Entre madrugones y platós impolutos

Iba para educar a mocosos, pero la interpretación se cruzó en su camino. Sale en la tele pero no la ve. Da vida a una policía. Patrulla el distrito cada tarde en una serie de TVE entre el 'thriller' y el culebrón

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUA Madrid

Cristina Abad es una de las pocas personas que puede decir de verdad que pertenece a la España que madruga. Abre los ojos a eso de las cinco de la mañana y dos horas más tarde, después de un exigente repaso desinfectante, ya está en el plató. Por un tiempo vivió en el siglo XIX y en el XXI, cuando participaba en 'Acacias, 38' y 'Servir y proteger', series ambas de TVE. Si hubiera cursado el grado de Educación Infantil, carrera por la que apostó, seguro que hubiera hincado menos los codos. Porque tras una jornada extenuante, esta mujer de 28 años tiene que aprender guiones y más guiones.

Lunes

05.00 horas. No me queda más remedio que ser madrugadora. Me levanto a las cinco de la mañana para asistir al rodaje de 'Servir y proteger', de modo que al mediodía me parece que llevo ya ocho horas trabajando. Lo primero que hago al despertarme es poner la radio, siempre música. Antes no desayunaba mucho porque salía de casa con el tiempo pegado. Ahora trato de llevarme al plató café y leche con avena y algo de fruta, pues con las medidas para evitar la transmisión del coronavirus no se pone comida en plan bufé.

07.00 horas. El 1 de junio reanudamos las grabaciones de la serie. Cada día rodamos aproximadamente un capítulo. Las medidas higiénicas y de prevención me resultaron al principio un poco chocantes. Nos toman la temperatura nada más llegar al estudio, nos dan una mascarilla nueva cada día y nos limpiamos los zapatos y las suelas. Las ropas de cada personaje están metidas en una bolsa. El ensayo a veces lo hacemos con mascarilla, aunque otras no. Solo nos la quitamos para actuar. Hay una persona encargada del control y detección de riesgos y si ve una aglomeración nos pide que nos separemos. Los guiones han cambiado para que no haya besos, ni de familiares, ni de amigos ni de parejas. Los abrazos sí están permitidos, salvo que juntemos las cabezas. Todas las semanas nos hacen la prueba PCR para saber si portamos el virus.

Martes

16.00 horas. Trabajar en una serie diaria, que se emite de lunes a viernes, es agotador. Llego a casa a las cuatro de la tarde, a veces media hora antes. Como y trato de descansar un poco. Luego me pongo a estudiar el guion para estar preparada para la siguiente jornada o las que vengan después. Trato de ir avanzada, por delante del ritmo de grabación, para poder disponer de tiempo libre y tener algo de vida social. El rodaje es estresante cuando me toca interpretar mucha parte de la trama. Lo bueno es que tengo bastante facilidad para el estudio en cuanto tengo pillado al personaje. Si me he de enfrentar a una escena complicada trato de memorizar palabras clave.

19.00 horas. Siempre que puedo quedo con amigos y amigas. Como tengo muchos, me voy dividiendo para verlos a todos. Yo creo que soy una persona divertida. Ahora me apetece mucho volver a ir al cine. Antes iba una vez a la semana como mínimo. No paro, siempre estoy de aquí para allá. Quizá sea hiperactiva, no en el sentido enfermizo de la palabra. A veces tengo que parar y descansar en casa. Entonces veo alguna serie. Ahora estoy enganchada a una muy buena: 'This is us', aunque no soy mucho de ver la televisión.

Miércoles

16.00 horas. No me ha dado fuerte con la cocina. Es cierto que durante el confinamiento he cocinado más y he aprendido a hacer paellas, pero no me he puesto a preparar platos desconocidos. Ya sea por pereza o por falta de tiempo, nunca le he echado horas. Intento comer bien y cuidarme, aunque hay momentos en que me vence la tentación de pedir comida a domicilio.

19.00 horas. Me cuido y hago deporte. Tengo un entrenador personal con el que me comunico por videollamada y hago ejercicios de cardio, pesas, de control del cuerpo... Hay otra chica que también me ayuda a entrenar, de manera que voy combinando a los dos. En lo tocante a la piel, uso cremas porque la tengo bastante seca y sensible. Con eso he de que tener mucho ojo.

Jueves

15.30 horas. Me toca comer en casa. Vivo con mi madre y mi hermana, aunque soy bastante independiente. He vivido fuera, en el extranjero, y nunca estaba pegada al teléfono para hablar con la familia. Voy bastante a mi rollo.

21.30 horas. Por ahora no puedo desquitarme y darme el gusto de hacer las cosas que me estaban vetadas durante el confinamiento, porque lo que más me gusta es viajar. Mi padre vive fuera de España, en Marruecos, y todavía no le he visto porque las fronteras están cerradas. No sé qué haré durante las dos semanas que tengo por delante de vacaciones. Supongo que iré con amigos de playa. Cuando viajo a países que me resultan interesantes me suelo comprar un llavero mono o una taza. Son cosas que colecciono.

22.00 horas. Soy bastante noctámbula, la noche me activa. Si tengo sueño, desaparece cuando cae el sol. Pero no soy la más fiestera. Si estoy tomando algo con mis amigos el fin de semana, sí que me gusta trasnochar, pero a diario no suelo hacerlo.

Viernes

15.30 horas. No me es fácil desconectar del trabajo. Por la tarde sigo enganchada al estudio de los guiones. Con los amigos del trabajo siempre terminamos hablando de lo mismo y cuando llego a casa cuento mis historias.

18.00 horas. Antes dedicaba muchísimo tiempo a las redes sociales, pero ahora no les presto tanta atención. Mi objetivo es ser feliz en todo lo que hago. Hay momentos en los que me quejo mucho, lo cual no me gusta, quiero cambiar. Tengo algunos proyectos de ficción en mente de los que no quiero hablar por si no salen. Pero ya me estoy moviendo. Se trata de crear propuestas, no solo que vengan a mí.

20.00 horas. Quise ser actriz a los 17 o 18 años. Estaba estudiando la carrera de Educación Infantil cuando algo cambió en mí: una amiga me habló de un 'casting', lo hice y me dieron el papel. Mi hermana también me animaba a presentarme a pruebas de selección de figurantes, y con el paso del tiempo me puse a estudiar interpretación en la escuela de Juan Codina.

24.00 horas. Si no puedo dormir, cuento ovejitas.