Audiencia general que preside este miércoles en el Aula Pablo VI del Vaticano.

El Papa, sobre los abusos en Francia: «Es el momento de la vergüenza»

Francisco llama a «asumir responsabilidades» tras los 330.000 casos de presunta pederastia registrados en el país y reclama que la Iglesia «sea una casa segura para todos»

DARÍO MENOR Corresponsal. Roma

Irlanda, Estados Unidos, Alemania, Australia, Chile y ahora, Francia. La lista de los países cuyas Iglesias se han visto sacudidas por el escándalo de la pederastia es cada vez más larga, lo que ha provocado un sentimiento en el Papa: «vergüenza». En la audiencia general que presidió este miércoles en el Aula Pablo VI del Vaticano, Francisco repitió tres veces este término con voz firme y gesto duro al referirse al informe presentado el día anterior en Francia. Esta demoledora investigación revela 330.000 víctimas de abusos cometidos en ámbitos eclesiales galos desde 1950 y, al menos, entre 2.900 y 3.200 curas y religiosos pederastas. «Este es el momento de la vergüenza», clamó el Papa.

Tras transmitir a las víctimas su «tristeza y mi dolor por los traumas que han sufrido», Jorge Mario Bergoglio animó a los obispos y a los superiores de las congregaciones religiosas a realizar «todos los esfuerzos» posibles para que «dramas similares no se repitan». También aprovechó para mostrar a los sacerdotes franceses su «cercanía y apoyo paterno» frente a la crisis que están afrontando, que consideró una prueba «dura pero saludable», e invitó a todos los católicos galos a «asumir sus responsabilidades para garantizar que la Iglesia sea una casa segura para todos». Estas palabras llegaron después de que el día anterior pidiera a la Iglesia francesa que emprenda un «camino de redención» tras la crisis de los abusos y de que agradeciera a las víctimas su «valentía» por denunciar.

En la misma mañana en que el Papa celebraba la audiencia general, se desarrollaron de manera consecutiva las audiencias de dos juicios en el Tribunal Vaticano, uno de ellos motivado precisamente por los supuestos abusos sexuales que se habrían producido en el preseminario que existía dentro del minúsculo Estado, aunque ahora será trasladado. Alegando la prescripción de los delitos y la falta de pruebas, el Tribunal decidió absolver a los dos imputados: el sacerdote Gabriele Martinelli, que estaba acusado de abusos, y el rector del preseminario, al que se acusaba de encubrimiento.

En el segundo proceso, el Vaticano trata de arrojar algo de luz sobre las supuestas irregularidades financieras cometidas por la Secretaría de Estado de la Santa Sede. Debido a los graves errores cometidos por la Fiscalía, el Tribunal optó este miércoles por aplazar la siguiente audiencia hasta el 17 de noviembre, de manera que puede completarse el sumario, como exigieron los abogados de los 10 imputados. Entre ellos destaca el cardenal Angelo Becciu, uno de los hombres más influyentes de la Curia romana en los primeros años de pontificado de Francisco por su cargo como sustituto de la Secretaría de Estado. Los letrados que representan a la defensa pidieron incluso la anulación del juicio, algo a lo que se negó la corte, presidida por Giuseppe Pignatone.

La Fiscalía tiene ahora hasta el 3 de noviembre para completar el sumario, para lo que deberá interrogar a los imputados a los que hasta ahora no había tomado declaración y, además, permitir que la defensa acceda a la prueba clave del proceso: las varias horas de grabaciones en video de la declaración realizada por Alberto Perlasca, exjefe de la Oficina Administrativa de la Primera Sección de la Secretaría de Estado. Perlasca estaba al corriente de la polémica compra de un edificio situado en un lujoso barrio de Londres con fondos de la Secretaría de Estado, una operación que constituye el núcleo del proceso.