La fibra de las plataneras sirve como bioplástico de uso agrícola

08/10/2019

Un equipo investigador de la ULPGC crea prototipos de bolsas biodegradables que espera implementar empresarialmente en plantas comerciales en Gran Canaria, Tenerife y La Palma.

Tradicionalmente en la sociedad canaria se había utilizado la fibra de la platanera para elaborar diferentes productos artesanales de cestería. Ahora, el consorcio de Life Baqua, del que forma parte un grupo investigador de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, también la ha utilizado como bioplástico en sustitución de las bolsas sintéticas para la agricultura. «Hemos desarrollado materiales bioplásticos para sustituir los plásticos sintéticos, con lo que suponen de problemas para el medio ambiente. Son piezas plásticas de origen biológico», explicó ayer el coordinador del proyecto, el profesor Mario Monzón.

La investigación, que está en fase preindustrial, se centró en le rolo (tronco) de la platanera, del que también se extrae como residuo una «pulpa» que, hasta ahora, «no tenia valor». Sin embargo la investigación, en la que también ha participado un equipo de acuicultura de la ULPGC liderado por la profesora Lidia Robaina, «ha conseguido desarrollar una serie de piensos» para piscifactorías, añadió Monzón.

Los resultados de la investigación se expusieron ayer en unas jornadas celebradas en el Parque Científico Tecnológico ante representantes del sector primario de la isla. La idea, explicó Monzón, es sustituir con las bolsas biodegradables los plásticos sintéticos que ahora se utiliza en la industria platanera para proteger la piña de plátanos en la propia planta así como para almacenar piensos. «Se ha conseguido desarrollar una tecnología que permite la economía circular», dijo Monzón. Esto es, la fibra de la planta «retorna al origen» con otro uso.

Monzón reconoció que el producto final es «algo más caro» que las bolsas convencionales, «pero todo los que sea de base bio siempre va a ser más caro porque todavía hay un escaso desarrollo de la economía de escala» en este tipo de productos. Sin embargo, las ventajas medioambientales son enormes.

Los próximos pasos y «más difíciles», añadió el científico, es crear plantas industriales que extraigan la pulpa para su comercialización empresarial. El equipo de investigación considera que las islas de Gran Canaria, Tenerife y La Palma son las más adecuadas, y espera atraer a diferentes socios para abrir cinco plantas en total en un período de entre cuatro y cinco años.

Consorcio. Life Baqua está formado por seis socios europeos: la ULPGC, la empresa canaria Aquanaria, la sueca SPIF Svensk Platindustriförening, la eslovena Ambi-Metalplast d.o.o., y las españolas Dibaq Diproteg S.A. y Tecnopackaging. En la imagen, el rector de la ULPGC, Rafael Robaina, con parte del equipo de investigación y representantes del consorcio en la inauguración ayer de las jornadas donde se expusieron los resultados del estudio sobre la fibra de platanera.

Primeras bolsas. A la izquierda, algunas de las primeras bolsas para uso agrícola creadas con la fibra de platanera. Según el coordinador de la investigación, el profesor de la ULPGC Mario Monzón, la planta piloto en la que han desarrollado servirá de base para la construcción de cinco plantas industriales. En ellas se extraerá y preparará la fibra para que otras empresas generen las bolsas biodegradables de uso agrícola, aunque pueden utilizarse «para cualquier cosa».

Piensos. Durante la investigación surgieron otras posibilidades con los residuos que se obtenían al extraer la fibra de la platanera. Así, dijo el profesor Mario Monzón, con la pulpa se pueden complementar piensos para acuicultura a los que en la actualidad se les añade maíz. «En un ahorro porque el maíz es de consumo humano», resaltó el profesor de la ULPGC. Además, el líquido que sale de la platanera tiene propiedades como fertilizante y puede utilizarse como material ignifugante.