Dependencia

¿Quién se hace cargo y cuida a Herminia?

22/01/2019

Una nonagenaria con demencia que vive sola en Lomo Las Azucenas, en Guía, espera por la tutela del Gobierno canario. El juicio se celebró el pasado octubre. Familia y vecinos urgen la intervención administrativa para que reciba un trato digno.

A finales de noviembre de 2018 el Gobierno de Canarias tenía bajo tutela a 139 personas mayores y con discapacidad. Eleuteria Herminia Roque Castellano, que en febrero cumplirá 90 años, debería ser una de ellas. Su familia más cercana –es viuda y no tiene hijos– acudió el 9 de octubre al Juzgado de Instrucción Nº 3 de Santa María de Guía para declararla incapaz y que el Gobierno canario la tutelara ingresándola en una residencia. Pero Herminia Roque sigue en su casa, en Lomo Las Azucenas, en Guía, sola y, muchas veces, bajo llave para que no deambule por el campo. «Creíamos que ya se iban a hacer cargo de ella, pero no. Mi tía es un ser humano y no se merece esto. Le firmamos todo al Gobierno autónomo», afirma su sobrina, Adoración Roque, en referencia a que los bienes de las personas tuteladas, en este caso la casa, la finca, la paga y la cuenta corriente, pasan a ser administrados por quien ejerce la tutela.

En 2017 estaban empadronadas en Lomo Las Azucenas 34 hombres y 33 mujeres. Para llegar a esta zona de Guía hay que conducir por una carretera tan escarpada como sinuosa en la que se van sucediendo casas aisladas y campos de coles y papas. Herminia Roque trabajaba en una de estas fincas. «Mi tía era una mujer de tirar para adelante. Se quedó viuda hace 20 o 30 años. Hasta hace siete conducía un cuatro por cuatro, recogía tunos y los vendía. Era muy enérgica, muy activa», afirma su sobrina. Todo cambió cuando comenzó a padecer demencia senil.

¿Quién se hace cargo y cuida a Herminia?
«Solo pedimos dignidad para nuestra vecina» y que Asuntos Sociales «tome las medidas oportunas»

Herminia Roque, otros familiares cercanos y algunos vecinos, «como Samuel, que es un santo», echan una mano para cuidarla. «Fue una mujer muy buena, todo el mundo la quiere», dice su sobrina. Pero ya no es suficiente con la buena voluntad. De momento, de los servicios sociales recibe ayuda en domicilio una hora al día de lunes a viernes. «Para ducharse y vestirse», apunta la sobrina. Por la tarde viene otra persona a la que paga la familia, otra hora de compañía en esta aislada y ruinosa casona. El resto del tiempo está sola y, como aún tiene movilidad, han tenido que cerrar la puerta para que no salga por el campo como ya ha sucedido. De hecho, los vecinos dirigieron a mediados de diciembre un escrito al Ayuntamiento de Santa María de Guía, cuyo alcalde es Pedro Rodríguez (NC), denunciando «la situación infrahumana» en la que vive Herminia Roque. «Solo pedimos dignidad para nuestra vecina» y que Asuntos Sociales «tome las medidas oportunas», requerían en su denuncia. Días antes la habían encontrado semidesnuda caminando desorientada por su finca.

La casa huele a humedad. El moho corroe las paredes de la estancia contigua a donde han puesto la cama de la nonagenaria, en lo que antaño fue el salón. Al otro lado, el habitáculo no mejora. En esa habitación, en la que tienden en invierno, hay puntales sujetando un techo agrietado que muestra las tripas oxidadas de la construcción. Fotos de familiares, un juego de café y la imagen de sus padres decoran la vitrina. Unas fotos que posiblemente no le digan ya nada a Herminia. «Abre la puerta de las gallinas», dice la anciana desde la cama. «A veces los vecinos llaman a Samuel porque la oyen llorar», narra Adoración Roque.

¿Quién se hace cargo y cuida a Herminia?

Notas en el interruptor y detrás de la puerta le recuerdan cosas de su vida que no sabe que pasaron. Le han «quitado» los fósforos y vecinos y familiares se «pasan» a traerle comida, «pero nadie se hace responsable». Por eso, insiste su sobrina, esperaban que con la tutela del Gobierno canario la situación de Herminia Roque cambiara, pero la burocracia se toma su tiempo.

Alguna vez la han encontrado en el suelo, dice su sobrina. Al escuchar su voz Herminia Roque le devuelve una frase: «No sé si tengo ropa en la azotea». Cualquiera se la podría imaginar subiendo a recogerla. «De una perrera vienen antes. A nadie la importa», lamenta su sobrina. «A la gente del campo le debemos mucho. No es solo mi tía», añade.

39 pendientes de resolución judicial

La consejera canaria de Empleo, Políticas Sociales y Vivienda, Cristina Valido, dio a conocer a finales de noviembre las cifras de personas mayores tuteladas por el Gobierno canario que pasó de 23 en 2016, a las 139 de 2018. Otras 39 estaban pendientes de resolución judicial.

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