Enfermedades vasculares más frecuentes

Hospital Perpetuo Socorro. Las afecciones venosas son el tipo de patología más habitual en este área. De hecho, la insuficiencia venosa crónica o varices acapara el 70-80% de las consultas realizadas, explica el doctor Airam Betancor, especialista en Angiología y Cirugía Vascular

La Angiología y Cirugía Vascular es una especialidad médico-quirúrgica que se encarga del diagnóstico, tratamiento y seguimiento de las enfermedades del sistema circulatorio, es decir, de aquellas que afectan a las venas, las arterias y los vasos linfáticos. Se trata de un área de gran amplitud, que incluye aspectos puramente de consulta, como el ecodoppler venoso, y aspectos muy quirúrgicos, como el caso de la cirugía de grandes arterias.

Las afecciones venosas son las más frecuentes en la consulta del angiólogo y cirujano vascular. De hecho, la insuficiencia venosa crónica o varices, acapara el 70-80% de las consultas realizadas en esta especialidad. Dentro de la patología arterial destaca como motivo principal de asistencia a un especialista la isquemia crónica de miembros inferiores en relación con la arterioesclerosis y, particularmente en Canarias, la afección de pie diabético.

Muchos pacientes requieren asesoramiento por úlceras en la extremidad inferior y es obligación del cirujano vascular distinguir entre úlceras por enfermedad de las arterias o por enfermedad venosa. «Es muy importante hacer un diagnóstico diferencial correcto dado que son enfermedades con tratamientos completamente diferentes y pronósticos muy dispares. En cuanto al pie diabético, es una causa extremadamente frecuente de consulta en las Islas debido a la alta prevalencia de diabetes en Canarias y una de las principales causas de amputación no traumática entre los pacientes», explica el doctor Airam Betancor, especialista en Angiología y Cirugía Vascular de Hospital Perpetuo Socorro.

Respecto a fórmulas que eviten su aparición, «la enfermedad arterial se puede prevenir primariamente controlando los factores de riesgo cardiovascular, es decir, el tabaquismo, la diabetes, la hipertensión, las cifras altas de colesterol, el sedentarismo y la obesidad», afirma el doctor Betancor.

Alimentación y ejercicio.Llevar un equilibrio vital entre la ingesta y el ejercicio es fundamental en la arterioesclerosis, así como evitar el hábito de fumar. Asimismo, la diabetes mal controlada aumenta el riesgo de padecer arteriosclerosis, además de actuar como enfermedad propia causante de daño microvascular.

«En Canarias tenemos desgraciadamente una alta prevalencia de diabetes, de tabaquismo y de sedentarismo. Contra la diabetes no podemos elegir padecerla o no pero sí podemos actuar controlando las cifras de glucosa. Contra el tabaquismo y el sedentarismo somos completos responsables del daño que nos produce en nuestro organismo. En épocas pasadas se podía aludir a la falta de información de los pacientes en este sentido; hoy en día, la educación para la salud de nuestros jóvenes hace que cada día veamos más deportistas y gente sana en nuestras calles evitando en gran medida de esta forma potenciales afecciones circulatorias», detalla el angiólogo y cirujano vascular.

Las varices o insuficiencia venosa crónica es una enfermedad sobre la que influyen por un lado factores genéticos contra los que no se puede luchar de momento, y por otro factores ambientales, como la obesidad, el sedentarismo y las hormonas. Es la patología vascular más prevalente. De hecho, afecta a casi el 40% de la población y puede producir un espectro muy amplio de manifestaciones que van desde las arañas vasculares, las varices tronculares, la hinchazón de las piernas o el oscurecimiento de los tobillos a la úlcera varicosa.

Prevención. «Podemos prevenir la evolución de la enfermedad evitando el sobrepeso, tonificando los grupos musculares de las piernas, usando medias compresivas y evitando la bipedestación prolongada, es decir, permanecer de pie de forma estática durante demasiado tiempo», asegura el doctor Betancor.

Ante esta patología enormemente frecuente debe consultarse desde los primeros estadíos, cuando aparecen síntomas como la pesadez de piernas, el dolor tipo ardor en la planta de los pies, la hinchazón de los tobillos, los calambres nocturnos o el picor. Todos estos son indicativos, junto con las piernas inquietas o cansadas, de insuficiencia venosa crónica.

El calor del verano produce un incremento de los síntomas de la enfermedad venosa, favorece la dilatación de las venas causantes de las varices. En la enfermedad varicosa se produce un trastorno del retorno venoso por una inadecuada función de las válvulas que tienen las venas para bombear la sangre de retorno al corazón.

Cuando la vena safena que está enferma en el paciente se expone a temperaturas más altas, se dilata más y la insuficiencia de las válvulas es más pronunciada, por lo que aumentan los síntomas de la enfermedad. En algunos casos, estos desencadenantes favorecen la aparición de las complicaciones más temidas de la enfermedad, como la trombosis venosa profunda o la varicoflebitis.

Para prevenir la aparición de estos trombos en el interior del sistema venoso profundo y superficial es adecuado el uso de medias compresivas y operar las varices cuando esté correctamente indicado por un angiólogo y cirujano vascular, concluye el doctor Airam Betancor.