«La intensidad de las olas de calor está relacionada con el cambio climático»

El científico climático e investigador de eventos extremos David Barriopedro avisa de que si se mantiene el actual calentamiento global, «habrá países que casi vivan bajo permanentes olas de calor en verano»

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTO Madrid

El futuro era esto: olas de calor concatenadas durante el verano, constata David Barriopedro, doctor en Físicas por la Universidad Complutense de Madrid y científico titular del CSIC en el Instituto de Geociencias (IGEO) desde 2017. Entre sus campos de investigación destacan los eventos extremos como olas de calor y sequías.

–¿Por qué se producen las olas de calor?

–Por una conjunción de factores. El más inmediato son las condiciones meteorológicas, asociadas a la ocurrencia de altas presiones. En España, estos sistemas meteorológicos suelen manifestarse en forma de dorsales subtropicales (altas presiones que se extienden en forma de cuña desde el norte de África). Las altas presiones favorecen tres ingredientes básicos para las olas de calor: cielos despejados (una mayor insolación), arrastre de aire cálido desde latitudes más cálidas y descensos de masas de aire cálido dentro del sistema anticiclónico. Los efectos son más severos en zonas de valles de ríos (la llamada sartén meteorológica), debido al estancamiento de masas de aire que impide la ventilación y recirculación de masas de aire. La combinación de estos factores, junto con la profundidad de la dorsal anticiclónica, determina en gran medida la intensidad de la ola de calor. La persistencia de las condiciones meteorológicas adversas puede oscilar de unos pocos días a más de una semana y dicta la duración de las olas de calor.

–¿Tiene España cada vez más olas de calor y más extensas?

–En España, como en la mayor parte del planeta, las olas de calor son cada vez más frecuentes y/o duraderas, intensas y extensas. Esa tendencia se ha detectado desde al menos la mitad del siglo XX, y se ha acelerado desde la década de 1980, siguiendo la evolución del aumento de la temperatura global. Es incuestionable que el calentamiento global causado por el hombre es el principal responsable de las tendencias de olas de calor. El aumento de gases de efecto invernadero se traduce en un calentamiento de la superficie del planeta. A medida que las temperaturas son más cálidas, también lo son sus extremos, y por tanto las olas de calor. Con las mismas condiciones meteorológicas, el calentamiento global implica extremos más cálidos e intensos, una mayor probabilidad de superar los umbrales de ola de calor y de que ese umbral se supere durante más tiempo. Dicho de otra forma, debido al calentamiento global, la misma situación meteorológica provoca hoy en día olas de calor más intensas y duraderas que hace unas décadas. Además, implica un alargamiento del verano y que las olas de calor sean cada vez más tempranas (como la que ocurrió este año a principios de junio).

–¿Cómo se vinculan las olas de calor con el cambio climático?

–En sí misma, la ocurrencia aislada de olas de calor forma parte intrínseca (natural) del sistema climático, como también lo hacen las olas de frío, u otros extremos meteorológicos y climáticos. Todos ellos han sucedido en el pasado y seguirán sucediendo en el futuro. Ahora bien, la intensidad que alcanzan estos extremos y por tanto su recurrencia y persistencia está claramente relacionada con el cambio climático. Como hay una multiplicidad de factores que contribuyen a una ola de calor, y cada evento es distinto e «irrepetible», es difícil responder a la pregunta de si una ola de calor concreta ha estado causada, en un sentido determinista, por el calentamiento global. No obstante, podemos cuantificar en qué medida ha contribuido a intensificar o aumentar la probabilidad de ocurrencia de un evento concreto. En ese sentido, todos los estudios de olas de calor indican un claro papel de las actividades humanas en la intensificación de las olas de calor. En la actualidad aproximadamente el 75% de los extremos cálidos que se producen en el planeta están relacionados con el cambio climático. La intensidad de algunos eventos ha sido tan excepcional que hubieran sido virtualmente imposibles sin calentamiento global. En España, la influencia de la actividades humanas ha afectado a todas las olas de calor recientes más excepcionales (incluida la de junio de 2017, la de agosto de 2018 o la de junio de 2019): estos eventos fueron más intensos, extensos y duraderos de lo que hubieran sido sin cambio climático.

–¿Se puede hacer algo para revertir esta tendencia?

–Las olas de calor han aumentado, y aumentarán, proporcionalmente con el calentamiento global, y ese efecto es mayor cuanto más intenso es el evento. Eso implica que la única manera de contener la situación es limitar el calentamiento global, reduciendo las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero. Si se mantiene la actual tasa de calentamiento global, a finales del siglo XXI, algunas regiones del planeta, incluyendo países vulnerables de regiones tropicales y subtropicales, se aproximarían a un estado casi permanente de ola de calor en verano, y en extratrópicos experimentaríamos megaolas de calor con una intensidad sin precedentes. En España, veríamos varias olas de calor persistentes todos los veranos, y cada vez más tempranas.