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Adaia Teruel, autora de 'Mujeres que follan' (Libros del K. O.). R. C.
La autora de 'Mujeres que follan': «Las parejas que se permiten hacer tríos son las que están bien»

Adaia Teruel

Periodista
La autora de 'Mujeres que follan': «Las parejas que se permiten hacer tríos son las que están bien»

La escritora catalana cuenta historias de sexo de 28 mujeres a partir de sus testimonios narrados sin pelos en la lengua. «Hay 'satisfyer' en muchísimos hogares»

Jueves, 8 de junio 2023, 12:42

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Hay mujeres discretas y mujeres que no tienen pelos en la lengua al hablar de sexo. En 'Mujeres que follan' (Libros del K. O.) hay un pleno al quince de las segundas. Su autora, la periodista Adaia Teruel (Barcelona, 1978), ha entrevistado a 28 féminas que rondan los cuarenta y le han contado, sin espacio para la imaginación, cómo son sus relaciones sexuales. Solteras sin hijos, madres solteras, divorciadas, casadas... las historias de sexo de Luz, Gloria, Tamara, Lola, Edurne... podrían resumir lo que sucede en las alcobas de muchos hogares españoles. Unas jamás han experimentado un orgasmo, otras han perdido la cuenta de los que han gozado; las hay que han abierto sus parejas a terceros o se han entregado al sexo duro. Naturalmente las 380 páginas de 'Mujeres que follan' rezuman placer y alto voltaje («hubo un par de entrevistadas que me pusieron cachonda», confiesa la autora), pero también hay testimonios de mujeres que han perdido el deseo o la que, entre el trabajo, la casa y los niños, tiene menos sexo del que le gustaría. Teruel habla aquí de su libro con la sinceridad de sus entrevistadas.

-'Mujeres que follan'. No se ha andado con chiquitas desde el título de la portada, ¡toda una declaración de intenciones!

-Lo creas o no, el título salió por casualidad. Yo mandé el manuscrito a la editorial con un título provisional que ni siquiera a mí me gustaba; siempre me ha costado mucho titular. Así que con los de la editorial empezamos a barajar distintas opciones pero ninguna nos terminaba de convencer. Entonces, la gente del K.O empezaron a referirse al libro de este modo: «El libro de las mujeres que follan». Y, al final, así se quedó. He de decir que al principio a mí no me convencía pero ahora me encanta.

-Por cierto creo sus hijos lo pasan regular cuando les preguntan por el título del libro que ha escrito su madre…

-Tengo dos hijos pequeños y cuando la gente les pregunta por el título del libro que ha escrito su madre siempre responden que no se acuerdan. La verdad es que los son muy educados y no quieren ser malhablados y menos frente a un adulto. Para ellos la palabra 'follar' es muy fuerte, casi como una palabrota.

-Dicen los expertos que ahora hay menos sexo y que esa tendencia seguirá, pero las 28 protagonistas de su libro en general demuestran lo contrario… ¿será que las mujeres son más discretas al contar sus aventuras?

-Hay mujeres discretas y mujeres que no tienen pelos en la lengua, como las protagonistas de mi libro; hay de todo. Lo que sí puedo decirte es que varias casadas (no sé si discretas o no) a las que pregunté rehusaron participar. Y me da la sensación de que el motivo era precisamente que tenían muy poco sexo en su matrimonio y que por eso no querían hablar, para no enfrentarse a esa realidad. También te diré que 'Mujeres que follan' no es un estudio antropológico ni una investigación periodística rigurosa, aunque yo he intentado que los testimonios fuesen lo más variados posibles. Quizá por eso te da la sensación de que las protagonistas follan mucho. Pero en el libro hay una mujer que lleva un par de años sin tener sexo porque ya no siente deseo, otra que a raíz de intentar ser madre y no conseguirlo está triste y frustrada, con lo cual su vida sexual es bastante escasa. Hay una casada que dice que entre el trabajo, la casa y los niños folla menos de lo que le gustaría y otra que lo hace una vez al mes, eso sí a lo grande.

-Sexo loco, sexo aburrido, sexo vainilla o convencional, sexo duro, sexo romántico, sexo salvaje… ¿hay sexo para todos los gustos?

-Una de las cosas que he aprendido haciendo este libro es que cada sexualidad es única. Hay tantas sexualidades como personas, y siempre que haya consentimiento y respeto mútuo, todas son válidas. También hay que tener en cuenta que todo influye a la hora de practicar sexo: la ciudad donde has nacido, el barrio donde te has criado, la familia de la que procedes, la clase a la que perteneces, la educación que has recibido, el colegio donde fuiste, tu círculo de amistades, tus primeras experiencias y, por descontado, tu carácter. Todos estos factores hacen que la sexualidad de cada persona sea única.

