'Elcano' da el primer paso para sumarse a la vigilancia de cambio climático

09/11/2019

El buque escuela de la Armada, el Juan Sebastián Elcano, iniciará en su actual crucero de instrucción un programa científico que, si todo marcha como se espera, le convertirá en colaborador estable de las redes de vigilancia del cambio climático y el estado de salud de los océanos.

De la mano de la Universidad de Cádiz, el Instituto Hidrográfico de la Marina (IHM) y el Explorers Club de Nueva York, los guardamarinas de Elcano van a incorporar a sus rutinas de formación una serie de trabajos que ayudarán a hacer un seguimiento de cómo está cambiando la temperatura del agua en el océano Atlántico.

Desde que en los próximos días partan del puerto de Las Palmas de Gran Canaria hasta que lleguen a Río de Janeiro (Brasil), los tripulantes del buque escuela tomarán registros de la temperatura del agua en 60 puntos diferentes de su travesía, desde la superficie del océano hasta una profundidad de 1.800 metros.

Para ello, han sido instruidos ya en el viaje desde la península hasta Canarias por técnicos de la Universidad de Cádiz y el IHM, que se ocuparán después de analizar los datos que arroje la experiencia.

Si esta primer ensayo funciona, la idea de la Armada y de las instituciones científicas con las que colabora consiste en que Elcano repita esa misma rutina en todos sus cruceros de instrucción cada vez que atraviese el Atlántico por esa misma ruta marítima, que además implica cruzar el ecuador, para obtener una base de datos que permita hacer un seguimiento del cambio de las temperaturas.

Como ha explicado el coordinador de este proyecto en la Universidad de Cádiz, el catedrático Miguel Bruno, los guardamarinas de Elcano llevan en este crucero de instrucción un segundo encargo científico: tomar datos en sus guardias de 24 horas de toda la basura que el buque se encuentre flotando a su paso.

En este caso, la tarea no solo se ceñirá al Atlántico, sino que se extenderá a todo el crucero de instrucción, que esta vez incluye la vuelta al mundo, en homenaje a la gesta de la expedición mandada por Magallanes y Elcano, de cuya partida se cumplen ahora 500 años.

En principio, el buque de la Armada no va a hacer análisis a bordo de los desechos que se encuentre, sino que se limitará a anotar en una aplicación informática la posición, características y datos más destacables de la basura que sus tripulantes observen en el mar.

En el futuro, ha señalado Bruno, no se descarta que el barco incorpore algún tipo de sistema para analizar a bordo muestras agua o de microplásticos, pero los datos que recopilen alrededor del mundo sus guardiamarinas en formación en este primer proyecto serán ya muy útiles para comprender mejor cómo se mueve en el océano toda la basura que ha arrojado el hombre a los mares y, quizás también, para localizar puntos de acumulación desconocidos.

El comandante del buque, el capitán de navío Santiago Colsa, ha subrayado que, para la Armada, supone un orgullo poder colaborar en proyectos científicos como este, porque considera que conectan con la tradición de aventura y conocimiento que a lo largo de la historia tuvieron siempre sus viajes de exploración.

Esta vez, Elcano no solo luce en sus palos la bandera española, sino dos enseñas más: la que distingue al Quinto Centenario de la primera Circunnavegación del planeta y la que le ha concedido el Explorers Club con el número 1519, alusivo a la misma gesta.

El navegante Antonio José Kitín Muñoz ha subrayado que recibir una bandera de este club centenario no es cualquier cosa, sino que supone todo un reconocimiento, que en este caso se traduce en un homenaje a España por las repercusiones que tuvo demostrar por primera vez que el planeta era una esfera y que todos los océanos estaban unidos navegando por primera vez a su alrededor. "Fue todo un cambio de paradigna".

Para enfatizar lo que supone ser reconocido como una "expedición bandera", Muñoz ha explicado que en este momento solo hay tres en marcha en todo el mundo y que banderas del Explorers Club llevaron, por ejemplo, los primeros hombres que pisaron el Polo Norte (1909), el Polo Sur (1911), el Everest (1953) y la Luna (1969), o también en primer aviador que cruzó el Atlántico (1927) o los dos tripulantes del batiscafo que descendió a la Fosa de las Marianas, el punto más profundo de los océanos (1960).