Teresa Cruz: «No se ha hecho un ejercicio responsable en Sanidad»

10/08/2019

Arranca su andadura al frente de la Consejería de Sanidad solventando problemas heredados del anterior responsable.

— Iba para presidenta del Parlamentos canario, luego sonó la cartera de Políticas Sociales y al final, acaba en Sanidad. ¿Se imaginaba al frente de una Consejería tan compleja?

— Es curioso. Todos los compañeros que he visto en estas tres semanas me han felicitado porque consideran que el ámbito es muy bonito, a excepción de dos que me dijeron que quién me había asignado esta loza. Pero lo cierto es que me siento una privilegiada y me presenté a unas elecciones para llegar al gobierno y poner en funcionamiento las políticas que nosotros hemos defendido siempre. La diferencia de que me hubiera tocado la Consejería de Políticas Sociales en vez de la de Sanidad está en que tengo conocimiento técnico de la materia y conozco el perfil del equipo que necesito para alcanzar los objetivos que me he marcado. En el área de Sanidad no soy técnico pero no se requiere porque yo vengo a gestionar. Este nuevo cargo me supone conocer a muchas personas que no solo me están nutriendo de información de cómo estamos en temas sanitarios en la comunidad autónoma sino también, me está ayudando a dilucidar determinados perfiles porque es una Consejería que tiene más de 26.000 y maneja el presupuesto más elevado de la comunidad autónoma. Yo lo miro como una ventaja porque no tengo ninguna mochila.

— Se está cuestionando que no tenga perfil sanitario.

— En mi favor debo decir que soy la doceava responsable de esta Consejería, de los que solo cinco han sido médicos y otros siete no lo han sido y de estos seis fueron hombres y yo soy la única mujer y soy el único caso en el que se está cuestionando que no provenga del ámbito sanitario. Entonces no entiendo por qué se cuestiona esto cuando, por ejemplo, Sebastián Franquis es diplomado en relaciones Laborales y está al frente de Obras Públicas, ni tampoco que Carolina Darias que es jurista lleva Empleo, I+D y Conocimiento. Es verdad que hablamos de un ámbito en el que hay mucho corporativismo pero no es condicionante. De todas formas, la sanidad no me pilla de lejos. Soy la secretaria de Sanidad de la ejecutiva insular de Tenerife, presidí en la novena legislatura la comisión de Sanidad en la tuve que lidiar con todos los sectores de este ámbito. Cuando el presidente me llamó, me ofreció dos opciones y a conciencia elegí la de Sanidad. No me es un mundo desconocido y he venido a gestionar políticamente este departamento. Me preocupa más en el estado en el que cojo la Consejería.

— La última legislatura fue un poco atropellada por la ruptura del pacto que les dejó fuera del Gobierno....

— No estoy de acuerdo, pero da igual cómo se quiera ver esa situación. Lo que está claro es que ello permitió a Baltar presentar su carta a los Reyes Magos con la esperanza de que lo iba hacer bien por lo que entró en periodo de preparación electoral y su actitud fue de: no me armen ningún follón porque cuando pasen las elecciones esto se resuelve.

— Entonces se ha encontrado con lastres de la anterior gestión.

— Sinceramente, he heredado una Consejería que adolece de una planificación de las necesidades sanitarias que tiene Canarias y que fue dando respuesta a los problemas que se encontraron en ese momento y no a los emergentes; sobre la marcha fueron parcheando no solo en el pilar que es el profesional sino también en las normativas e infraestructuras. Esperaba encontrarme una mejor planificación, pero en lugar de ello me he encontrado con muchos proyectos que no existen ni siquiera sobre el papel y sin financiación, lo que es muy preocupante. Por ejemplo, el plan de infraestructura, el plan de humanización de la sanidad que tan solo es un borrador o el plan de atención temprana -hay 1.000 niños y niñas en Canarias que lo esperan. Además, se vendió un plan de urgencias cuya ejecución no ha ido al ritmo que se preveía, la carrera profesional, devolver las 35 horas al personal... y sin tener presupuesto para aplicar ninguno de ellos. No se ha hecho un ejercicio responsable al frente de la Consejería de Sanidad. A todo esto se le suma una desviación presupuestaria significativa en los capítulos 1 y 4, fruto de la irresponsabilidad del anterior consejero.