«Me echaron de Tinder»

-Con Tinder, el sexo de alguna forma se ha 'socializado'… ¿Quién sale ganando en este tinglado? ¿qué le parece la herramienta?

-Yo no tengo Tinder. Primero porque me pilló tarde. Y segundo porque me echaron a las veinticuatro horas de crearme una cuenta; aún no sé el motivo. Pero te diré que muchas de las mujeres que he entrevistado para el libro se abrieron una cuenta y, después de un tiempo, la han cerrado. En Tinder tiene mucho peso el físico y esto puedo generar mucha ansiedad y frustración. Por no hablar del tiempo que has de dedicarle a la aplicación para logar un match, de las fotopollas que te mandan algunos, de lo difícil que es conectar con alguien través de una pantalla y de los hombres que después de echar un polvo desaparecen como un fantasma. Sinceramente, no creo para nada que el sexo se haya socializado con Tinder. Aquí los únicos que salen ganando son los propietarios de este chiringuito.

-Sus protagonistas rondan los 40 años y no tienen pelos en la lengua, hablan de sus preferencias sexuales incluso cuentan experiencias un poco bestias… ¿hubo alguna que pensó eso de 'esto que me está contando no es posible'?

-Nunca. Ni una sola vez. Piensa que fueron entrevistas larguísimas. Pasé muchas horas charlando con cada una de estas mujeres. Siempre que podía quedábamos en casa de la entrevistada y con muchas se nos hacía la hora de la comida o de la cena y acabábamos picando algo juntas. Además, yo no quería hacer una entrevista sobre un tema tan íntimo como si fuera un cuestionario. Yo llegaba, dejaba la grabadora a un lado, las miraba a los ojos y las escuchaba. Más que una entrevista se podría decir que era una conversación entre ambas. Porque estas mujeres me contaban sus intimidades pero al mismo tiempo yo también compartía con ellas algunas de las mías.

«Hay muchísimos satisfyer en los hogares españoles, sobre todo entre solteras»

-Creo recordar que a Lidia, una divorciada de 40 años, su hija adolescente le pilla el satisfyer y le dice que lo usa para masturbarse y la chica se escandaliza pero también se parte de risa… ¿hay mucho satisfyer en los hogares españoles de casadas, solteras o divorciadas?

-Muchísimos. Sobre todo, entre solteras. También hay casadas que lo tienen y lo usan para jugar con sus parejas. El tema del satisfayer ha salido en casi todas y cada una de las conversaciones. Aunque también hay quien prefiere usar las manos, como se ha hecho toda la vida. Para gustos, colores.

-Otra mujer, creo que Luz, de 44 años, si se lía con un hombre pero la tiene pequeña, directamente lo echa a patadas de la cama… hombreeeee… eso tampoco es… ¿no?

-También hay una mujer que dice que si un hombre lo tiene demasiado grande, sale corriendo en dirección contraria. De hecho, de estas hay varias. Aunque, la mayoría de las mujeres con las que he hablado no le dan mucha importancia al tema del tamaño. Lo que prefieren es que su pareja sepa usarlo. Más que tamaño yo diría que lo importante es encajar con la otra persona.

«Las mujeres lo que desean es 'conectar'. A nadie le gusta sentirse un agujero»

-Otra dice que lo que quiere es un empotrador, pero no se refiere a un tipo guapo y cachas sino a uno que, cito textualmente de su libro, «te acaricia, te lo come, te habla, no tiene prisa en ponerte a cien y cuando te la mete te corres en cinco minutos». Por lo que le han contado, ¿cómo está este país de empotradores?

-Es que, al final, lo que quieren las mujeres es que les presten atención, que las escuchen, que las acaricien, que las miren a los ojos, que las tengan en cuenta. Aunque solo sea un par de horas, una noche, pero ellas lo que desean es 'conectar'. A nadie le gusta sentirse un agujero.

-Dedica el libro a su pareja, el Kalvo, el que le sigue dando los mejores orgasmos… vaya dedicatoria ¡eh!

-El Kalvo es el amor de mi vida, mi compañero de vida, mi mejor amigo y mi amante. Llevamos 17 años como pareja pero lo conozco desde que éramos unos críos. Sin él estoy perdida. Yo quiero envejecer a su lado.

-Por cierto, el sexo a los 40 o a los 50 ¿tiene algo que ver con el de los 20?

-El sexo de los 20 no tiene nada que ver con el de los 30 y tampoco con el de los 40. Cada etapa vital tiene lo suyo. Y según dicen los expertos, las mujeres llegamos a nuestro pico sexual precisamente a esta edad. A los cuarenta ya solemos tener nuestra casa, nuestra familia y nuestra carrera montada y nos podemos centrar en otros temas. Además, a esta edad nos conocemos mejor, sabemos que queremos, que nos gusta, tenemos menos manías y nos permitimos explorar otras vías.

