto a otros periodos de vacaciones como Navidad o Semana Santa, una época en la que más se nota el descenso en el número de donantes. Pero este año es diferente, casi de tormenta perfecta para que descienda aún más: la situación de pandemia no da tregua, la celebración de la Eurocopa que dejó las salas de extracción vacías, las sucesivas olas de calor o tener que pedir cita previa para donar por las normas anticovid -antes se podía hacer a cualquier hora- .

Algo preocupante, ya que sin sangre la actividad sanitaria se ve muy afectada. De hecho, en los hospitales canarios ya está pasando y se han tenido que suspender operaciones no urgentes. «Necesitamos tener siempre un stock mínimo para cuando pasamos por épocas malas, porque tenemos que garantizar que, en caso de accidentes, haya reservas. Nadie se puede morir porque falte sangre», comenta la responsable de Hemoviligacia y Extracción del ICHH, Silvia Fumero, quien opina que este verano, a diferencia del pasado, ha influido «que la gente ha empezado a viajar» y que ahora mismo «hay mucha personas contagiadas o aisladas por covid-19 por contactos estrechos». En los recientes llamamientos que ha hecho el ICHH han pedido a personas del grupo A+ y 0+, los más comunes. El año pasado a pesar del coronavirus Canarias registró solo 26 bolsas menos que en 2019. Algo que sorprendió en el centro de transfusión. «Pensé que durante el confinamiento la gente no vendría», dice Fumero.

Canarias está a la cola en donanciones de sangre. El archipiélago necesita 300 bolsas diarias para cubrir sin problemas las necesidades de los hospitales; 150 para cada provincia, «pero este objetivo no lo logramos nunca», apunta la hematóloga. De cada bolsa de 450 mililitros que llena un donante se extraen tres componentes: el plasma que se almacena congelado y caduca a lo dos años, las plaquetas que duran siete días a temperatura ambiente y los glóbulos rojos que caducan a los 42 días y se almacenan en neveras entre cuatro y ocho grados. «Por eso se dice que una donación salva tres vidas», explica Fumero, quien la semana pasada estuvo de guardia y atendió un parto complicado que necesitó 30 bolsas de glóbulos rojos: «Eso es una barbaridad».

Entre 30 y 55 años

El perfil de quienes donan en Canarias se sitúa entre los 30 y 55 años de edad y mayoritariamente hombres, ya que ellos pueden donar cuatro veces al año mientras que las mujeres solo tres debido a la menstruación. Además, ellas tampoco pueden donar durante el embarazo y el periodo de lactancia. «Donar no duele, salva vidas y cuando lo haces todos los compañeros que te atienden son super amables», señala Tania Rodríguez, que a sus 34 años acude al ICHH a realizarse la primera extracción del año, y ya lleva muchas en sus venas. Hacía tiempo que no venía porque se hizo un tatuaje. Tania coincide en el ICHH con Ignacio Cabrera, de 26 años, que desde que cumplió los 18 acude siempre a donar: «Me siento bien, la solidaridad es importante».

En el ICHH trabajan con un semáforo para informar a la población sobre la cantidad de sangre que necesitan. Cuando este está en verde significa que pueden dar a los hospitales toda la sangre que les piden; en amarillo empiezan a restringir operaciones y en rojo solo distribuyen sangre para urgencias y suspenden la mayoría de las operaciones. «Ahora mismo estamos en amarillo, pero hemos tenido unas semanas de rojo», indica Fumero. En el hipotético caso de que no les entrase nada de sangre, solo tendrían reservas para dos días.