José María y Carlota tuvieron una relación sentimental en la casa de 'GH Revolution'. / TELECINCO

Piden prisión por la presunta violación a Carlota Prado en 'Gran Hermano'

El representante del Ministerio Público reclama dos años y medio de cárcel y una indemnización de 6.000 euros por los daños morales causados a la víctima

E.C.

El juicio contra José María López por presuntos abusos sexuales dentro de la casa de 'Gran Hermano Revolution' comienza el próximo martes, 8 de febrero, en el Juzgado de lo Penal número 8 de la Audiencia Provincial de Madrid. La Fiscalía Provincial de Madrid solicita dos años y seis meses de prisión para López, acusado de violar a Carlota Prado.

El representante del Ministerio Público reclama además una indemnización de 6.000 euros por los daños morales causados a la víctima, idéntica cantidad que a la productora del programa, Zeppelin TV, por los daños ocasionados a Carlota al mostrarle las imágenes grabadas de la presunta agresión, que no se emitieron en ningún momento.

Según informa Servimedia, el escrito de la acusación señala que 'Gran Hermano Revolution' es un reality televisivo emitido por Telecinco, cuya productora era Zeppelin Televisión S.A.U., y que se desarrollaba en una casa situada en la localidad de Guadalix de la Sierra.

La Fiscalía recuerda que el objeto del programa es la retransmisión durante 24 horas de la convivencia de los participantes, conforme al reglamento de convivencia del programa, «del que se deduce una relación de trabajo de los concursantes con la productora».

Fiesta en la casa

Los hechos en los que se basa la acusación empezaron a las 20.00 horas del 3 de noviembre de 2017, cuando se organizó una fiesta en el interior de la casa, «en la que el programa suministró a los concursantes bebidas alcohólicas». En esa misma vivienda se encontraba la concursante Carlota Prado, con quien el acusado había comenzado una relación sentimental unos 50 días antes.

La joven, que durante el trascurso de la fiesta había ingerido «escasos» alimentos, bebió «cuatro chupitos de tequila» y alcanzó «un estado de embriaguez que fue acentuándose y evidenciándose a partir de la media noche».

Así, sobre las una y media de la madrugada del día siguiente y, cuando ambos se encontraban en el dormitorio que ocupaban, el acusado, «que ya se había desprendido de sus pantalones», ayudó a la otra concursante a descalzarse y a introducirse en la cama que compartían habitualmente. En ese momento, según afirma la Fiscalía, la joven conservaba puesta la «totalidad» de su vestimenta.

Acto seguido, el acusado se introdujo en la cama, mientras que la joven permanecía en silencio «en posición decúbito supino y con los ojos cerrados, realizando movimientos lentos y pesados, debido a su estado». López, «guiado por un ánimo libidinoso y a sabiendas del estado de seminconsciencia en que (…) se encontraba y aprovechándose de esta circunstancia, comenzó a realizar bajo el edredón movimientos de claro contenido sexual, pese a que (…) balbuceando débilmente, dijo 'no puedo'».

A continuación, el acusado apretó su cuerpo contra el de la joven «en aras de satisfacer su deseo sexual, pese a que ella hasta en dos ocasiones levantó la mano como queriendo decirle que parara». Al mismo tiempo, López pidió en varias ocasiones a la concursante que abriera los ojos, pero la víctima permaneció inmóvil. Cuando ya el acusado le preguntó cómo se encontraba, ella «solo» acertó a responder que se quitara, «momento en que aquella se giró quedando de espaldas al acusado».

La Fiscalía pone de manifiesto en su escrito que el joven, tras cubrir a ambos con un edredón «continuó realizando tocamientos, frotamientos y movimientos de contenido netamente sexual, despojando a la víctima de su vestimenta, liberándole parcialmente de su ropa interior y desabrochándole el sujetador, pese a que esta se encontraba ya en estado de inconsciencia».

Sobre las 1.40 horas, la joven se destapó la cara y un brazo «dejando ver su estado inerte», lo que motivó la intervención de uno de los miembros del programa encargado del visionado de la grabación, «quien hasta ese momento no estaba en condiciones de saber lo que estaba ocurriendo, dado que el acusado había utilizado el edredón para taparse».

Las imágenes grabadas de estos hechos fueron exhibidas a la joven en la mañana siguiente, en una sala aislada, denominada 'Confesionario de Gran Hermano', «encontrándose esta sola y sin más compañía que la voz en off del conocido como Súper, lo que provocó (…) un incremento del estado de desasosiego, trastorno y perturbación de ánimo que los hechos sufridos horas antes habían producido en ella», según el escrito de la Fiscalía.

La productora le aconsejó no continuar en el programa

En un principio, la concursante no quiso denunciar los hechos y decidió continuar en el programa, pese a que desde la productora, que sí presentó denuncia y le prestó apoyo psicológico, le aconsejaron lo contrario. Después de algún tiempo, Carlota Prado se fue distanciando y se buscó ayuda por su cuenta, además de presentar su propia denuncia.

En los últimos días, la exconcursante ha estado muy activa en las redes sociales y ha llegado a pedirle cuentas al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: «Mi nombre es Carlota Prado, ¿no es mi caso lo suficientemente grave, inhumano, no cree usted que me torturaron aparte de violarme? ¿Por qué jamás se ha pronunciado, @sanchezcastejon?».

En 2019, La Sexta hizo pública la declaración de José María. Según el acusado, Carlota Prado estaba consciente y sabía lo que hacía, una afirmación que fue desmentida por varios concursantes de la edición que también fueron citados a declarar.

Carlota Prado, por su parte, publicó en Instagram que había rechazado un acuerdo extrajudicial con la productora del programa. Según cuenta la joven, Zeppelin TV contactó con su abogado para ofrecerle «no menos de 25.000 euros y una oportunidad de desarrollo profesional». Su respuesta fue tajante: «No la he escuchado y no la voy a escuchar (...). Mi integridad no está en venta. Mi honor aquella noche ya se vendió».