Vista de la ciudad de Barcelona en un día de alta contaminación. / QUIQUE GARCÍA/EFE

Un 90% de las personas respiran aire contaminado

La polución atmosférica causa siete millones de muertes prematuras en todo el mundo cada año y 25.000 en España

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUA Madrid

Nueve de cada diez personas inhalan aire que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera demasiado contaminado. La polución atmosférica causa siete millones de muertes prematuras en todo el mundo cada año y 25.000 en España, según se puso ayer de manifiesto en una mesa redonda organizada por la Fundación Biodiversidad. La directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), María Neira, aseguró que la preservación de un aire limpio debería ser una prioridad de todos los gobiernos.

«Necesitamos para respirar 10.000 litros de aire al día. Si está contaminado y entra en nuestros pulmones, nos podemos imaginar el daño que origina al sistema respiratorio. Entre las enfermedades provocadas por la contaminación atmosférica se encuentran el cáncer de pulmón, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), el asma y la neumonía», dijo Neira. Además las partículas pasan al torrente cardiovascular y desde ahí se bombean al resto del cuerpo para afectar a todos los órganos, circunstancia que incrementa los ictus e infartos. Lo preocupante es que cada vez existen más evidencias de que la capacidad cognitiva del ser humano está en riesgo por culpa de una mala calidad del aire. «Los adultos van a tener problemas neurodegenerativos», advirtió Neira, quien espera que los estímulos para superar la crisis actual se dirijan a sustituir los combustibles fósiles por las energías renovables.

Fuentes contaminantes

La contaminación del aire procede de una variada gama de fuentes, tanto naturales como antropogénicas. Los principales contaminantes son el dióxido de nitrógeno (NO2) y las partículas PM2,5 y PM10. Para Julio Díaz, jefe del Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III , el cambio climático y el deterioro de la calidad del aire son fenómenos que corren parejos. Puso como ejemplo que muchas olas de calor obedecen a la irrupción en la atmósfera del polvo del Sáhara, causante de incendios forestales. Frente a la creencia de que los efectos nocivos del fuego están muy localizados y acontecen en el lugar donde se producen, las investigaciones muestran que el penacho de humo puede afectar a poblaciones ubicadas a 300 kilómetros de distancia. «Ello tiene un impacto en salud, de manera que aumentan la mortalidad, los ingresos hospitalarios y los partos prematuros, al tiempo que crecen los nacimientos de bebés con bajo peso. Lo mismo ocurre con las sequías, hay un nexo entre las enfermedades cardiovasculares y respiratorias y los periodos de sequía prolongados», remachó Díaz. El experto subrayó que las olas de calor en las que interviene la arena del Sáhara se traduce en un aumento de las partículas PM2,5, PM10, dióxido de nitrógeno y ozono.

Un 70% del NO2 presente en el aire de grandes ciudades como Madrid y Barcelona proviene de los vehículos de combustión, mientras que el 35% de las PM2,5 es atribuible al tráfico. Así lo destacó Xavier Querol, profesor del CSIC en el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), quien destacó el alto coste medioambiental que acarrea el transporte urbano de mercancías. «Las furgonetas de reparto están dando vueltas por las ciudades entre 10 y 12 horas diarias y son muy contaminantes por su antigüedad y el uso del diésel. Las bonificaciones para electrificar los vehículos se deberían dirigir a zonas de bajas emisiones y a este tipo de vehículos», apuntó Querol.

Los incendios forestales aumentan la mortalidad, los ingresos hospitalarios, los partos prematuros y los bebés con bajo peso

La ministra Teresa Ribera, aprovechó la ocasión para presentar el Índice de Calidad del Aire, un mapa interactivo que permite consultar, en tiempo real, el estado del aire que marcan las 506 estaciones de medición de la red de vigilancia. El índice establece seis niveles de calidad del aire, desde el bueno al extremadamente desfavorable.