Irene Montero. / Efe

Los tribunales empiezan a reducir condenas por abusos tras la ley del 'solo sí es sí'

La Audiencia de Madrid rebaja de ocho a seis años la prisión a un hombre que se aprovechó sexualmente de su hijastra de 13 y de seis a un año la pena a un profesor de inglés que abusó de cuatro alumnos menores

Mateo Balín
MATEO BALÍN Madrid

Primeras revisiones de sentencias contra abusadores sexuales tras la entrada en vigor el pasado 7 de octubre de la Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual, también conocida como la ley del 'solo sí es sí', que reduce la pena mínima para determinados supuestos.

En la primera sentencia conocida este martes, la Audiencia Provincial de Madrid ha rebajado de ocho a seis años de cárcel la condena firme contra un ciudadano hondureño por un delito de abuso sexual a menor de 16 años -en este caso la víctima tenía 13 en el momento de los hechos- con acceso carnal por vía bucal.

El tribunal juzgador ha estimado el escrito de la defensa, sin la oposición de la Fiscalía, para que se le aplique los beneficios contenidos en la ley del 'solo sí es sí' para los casos ya juzgados como abusos sexuales. Dicha norma, que modifica los delitos contra la libertad sexual, contempla la pena mínima de seis años para los hechos contenidos en los artículos 183.1 y 183.3, similar al caso descrito, motivo por el cual resulta más favorable al reo esta pena en aplicación del artículo 2.2 del Código Penal.

El auto de la Sección 17 de lo Penal, un tribunal de tres magistrados presidido por José Luis Sánchez, añade que se hará una liquidación de la condena para conocer cuánto tiempo hay que restar al cumplimiento de la misma. Según el relato de hechos probados, el ciudadano hondureño I. A. L. M., de 38 años en la actualidad, lleva privado de libertad desde abril de 2020 y la sentencia firme se registró en febrero de 2022 tras rechazar el Tribunal Supremo su recurso de casación.

Los hechos se remontan al 3 de abril de 2020, de madrugada y en pleno confinamiento por la pandemia, cuando este individuo abusó de la menor con diversos tocamientos en una habitación de la casa y fue sorprendido por su pareja, con la que tiene tres hijos, cuando la niña le estaba practicando una felación en contra de su voluntad.

La sentencia consideró probados los hechos por la declaraciones coincidentes de madre e hija, la prontitud de la denuncia y el informe psicológico que ratificó que había sido víctima de un episodio de abusos sexuales y recibía tratamiento por las secuelas ocasionadas.

El profesor de inglés

En la segunda sentencia conocida ahora, otro tribunal de la Audiencia de Madrid, la Sección 15, ha revisado la condena de hombre por el abuso sexual de cuatro menores de edad y ha determinado que la pena inicial, de seis años, seis meses y cuatro días de cárcel, pase a un solo año.

La resolución, del pasado 7 de octubre, es un ejemplo del efecto en las condenas que vaticinaban los juristas tras la reforma del Código Penal y que fue desmentido por sus impulsores en el Ministerio de Igualdad.

En total, las víctimas de este caso eran cuatro, pues ya en su día la Audiencia Provincial, que absolvió al condenado del abuso sobre otros seis menores por prescripción y/o falta de pruebas, le había impuesto dos años de cárcel y un día por cada uno de estos delitos y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid confirmó la sentencia en segunda instancia.

Según el relato de hechos probados, Antonio S. es profesor de Inglés de la Comunidad de Madrid y conocía a los chicos ya desde la Primaria. «Tras pasar a secundaria mantuvo el contacto con los mismos a los que invitaba de manera habitual a su domicilio, generándose una situación de confianza», relata. Da por probado que «entre los menores y el procesado existía una fuerte asimetría, no sólo por la diferencia de edad sino también al ser percibido este por los menores como persona adulta y de confianza».

En ese contexto, desde junio de 2017, «para satisfacer sus instintos sexuales les ofrecía pequeñas cantidades de dinero a cambio de que accedieran a dejarse» realizar distintas prácticas. Ellos lo llamaban «negocios, estableciendo una lista de precios y partes del cuerpo». Todos tenían entre 16 y 17 años aunque en dos casos, hay conductas similares cuando no habían cumplido más de 15. A estos dos menores «les convenció a cambio de un patinete para que posaran juntos» semidesnudos cambiando de postura hasta quedar uno sobre otro.

Cuando la policía registró su casa, encontró dos discos duros cargados de imágenes y fotografías de los menores. Coexistían con otras fotos de niños «impúberes practicando actos de naturaleza sexual». Eran cerca de 900 archivos y fue condenado por abusos sexuales continuados.