Imagen de un bombero mientras trabaja en las labores de extinción del incendio. / AGENCIAS

Navarra arde sin control y se enfrenta a una «tragedia histórica»

Más de 700 personas permanecen desalojadas a la espera de que un cambio de viento ayude en la extinción

DAVID GONZÁLEZ | ALBA PELÁEZ

Navarra continua este domingo asediada por los incendios declarados el pasado sábado. Tras una larga e intensa jornada de trabajo, los equipos de extinción trataban de estabilizar hasta cinco fuegos activos en las zonas centro y sur de la comunidad autónoma sin que las previsiones fueran nada halagüeñas. El calor acumulado durante las últimas jornadas de ola de calor y el fuerte viento que azotaba en gran parte del territorio complicaban al máximo la tarea de bomberos y brigadistas, que asumían que les esperaba una larga noche. «Es una tragedia histórica», resumía el vicepresidente de Navarra en declaraciones a EiTB. El gesto de Javier Ramírez expresaba con desnuda claridad la extrema gravedad de la situación. «No hemos vivido algo similar en las últimas décadas. Es altamente crítica», confesaba en referencia a las casas, campos y montes calcinados, al tiempo que agradecía la colaboración de las comunidades limítrofes, entre ellas Euskadi, que este domingo aportaron efectivos y material para luchar contra las llamas fuera de control. A ellos, se sumaron cientos de vecinos y agricultores que se afanaron en crear cortafuegos por diferentes puntos.

Los responsables navarros se agarraban a la esperanza del anunciado cambio de viento como elemento clave para contener las llamas. Las fuertes rachas de más de 100 km/h procedentes del Sur, que traían consigo más calor, iban a rolar a Norte, lo que podía implicar la entradad de corrientes con humedad y una bajada de las temperaturas que ayudasen a combatir los fuegos.

Preocupaban especialmente los focos de Etxauri y la Valdorba. El incendio desatado en la Sierra de El Perdón cruzó de la cara sur a la norte y se dirigía anoche hacia Pamplona, que durante toda la jornada de este domingo permaneció envuelta en una nube de humo y un aspero olor a quemado .

Los vecinos de Maquirriain, Sansoáin, Olleta y Lerga también tuvieron que abandonar sus casas por el avance del incendio de Ujué. Aunque los vecinos de Obanos fueron desalojados, este domingo ya pudieron volver a sus casas.

El Gobierno foral optó por mantener activado el nivel 2 del plan de emergencias y del Plan Territorial de Protección Civil, lo que supone prohibir, hasta este próximo miércoles, las labores agrícolas con maquinaria que puedan generar chispas o descargas eléctricas. Se pidió a la población que restringiera sus movimientos por el territorio para garantizar que las vías estén despejadas para la circulación de los dispositivos de emergencia.

Tregua en Zamora

En el resto de España, la situación también es preocupante, con decenas de incendios por buena parte de su geografía. Al menos, el fuego concedió este domingo una tregua en la zamorana sierra de la Culebra. Eso sí, tras calcinar más de 25.000 hectáreas, lo que le convierte en uno de los incendios forestales más graves de los últimos diez años en toda España y el peor en la historia de Castilla y León. La bajada de las temperaturas, el cese del fuerte viento y la llegada de algunos chubascos permitieron contener las llamas en esta zona, declarada reserva de la biosfera.

Este domingo pudieron regresar a sus viviendas los vecinos de la mayoría de las 18 poblaciones desalojadas en la comarca y se restableció el tráfico tanto en las carreteras nacionales 631 y 525 como de la línea del AVE entre Madrid y Galicia. Aun así se mantiene el nivel 2 del plan de emergencia que prohíbe actividades de riesgo.

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, confirmó este domingo que los frentes del incendio en la sierra de la Culebra estaban «sin llama» y que los trabajos se centraban «en el aseguramiento, enfriamiento y estabilización de todo el perímetro», para evitar así el grave riesgo de la reactivación ante la posible vuelta de fuertes vientos y condiciones adversas. Hasta veinte medios aéreos trabajaron para estabilizar la zona con más de 25.000 hectárea abrasadas, 15.000 de ellas de superficie arbolada y con un frente de 70 kilómetros.

Incendios en Cataluña

En Cataluña, por su parte, los bomberos tuvieron que afrontar más de 50 siniestros a la vez en la quinta jornada de lucha contra las llamas, especialmente virulentas en Lérida.

Uno de los siniestros más graves se registró en Artesa de Segre (Lérida) y había quemado este domingo más de 2.600 hectáreas. Todos los medios disponibles de los bomberos se centraron en ese incendio, a excepción de algunos desplazados a Peramola, también en Lérida, donde las llamas afectaban a una superficie de unas cien hectáreas.