Sancionan a un guardia que dijo estar «hasta los huevos» del jefe

24/03/2020

El Supremo ratifica el fallo que sancionó a un agente de Tráfico por negarse a instruir un atestado en Mogán. El encartado desobedeció la orden de su capitán porque dijo que la vía del siniestro no era de su competencia

La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo desestimó un recurso de casación presentado por un agente de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de Maspalomas que fue sancionado como autor de una falta grave de insubordinación tras haber dicho que tenía «un jefe que me tiene hasta los huevos» a un policía local de Mogán durante una intervención en un accidente de tráfico en el que se negó a instruir el atestado.

El agente, que fue sancionado tras sentencia del 27 de junio de 2019 con 15 días de haberes con pérdida de funciones, alegó en su recurso la vulneración del derecho a la presunción de inocencia y la de derecho de legalidad, circunstancias ambas desestimadas por el Supremo.

Los hechos se remontan al 11 de junio de 2014, a las 16:30 horas a la altura del punto kilométrico 29’100 de la carretera GC-500 (Aldea Blanca-Mogán). En ese punto se produjo un accidente y al mismo se trasladó una pareja de la Guardia Civil de Tráfico de Maspalomas y a requerimiento de la COTA (Central Operativa de Tráfico), se envió un equipo de Atestados entre los que estaba el guardia sancionado.

Una vez allí, el agente comunicó a la central que no iba a instruir las diligencias porque el hecho había ocurrido en demarcación de Policía Local de Mogán y solicitó que el mando conectara con dicho cuerpo a tal fin. Sobre las 17:28 horas, el encartado volvió a conectar con COTA, a la que dijo que si la Policía Local se negaba a instruir las diligencias les imputaría por un delito de abandono de destino y del deber de perseguir delitos, pero la central le respondió que dicha vía era competencia de la Guardia Civil y que era su obligación «instruir las diligencias». Ante esta situación, otro equipo de atestados se trasladó al lugar mientras la COTA a visó al capitán jefe de esta circunstancia.

El capitán jefe de Atestados ordenó al agente que instruyera por un delito contra la Seguridad Vial y dicha orden fue desoída.

Crítica.

El guardia les dijo a los policías locales que «tengo un jefe que me tiene hasta los huevos, este accidente es competencia de la Policía Local y si no se hacen cargo de las actuaciones les imputo un delito de omisión del deber de perseguir un delito y un delito de abandono de destino si se marchan de lugar», así como «no es problema mío que mi jefe y el tuyo no se pongan de acuerdo en las competencias de la vía. Y si no es competencia de ustedes ¿por qué se ponen a dirigir el tráfico en las rotondas de entrada?».

Además, les insistió en que «ahí hay viviendas y por abajo también y esta carretera atraviesa un pueblo y es competencia de ustedes», les exclamó.

«El agente imputado desobedeció la orden del capitán», dijo un sargento.

Según la sentencia dictada por la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo, el mandato del capitán de Atestados hacia el agente encartado se produjo, «y éste no le dio cumplimiento» al entender que la vía donde se produjo el hecho luctuoso no era de su jurisdicción. De la misma manera, el tribunal entendió que había «prueba suficiente» de que entre las expresiones de disgusto con su superiores se emitió por recurrente la frase «estoy hasta los huevos de mi jefe», como así constó en la sentencia de primera instancia.

Cuenta la Sala para determinar el mandato, en qué consistía y que no fue cumplimentado por el agente, la manifestación de un sargento presente en los hechos –hoy brigada– que ratificó ante la instructora del procedimiento disciplinario, cuanto había afirmado ante el Juzgado de Instrucción nº 2 de San Bartolomé de Tirajana: «Que el agente imputado desobedeció la orden del capitán, manifestando que imputaría a los policías locales si se negaban a instruir ellos el atestado y hacerse cargo de las actuaciones» y que la orden «la dio el capitán jefe del subsector, el jefe de tráfico de la provincia de Las Palmas».

Por último, declaró que «los componentes de la unidad de atestados tienen orden escrita de acudir a los accidentes ocurridos en dicha vía».

Cumplió la legalidad.

Juan Couce, responsable de la AUGC y que llevó la representación del encartado en el juzgado porque fue denunciado por coacciones y amenazas por los policías locales –se archivó–, dijo que «esto es lo que le puede ocurrir a un agente cuando quiere cumplir la legalidad en lo que se refiere a la titularidad de las vías», declaró. Además, afirmó que en principio el agente se le había abierto dos expedientes disciplinarios y al final solo fue sancionado por uno.