Un diabético comprueba su nivel de glucosa en sangre. / VIRGINIA CARRASCO

El número de diabéticos se dispara en España en solo dos años

La obesidad, las dietas insanas y el sedentarismo nos sitúan como segundo país europeo con mayor tasa de enfermos, solo por detrás de Turquía

Alfonso Torices
ALFONSO TORICES Madrid

La diabetes es un enorme problema de salud en España. La enfermedad avanza a marchas agigantadas y alcanza una dimensiones insospechadas hasta hace poco. Ya conviven a diario con esta patología más de cinco millones de españoles, según el avance de datos que ha dado a conocer la Federación Internacional de Diabetes (FID), que en menos de un mes lo publicará con su 'Átlas', el exhaustivo chequeo mundial de la enfermedad que realiza cada dos años.

Las tasas de incidencia de la patología en España son «preocupantes», según alerta Antonio Pérez, experto endocrino y presidente de la Sociedad Española de Diabetes (SED). El número de diabéticos ha crecido un 42% en solo dos años, desde los datos recopilados en el 'Átlas' de 2019. Se trata de una tendencia y un ritmo inéditos, que multiplican por tres la velocidad de extensión de la patología en el resto del planeta. Es un crecimiento tan rápido que casi iguala en solo dos años el porcentaje de expansión de la diabetes que se espera en los próximos 25 años, hasta 2045, en el resto del mundo.

El resultado de semejante ritmo es otro triste récord. España ya es el segundo país de Europa con mayor tasa de incidencia de diabéticos sobre la población adulta, solo por detrás de Turquía. El avance del 'Atlas' de 2021 estima que uno de cada siete españoles mayor de 19 años sufre esta patología, unos 5,1 millones, una cifra enorme a la que cada año se le suman unos 400.000 nuevos enfermos.

La puntilla de la covid

La tasa de incidencia española, con un 14,8% de la población adulta que sufre diabetes, es descomunal, incluso entre los países de su entorno, que comparten buena parte de los males de las sociedades urbanitas y desarrolladas que se convierten en factores de riesgo para desarrollar la enfermedad. La tasa española es cinco puntos más alta que la media mundial, está cuatro puntos por encima de la media europea y Turquía solo la supera por un punto. El problema es de tal dimensión que la la FID calcula que los gastos sanitarios vinculados a esta patología en España ascienden cada año a 13.430 millones de euros.

Antonio Pérez considera que la expansión acelerada y la alta incidencia se deben a la «falta de estrategias de prevención efectivas» por parte de las administraciones sanitarias y educativas, sumadas a un aumento del sendentarismo, del sobrepeso y la obesidad, y a la proliferación de una alimentación insana.

La falta de medios hace que 1,5 millones de españoles no sepan que padecen esta patología

La diabetes de tipo 2, el subtipo que padece el 90% de los pacientes, tiene una fuerte predisposición genética y prolifera en sociedades envejecidas, como la española, pero también son claros factores de riesgo los hábitos de vida poco saludables, como la ausencia de actividad física y las dietas excesivas y ricas en grasas, azúcares y productos ultraprocesados, que conducen a la obesidad. Prueba de la importancia de estos factores socioeconómicos es que el 40% de los diabéticos españoles diagnosticados son obesos y el 80% tiene sobrepeso. Los especialistas estiman que un exceso de entre 5 y 7 kilos mantenido varios años ya multiplica por dos las posibilidades de sufrir diabetes del adulto.

Pero el problema de salud español no se reduce a la enorme incidencia de la patología. También lo es que más del 30% de los enfermos no estén diagnosticados. Hay 1,5 millones de españoles que tienen diabetes y no lo saben. La falta de programas eficaces de detección precoz, unida en el último año y medio al abandono del control y seguimiento sanitarios de casi cualquier dolencia que no fuese la covid, hace que muchos españoles no sean conscientes de su problema, por ser una enfermedad silente, hasta que les genera una lesión cardiovascular, una de las complicaciones más habituales.

La diabetes del adulto, en la que un diagnóstico temprano y un seguimiento médico adecuado puede evitar o cuando menos retrasar la aparición de complicaciones, deriva con alta posibilidad en graves daños, incluida la muerte, si no se trata o si la terapia no se aplica con constancia y rigor. Una diabetes descuidada es fuente de infartos, ictus, insuficiencias renales, ceguera o amputaciones de piernas.

Las organizaciones de pacientes y las sociedades médicas denuncian que en España faltan medios y una profunda actualización de la estrategia nacional contra esta enfermedad, lo que redunda en una baja prevención y detección precoz, en insuficientes controles sanitarios y educación diabetológica de los pacientes, y en un desigual acceso a la atención y fármacos según en qué autonomías o territorios.

Hoy, la fecha en que la OMS celebra el Día Mundial de la Diabetes, el presidente de la SED reclama que «los dirigentes políticos y sanitarios españoles pasen de las palabras a los hechos, para mejorar la vida de las personas con diabetes y para prevenir la enfermedad de aquellos con alto riesgo de desarrollarla».