-Quien lea su libro va a pensar que, en comparación con sus protagonistas, su vida sexual es realmente aburrida… ¿de verdad que un trío o una cana al aire pueden salvar un matrimonio en un m?

-En el libro hay de todo: parejas que hacen tríos y parejas que follan una vez a la semana sin usar juguetes ni recurrir a fantasías. Dicho esto, no creo que un trío salve un matrimonio. Tampoco tener un hijo, como hacen muchos. Según mi experiencia entrevistando a mujeres, las parejas que se permiten hacer tríos o ir a clubs de intercambio son justamente las que están bien en su relación. Hay que tener mucha confianza, complicidad y comunicación para dar este paso.

«El sexo es placer»

-Dice que ha escrito el libro que quería leer… ¿Sería también 'Mujeres que follan' una serie de TV que querría ver?

-¡Me encantaría! Productoras españolas de series de televisión, llamadme por favor.

-Detalla en un pasaje que contando su libro a un colega en un restaurante, la comensal de al lado le dejó un papelito… cuente, cuente…

-En una ocasión estaba comiendo en un restaurante con un colega periodista, comentándole cómo me iba el trabajo y, de repente, la mujer sentada en la mesa de al lado se levantó, pagó la cuenta y me entregó un papelito. «Es imposible no escuchar tu conversación. El mundo no se ha enterado de que las mujeres hemos cambiado. Te paso mi número por si necesitas entrevistar a alguien más». Evidentemente, ella es una de las veintiocho mujeres que protagonizan estas páginas.

-¿Las mujeres quieren contar sus historias de sexo pero no encuentran dónde?

-Yo diría que las mujeres más que querer contar sus historias, tienen necesidad de compartirlas. La mayoría de las entrevistadas son nacidas en la década de los 70 y las mujeres de esta generación arrastramos muchos tabús y prejuicios referentes al sexo. Muchas mujeres de esta edad viven su sexualidad de un modo muy solitario y saber que hay otras que son como ellas, que han pasado por los mismos traumas, que tienen las mismas inseguridades o las mismas fantasías hace que puedan sacarse complejos y miedos de encima.

-¿El sexo es más placer que amor?

-El sexo es placer, el resto es norma. Hay sexo con amor y hay sexo sin amor y, repito, mientras haya consentimiento y respeto mútuo los dos son igual de válidos y pueden ser igual de placenteros.

«Muchas prefieren la opción del follamigo. Suelen ser mujeres independientes y empoderadas»

-¿Cómo ve el fenómeno follamigo? ¿Al final no termina acabando o con la relación de amistad o con el sexo?

-No te puedo responder a eso, no lo sé. Lo que sí puedo decirte es que muchas mujeres prefieren esta opción. Suelen ser mujeres independientes y empoderadas. Las hay solteras y también separadas. Lo que tienen en común es que no desean tener novio ni una relación formal, pero si en la cama están a gusto con un hombre ¿para qué buscarse otro distinto cada vez?

-Estas 28 mujeres reales con nombres irreales abren de par en par las puertas de sus alcobas, de su intimidad… ¿con cuál de ellas se rio más? ¿con cuál lloró? ¿con cuál se hubiera intercambiado para probar?

-Me reí muchísimo con Luz, que es una mujer divertidísima. Lloré después de entrevistar a Janeth porque ha sufrido violencia sexual y esto es algo que no le deseo a nadie. Y no me hubiera intercambiado con ninguna porque yo estoy muy satisfecha con mi vida sexual. Aunque siendo sincera te diré que, porque estaba trabajando y soy una profesional, pero hubo un par de entrevistadas que me pusieron cachonda.

-Cuenta Iris, una soltera de 33 años, que en las relaciones lésbicas ya se llega con el programa aprendido, se escuchan y se satisfacen mutuamente y que conoce a mujeres hetero que prueban por puro placer pero sin renunciar a sus parejas…

-Hay mujeres heterosexuales que se permiten probar qué tal es tener sexo con otras mujeres. Se las conoce como 'heterocuriosas' y simplemente son chicas que disfrutan de una experiencia sexual lésbica sin dramas ni dolores de cabeza.

-¿Para cuándo 'Hombres que follan'? ¿O ahí no encontrará testimonios tan jugosos?

-Muchos me lo han preguntado. No lo sé. Personalmente no creo que yo consiguiera llegar al mismo nivel de intimidad y sinceridad con los hombres como el que he tenido con estas mujeres. Porque yo me identifico con ellas, sé de que me hablan, las entiendo y las escucho, compartimos muchas cosas y eso se nota a la hora de hacer una entrevista.

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