— Hace apenas un mes que juró el cargo. ¿Cuáles han sido sus primeras decisiones?

— Apenas he tenido tiempo para arrancar mi proyecto. No me han dejado tiempo. Estoy todavía en la fase de conocimiento. Al día siguiente de mi toma de posesión me reuní con los dos consejeros de la anterior legislatura –Jesús Morera (PSOE) y José Manuel Baltar (CC) y ya el lunes siguiente me encontré con que había organizaciones sindicales que solicitaban reuniones urgentes porque consideraban que la política sanitaria canaria llevaba una deriva que no les gustaba. Así que he tenido que ir abordando los asuntos urgentes que quedaron pendientes y conciliando la atención de organizaciones sindicales y de colectivos de pacientes y familiares para atender casos que no podían esperar. Una de mis primeras decisiones ha sido solicitar al Ministerio de Sanidad el incremento al máximo del número de profesionales de especialistas (MIR) que tanto necesita Canarias porque los colegio de médicos de ambas provincias vienen advirtiendo de que casi el 50% de los profesionales está a un tris de jubilarse. Además he reclamado la creación de la especialidad de médicos de Urgencias y Emergencias. Así que ni siquiera he tenido los 100 días de gracia que se le otorga al político para ver cuáles son los primeros pasos a dar.

— ¿Qué proyectos tiene en mente para la sanidad pública canaria para los próximos cuatro años?

— Mi reto es fortalecer y humanizar la sanidad canaria. Construir un sistema sanitario que cubra las necesidades y que defienda los intereses de los ciudadanos, empezando por optimizar algunos de los recursos que disponemos pero también, logrando una financiación conforme al gasto real, con una gestión ágil y una buena planificación. No quiero tomar decisiones a golpe de corneta como ha ocurrido con la heredada huelga del equipo de código infarto de hospital doctor Negrín, por ejemplo, por las condiciones laborales en las que trabajan debido a la falta de personal. Que la atención a la salud mental sea la adecuada, sobre todo en la población infantil porque quiero niños sanos para no tener adultos rotos, evitar que los enfermos oncológicos tengan que buscar transporte sanitario para someterse a su tratamiento o que el eje vertebrador sea atención primaria con planes de prevención son algunos de mis objetivos. Mejorar las listas de espera y la atención de las Urgencias son otras prioridades que tengo en mi lista. Obviamente, todo ello pasa por mejorar la financiación, agilizar la gestión, realizar una planificación adecuada de las necesidades y poner la Sanidad entre las máximas prioridades del Gobierno, unos objetivos que se lograrán con un equipo de gestores solventes que he ido conformando. Sanidad es la prioridad de la prioridad porque nos afecta al conjunto de la ciudadanía. Ahora mismo estamos analizando nuestras necesidades en materia de recursos humanos y materiales para concretar la dotación económica para el próximo presupuesto anual.

— ¿A qué se refiere con humanizar la sanidad?

— El ciudadano debe estar en el centro de todas las decisiones y aunque tenemos una buena red de infraestructuras y excelentes profesionales y equipamientos, necesitamos mejorar en número y calidad para atender en condiciones a esos pacientes que acaban hipotecando sus vidas para ser intervenidos en la privada porque la pública tarda años en citarlos. No vamos a mirar para otro lado en el problema fundamental que tiene Canarias que es la pobreza porque la mala calidad de la sanidad canaria empobrece a la población.

— Dar solución a las listas de espera ha sido siempre el principal caballo de batalla de las consejerías de Sanidad. ¿Qué medidas tiene pensadas para darles transparencia?

— Hay varias medidas que emprender para optimizarlas y como consecuencia mejorar la calidad asistencial de nuestro sistema. Evidentemente pasa por reorganizar el sistema para que sea más ágil y por tener un sistema integral de información. Es decir, nuestro sistema sanitario no funciona en red. Un paciente de La Gomera que se le deriva al hospital de La Candelaria en Tenerife para ser intervenido tiene el problema de que el facultativo no tiene acceso a su historial por lo que tiene que repetir todas las pruebas diagnósticas. Si tenemos un sistema integral de información, lo que es economía del tiempo, agilizaremos las listas de espera. También, el tema de los recursos es importante. Según la auditoría que se hizo el años pasado autorizada por el Parlamento, no hay profesionales suficientes que actualicen esta información y probablemente en la lista siga habiendo personas que ya se hayan intervenido por la privada y siguen constando en espera. Si yo estimo que mi enfermedad es grave y me dices que me vas a intervenir en 2021, es muy probable que busque el dinero y me intervenga por privado con lo que se hipotecan las familias con esto y esto afecta directamente a la pobreza de las familias. Entonces hay que poner recursos para actualizar y depurar las listas de espera, y a la par establecer la excepcionalidad para aquellos pacientes que están pendientes de esa prueba que confirme si tiene una enfermedad grave para que no tenga que estar en una lista de espera y se le atienda con inmediatez.

