La jueza Victoria Rosell posa en el Ministerio de Igualdad, delante del cartel que denuncia este año la violencia machista. / Oscar Chamorro

Delegada del Gobierno para la Violencia de Género

«No hay plan B, es una barbaridad cambiar la ley del 'solo sí es sí' tras solo un mes en vigor»

La jueza fía la norma al Supremo y subraya quela ministra Irene Montero «ha dado la cara» por una responsabilidad que es «de todo el Gobierno»

LOURDES PÉREZ MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

A horas de que se celebre el día contra la violencia machista y en plena tormenta por la rebaja de penas a condenados por delitos sexuales, Victoria Rosell combina su responsabilidad política y su experiencia como jueza para bregarse en la reivindicación de la ley del 'solo sí es si'. Rosell, que se emociona al recordar a las mujeres agredidas, no contempla otra hipótesis que la de recibir el espaldarazo del Supremo.

–¿Cuánta confianza tiene en que el tribunal encauce el conflicto por la atenuación de condenas?

–Entre cero y diez, prácticamente diez. El Gobierno hizo su trabajo en el anteproyecto durante casi dos años. El Parlamento hizo su trabajo y hubo informes que ahora se están sacando fuera de fecha, como el del Consejo General del Poder Judicial. El Ministerio de Justicia, que es el que técnicamente tiene más juristas, ya atendió a estas sugerencias que ahora se nos arrojan a la cara.

–ElCGPJ no opina lo mismo.

–El Consejo, sobre el texto actual de la ley, dijo que si hubiéramos mantenido las penas máximas no habría revisiones, y no ha habido ninguna revisión de máximos. Como la que está pidiendo ahora el abogado de los violadores grupales de Pamplona.

–El Consejo insiste en que advirtió al Gobierno de que podía darse este efecto indeseado.

–No advirtió de que la ley permita ahora bajar las penas mínimas cuando las penas que se impusieron están dentro de la horquilla legal. Hay jueces que se están saltando el Derecho Transitorio. La ley pasó por el Consejo Fiscal y por el Ministerio de Justicia, con 32 asesores. La ministra de Igualdad, que evidentemente no intervino en la adecuación de penas, está dando la cara por una ley que reconoce muchos más derechos que antes a las víctimas de violencias machistas. Es importante no sostener la mentira, porque es una falsedad que el Consejo advirtiera de esta revisión a la baja. Tanto es así que creemos que se van a corregir las revisiones automáticas de la ley.

–¿Sostiene que la ministra Montero está siendo acusada de una falla en la norma que no es suya, sino del Ministerio de Justicia?

–Irene Montero es la primera que ha dado la cara por una norma que es del conjunto del Gobierno. Y cualquiera que haya estado en el Gobierno sabe que la parte penal, la parte técnica de si se revisan o no las penas, corresponde al Ministerio de Justicia.

–Entonces, ¿las deficiencias son atribuibles a esos 32 asesores de Justicia?

–Es que la ley no tiene deficiencias en el esquema penal, lo cambia. ¿Puede ser criticable? Por supuesto, igual que son criticables las sentencias. Pero la ley es del conjunto del Gobierno, que es un órgano colegiado. Y las decisiones de los órganos colegiados se respetan. A Irene Montero se le ha atacado como si hubiera escrito las penas de su puño y letra.

–¿Tienen plan B si el Supremo no unifica doctrina en el sentido que ustedes esperan?

–El único plan es aplicar la ley.

–¿Descartan del todo cambiarla?

–No tiene sentido cambiar una ley solo un mes después de haber entrado en vigor. Es una barbaridad jurídica intentar hablar de penas posteriores cuando ya se ha producido la entrada en vigor de una ley. Siempre se aplica la ley más favorable al reo, y la ley del 'solo sí es sí' no es la más favorable para quienes puedan delinquir. Vamos a verlo a partir de los hechos cometidos desde el 7 de octubre, cuando entró en vigor.

–Por insistirle, ¿y si el Supremo decide que la doctrina pasa por rebajar las penas?

–Están ustedes planteando que el Supremo se aparte de su propia jurisprudencia. Si la pena anterior entra en la nueva pena imponible, no se revisa. Así que no hay plan b porque no creemos que haya un error de la ley.

El ruido, Iglesias y Díaz

–¿El ruido generado va a afectar a la tramitación de otras normas como la ley trans?

–Sinceramente, espero que no. –¿Pero no temen que el PSOEpueda echarse atrás en reformas legislativas de Unidas Podemos?

–A la gente que hacemos un trabajo de profundidad nos puede alterar el calendario, pero porque el trabajo de calidades es de pincel fino y las campañas electorales casi siempre son de brocha gorda. Sería un error que un Gobierno progresista y feminista como este no llegara al final de la legislatura defendiendo esas leyes.

–El ala socialista del Gobierno deja la puerta abierta a la revisión de la ley a la espera delSupremo. Es lo que han dado a entender las ministras María Jesús Montero y Pilar Llop.

–Creo que la ministra de Justicia ha defendido la ley y no ha hablado en ningún caso de reforma. Si el plan A pasa por aplicar la ley, en todo caso el plan B pasaría por aplicar la ley de forma uniforme.

–En Podemos cunde el malestar por lo que interpreta como un insuficiente compromiso de Yolanda Díaz con la defensa del 'solo sí es sí'.

–No echo de menos que alguien que es la candidata del espacio (de Unidas Podemos) se queme en una polémica y diga algo de lo que, sin haberlo estudiado a fondo, se pueda arrepentir. Entiendo que eluda algunos charcos.

–¿No le apena que sus esfuerzos por explicar la ley se vean difuminados por ataques a Díaz como los de Pablo Iglesias?

–A mí no me gusta nada entrar nada en confrontaciones. El ruido puede alimentar a los enemigos del espacio y, en este caso, crea inseguridad.

–¿Y entiende que haya mujeres, progresista y feministas, que consideren a Iglesias un machista?

–No. Se está trasladando un relato interesado de que manda sobre las dirigentes del partido, cuando si tú dices que alguien es el dominante, estás llamando muñeco a esas mujeres. Y entonces se te cae el argumento.

–¿De verdad todos sus colegas jueces son unos machistas?

–Yo no he dicho nunca eso, ni la ministra; no hemos dicho nunca 'todos'. Hablamos de una aplicación machista de la ley. Y me parece una evidencia que hay algunas sentencias que son machistas.