Enfermedades infecciosas, la gran amenaza

Esta semana se detectó en humanos otro virus zoonótico, llamado Langya, y los expertos exigen la creación de una especialidad sanitaria

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTO Madrid

Ahora es la covid-19 y la viruela del mono. En el futuro serán las infecciones por bacterias multirresistentes o nuevos virus zoonoticos, como el detectado en humanos en China esta semana, llamado Langya, que afecta ya en una treintena de pacientes. Las enfermedades infecciosas han sido una de las principales causas de morbilidad y mortalidad a lo largo de la historia y la mala noticia es que lo seguirán siendo: los organismos sanitarios internacionales prevén que para 2050 serán la primera causa de muerte por enfermedad.

«Aunque alguna vez los avances científicos nos han permitido aventurar que las enfermedades transmisibles dejarían de suponer un problema importante de salud, repetidamente la realidad nos ha ido demostrando lo contrario», opina Federico García, vicepresidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc). Así, la pandemia de la covid-19 no será la última. «La elevada variabilidad genética del virus de la gripe, la falta de predicción de los cambios genéticos y la existencia de reservorios animales sugieren que la aparición de futuras pandemias es una amenaza real», argumentan los especialistas españoles en enfermedades infecciosas en un documento de consenso recién publicado que trata de acercar este problema a la sociedad.

Sin embargo, los expertos lamentan que las autoridades sanitarias no pongan todos sus medios, desde el punto de vista de la formación, para frenar este tipo de enfermedades. «No entendemos que en España no exista una especialidad médica para las enfermedades infecciosas, como la hay en todos los países de la Unión Europea salvo Chipre. La única explicación es la falta de consenso político», explica Antonio Rivero, presidente de Seimc, una entidad que reclama desde hace años al Ministerio de Sanidad la creación de esta especialidad para que los médicos no se vean obligados a formarse al margen de los estudios reglados y a la vez, tengan el reconocimiento de especialistas.

El SARS-CoV-2 o la viruela del mono, que ya ha sido elevada al máximo nivel de alerta por la Organización Mundial de la Salud (OMS), activan la preocupación por las enfermedades infecciosas durante un tiempo, pero cuando sus consecuencias directas pasan a un segundo plano, se crea una «cíclica falsa sensación de seguridad que se agrava con la pérdida de interés y atención de las autoridades sanitarias», creen los expertos españoles.

Todas las previsiones apuntan a que las enfermedades infecciosas continuarán siendo una grave amenaza para la salud pública y, sobre todas ellas destacan las bacterias multirresistentes, es decir, aquellas para las que los tratamientos no son efectivos. «En 2050, el incremento continuado de las infecciones causadas por bacterias y hongos resistentes a los antimicrobianos pondrá en riesgo la medicina moderna», alertan los microbiólogos.

En los últimos años, muchas bacterias han conseguido sobrevivir a los medicamentos y los motivos son varios, pero quizá el más importante tiene que ver con el gran consumo de antibióticos, cuyo uso está tan extendido que han permitido la adaptación de las bacterias. Por ejemplo, tirar un paquete de medicamentos por la taza del váter cuando han caducado hará que lleguen a las aguas fecales, donde viven bacterias que acabarán desarrollando una resistencia a ellos. Esas bacterias, de múltiples formas, pueden volver a afectar al ser humano, que ya no dispondrá de medicamentos efectivos para acabar con ellas.

Más conocimiento

En este punto, los médicos reclaman más conocimiento sobre las distintas enfermedades. «Cuando no sabemos demasiado sobre una enfermedad, la solución más sencilla es recetar antibióticos. Para evitarlo, debemos elevar nuestro nivel de conocimiento sobre las enfermedades», subraya José Miguel Cisneros, jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla.

Además, la resistencia de las bacterias va más rápida que la producción de nuevos medicamentos. «El ritmo de desarrollo de los antimicrobianos es lento y las expectativas tampoco son buenas porque las empresas farmacéuticas, con estos productos, no están encontrando los retornos esperados», sostiene Rafael Cantón, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

En el horizonte, los expertos siguen viendo muchos nubarrones: creen que el futuro de la covid-19 es incierto por las dudas sobre el periodo de inmunidad que dan la infecciones y las vacunas. También auguran que en las próximas tres décadas el VIH seguirá siendo endémico y que las enfermedades de transmisión sexual, la tuberculosis u otras enfermedades vinculads al cambio climático como el dengue, el zika o en chikungunya pueden provocar epidemias en España.