— ¿Retomará entonces su publicación mensual?

— Mi compromiso es hacerlo para evitar ese maquillaje de las listas al que estamos acostumbrados y porque lo que me preocupa es que detrás de cada número hay una persona que no debe esperar más tiempo de lo necesario para ser intervenido. Este es uno de los marcadores que nos coloca en el vagón de cola nacional y debemos solventarlo, sobre todo, por el bien de la población.

— Los servicios de Urgencias están permanentemente en crisis por el colapso que sufren. ¿Ve alguna solución?

— Hay varias medidas que hay que emprender para mejorarlas y como consecuencia mejorar la calidad asistencial de nuestro sistema. En estos momentos es prioritario y estamos valorando el Plan de Urgencias Canario, otro de los proyectos que presentó Baltar que es fabuloso aunque solo sobre el papel porque no se ha implementado al ritmo que se esperaba. Vendió un plan de recursos humanos, materiales y de infraestructura que no existe; solo es una estrategia que finaliza este año y que ha adolecido de medidas y se ha ido parcheando situaciones en el momento, sin previsión de futuro. Ahora nos toca valorar qué se ha hecho y empezar a redactar el del próximo año. Las urgencias en Canarias necesitan una proyección a largo plazo, pero no solo las hospitalarias sino también los servicios en los centros de salud. Las urgencias en atención primaria también necesitan un plan de choque, ya que hay un problema importante de recursos humanos que requiere ser más ágil en la atención al paciente que no debe esperar doce días para ser recibido en consulta. Nuevamente el anterior consejero de Sanidad dejó una estrategia, +AP, que presentó pero que no se hizo efectiva.

— Supongo que está al tanto de la denuncia de los médicos de Urgencias del hospital Insular.

— Conozco la denuncia de los profesionales del servicio de Urgencias del hospital universitario Insular de Gran Canaria al Servicio Canario de Salud ante la Fiscalía provincial de Las Palmas porque es una situación que viven otros hospitales públicos canarios. Ahora mismo, es fundamentalmente el tema de los equipamientos y no solo por no colapsar las urgencias o las listas de espera sino por fortalecer la asistencia sanitaria en el ámbito pública.

— La concertación con centros privados ha aumentado en los últimos años. ¿Continuará con ellos?

— Esta consejera no está en disposición de conocer el porcentaje en el que contribuye la sanidad privada con la sanidad pública, pero sí le aseguro que llego con una idea clara. Vengo a defender un sistema público de sanidad, de calidad y que sea universal y desde esa premisa afronto el reto de humanizar la sanidad. Cuando tenga a mi equipo al completo (el pasado jueves el consejo de Gobierno aprobó varios nombramientos, entre ellos, la dirección general del SCS que recayó en Blanca Méndez ) haremos ese análisis. Dicho esto, siendo seria y rigurosa con este asunto tampoco estoy en disposición de afirmar que no contaría ahora mismo con la concertación privada porque hoy nuestros sistema público es incapaz, por la falta de planificación a la que nos han abocado, de dar respuesta a las demandas sanitarias de la población. Hay medidas que ya he adoptado para conocer en profundidad la situación actual como revisar los contratos y la primera conclusión que tenemos es que una vez hace falta actualizarlos porque me he encontrado con muchos contratos ya vencidos.

— El servicio de Medicina Nuclear del hospital doctor Negrín está gestionado por una empresa privada. Morera intentó reconvertirlo en un servicio público. ¿Continuará con esta iniciativa?

— Ahora mismo no puedo darle todos los detalles, solo puedo decirle que hay un estudio realizado que apunta que nos ahorraríamos 800 millones de euros si fuera un servicio público. A mí llegada encargué un análisis de los equipamientos y personal para conocer qué parte es privada y cuál pública para conocer la cuantía total de su coste.

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