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Muere el profesor de la ULPGC Juan Manuel Pérez Vigaray

Muere el profesor de la ULPGC Juan Manuel Pérez Vigaray

Un legado imborrable: la belleza del significado

beatriz morales Fernández

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 20 de marzo 2022, 12:08

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Juan Manuel Pérez Vigaray es una persona inolvidable. Empezar con esta premisa me compromete con el lector, pero ese compromiso no es más que una seguridad anticipada. Vigaray, tal como le conocíamos muchos de sus alumnos y alumnas, es inolvidable porque demostró que el sentido de las palabras y la formalidad de la lengua se puede aprender con humor, risas y pasión. Sí, un compromiso apasionado que nos permitió a todos entender que el lenguaje está lleno de minúsculos engranajes que forman un compendio de bellezas.

Vigaray nos enseñó a amar el poder de los significados, nos guio para buscarle el sentido a las cosas donde nuestras miradas se posaban. La realidad, a veces cruel e injusta, se coloreaba con el entusiasmo de sus explicaciones. ¿Puede convertirse la Semántica, la Lexicología, e incluso la Lexicografía, en un viaje divertido? Era su desafío constante, era la manera en la que él nos transmitía su emoción hacia su trabajo.

Y dentro de cada comicidad, también nos ilustraba con responsabilidad y seriedad. Siempre buscó lo mejor de nosotros mismos, siempre sacaba su ánimo y te lo lanzaba, a tus brazos, diciéndote que creyeses en todo el potencial que tienen tus errores, tus aciertos y todas las habilidades que descubres cuando de verdad te propones tú mismo como desafío.

El desvanecimiento corporal es un sueño no deseado que llega cuando menos se espera, pero la capacidad sintetizada que tiene el recuerdo, permite que toda persona que físicamente se despide, perdure en la memoria eternamente. Por eso, Vigaray no fue, es. Es pasión profesional, humor didáctico, entusiasmo motivacional, lucha universitaria.

Es un referente para todo el alumnado que entró una vez a sus clases con la incertidumbre de qué encontrar y halló un mundo nuevo: acepciones y significados que nos sumergen en el verdadero espacio de las realidades, la poética del ojo al nombrar la vida con su significado de origen.

Gracias, profesor, porque ahora tú también formas parte de ese origen, con tus enseñanzas y con el ejemplo que nos brindaste a todos, entre las que me incluyo como alumna, para dejar de ver y aprender a mirar el mundo con curiosidad, profesionalidad y amor a los «semas» más relevantes: la pasión por lo que uno hace, la emoción con la que uno recibe el aprendizaje.

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