El pequeño Milosz, con sus padres. / R.C.

Una medalla salvavidas

Una atleta polaca subasta su trofeo olímpico para pagar una compleja operación en España a un bebé desahuciado, que ya se recupera en su casa

SARA RUBIO Madrid

Milosz, un bebé polaco de once meses, y sus padres nunca olvidarán los Juegos Olímpicos de Tokio. Una de las medallas que conquistó su país ha ayudado a pagar el tratamiento que salvó la vida al pequeño. La lanzadora de jabalina Maria Andrejczyk anunció, tras ganar la medalla de plata, que la subastaría para donar el dinero y costear el tratamiento de un niño. Cuando conoció la historia de Milosz, la deportista supo que era él a quien quería ayudar.

Milosz Malysa nació el pasado mes de diciembre en Lodz, Polonia, con una malformación congénita en el corazón. Tras visitar varios hospitales, finalmente le diagnosticaron una enfermedad denominada drenaje anómalo total infradiafragmático. Una patología cardiaca que, explicada de manera general, consiste en un mal drenaje de las venas pulmonares. Es incompatible con la vida y el bebé debía ser operado lo antes posible. Milosz fue intervenido de urgencia a las cuatro semanas de vida y, aunque la operación fue un éxito, el pequeño sufrió una recaída que lo llevó de nuevo al hospital. Allí comunicaron a Monika y Michal Malysa, los padres de Milosz, que no había ningún tipo de esperanza para el pequeño. Los médicos le pronosticaron dos años de vida en el mejor de los casos.

Sus padres no se dieron por vencidos y comenzaron a buscar en los mejores hospitales del mundo expertos en cardiología para poder salvar la vida de su hijo. Pero se enfrentaban a un problema: el viaje y el tratamiento tenían un coste inalcanzable. En su afán por no rendirse, pusieron en marcha una campaña para recaudar fondos que sufragaran el viaje. Pero entonces llegó a su vida Maria Andrejczyk que, tras subastar la medalla olímpica, llamó a Monika y le informó de que tenían los fondos para la operación. «No nos lo podíamos creer, estábamos a la vez exultantes e incrédulos, todos los plazos se había acortado y ya podíamos elegir en qué centro iban a operar a nuestro pequeño», afirma Michal, padre de Milosz.

Finalmente eligieron un hospital de Barcelona. «Nos impulsó una corazonada porque tuvimos la sensación de que sería la clínica que mejor ayudaría a Milosz para que pudiera recuperar su vida», recuerda el matrimonio. La familia puso rumbo a la ciudad condal repleta de esperanzas. Una vez allí, el doctor Raúl Abella y su equipo del Hospital Quirón Dexeus de Barcelona realizaron las pruebas pertinentes al pequeño y finalmente, el 4 de octubre, con apenas diez meses de vida, Milosz fue intervenido con éxito. Y tan solo tres días después pudo abandonar la UCI para volver a casa con sus padres. Un final feliz para la familia Malysa.

La medalla se encuentra en el museo del Deporte Olímpico de Varsovia, ya que la empresa de supermercados que la adquirió en la puja decidió devolver la pieza a su propietaria, y esta a su vez al museo, porque, según afirma la orgullosa Maria, «esta medalla de plata ha podido salvar una vida en lugar de acumular polvo en un armario».