Los tumores musculoesqueléticos

Los tumores y metástasis óseas pueden tratarse, en contra de lo que cree gran parte de la población, a través de soluciones quirúrgicas que mejoran la calidad de vida del paciente, explica el doctor Iván Beirutti Ruiz, especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital Perpetuo Socorro.

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Los tumores o neoplasias son aquellas patologías que pueden afectar a multitud de tejidos y órganos en el cuerpo humano, donde las células que lo conforman, han crecido de forma anormal. Se pueden clasificar en benignos o malignos, estos últimos conocidos como cáncer. Los tumores que se forman en músculos, tendones, partes blandas periféricas, huesos o articulaciones se denominan tumores musculoesqueléticos y, si son malignos, sarcomas.

«Cuando un tumor está en el hueso puede debilitarlo, con riesgo de romperse o fracturarse, por lo que el tratamiento no sólo implica extirpar o resecar la zona afectada, sino también preservar los nervios, arterias y venas así como mantener la estabilidad, continuidad de la estructura, y longitud para una acorde función de los músculos y tendones que permitan el movimiento de la extremidad afectada. Por ejemplo en el fémur, al quitar el tejido enfermo, debe retirarse con músculo, tendones con margen, es decir, bordes que tengan tejido sano alrededor donde la lesión no esté presente, y sustituirse ese segmento por otro. Para ello hay que extraer una porción de hueso de la pelvis o la tibia a modo de trasplante o autoinjerto para mantener la longitud y arquitectura, reconstruir insertando de forma equilibrada los músculos y tendones restantes y/o hasta sustituir esa zona por prótesis. Son por lo tanto cirugías altamente demandantes desde el punto de vista técnico y de gran habilidad quirúrgica», explica el doctor Iván Beirutti Ruiz, que se incorpora a Hospital Perpetuo Socorro.

Soluciones

El tipo de cáncer más frecuente en los huesos de forma global es la enfermedad proveniente de otros órganos o tejidos, lo que se conoce como metástasis. Los tumores y metástasis pueden tratarse, aunque la situación se considere médicamente avanzada, en contra de lo que cree una gran parte de la población. «Hace dos o tres décadas, el tratamiento convencional consistía básicamente en la analgesia, es decir, se limitaba al control del dolor. Hoy en día, a través de las soluciones quirúrgicas, se le puede ofrecer al paciente una mejor calidad de vida, con una completa independencia funcional en muchos de los casos», continúa el traumatólogo y cirujano ortopédico.

No todos los pacientes son candidatos a procedimientos de rescate o terapia de metástasis óseas. Algunos pueden ser controlados con soporte farmacológico oncológico y otros con radioterapia, obteniendo resultados favorables. La modalidad del tratamiento dependerá del tipo de cáncer, edad, localización, su actividad cotidiana, dependencia o enfermedades asociadas, el número de metástasis y el pronóstico de sobrevida con el que cuente. En cualquiera de los casos, la prioridad debe ser siempre preservar la vida, luego la extremidad y su funcionalidad.

Existen escalas para valorar el riesgo de fractura por debilitamiento del hueso y la alternativa quirúrgica. Por ejemplo, en algunos pacientes con cáncer y buen pronóstico de vida, puede proponerse la resección completa del tumor y reconstrucción con prótesis. En otros pacientes, con riesgo de fractura inminente en huesos de carga como el fémur o la tibia, resulta factible realizarles intervenciones preventivas, con pequeñas cirugías y pronta recuperación, detalla el especialista que estrena consulta en Hospital Perpetuo Socorro.

Tratamientos

No todas las lesiones en los huesos son tratadas quirúrgicamente. Algunas de ellas, compuestas de un tejido fibroso o de cartílago, se pueden observar y vigilar siempre y cuando, no tengan signos de alarma. Las que aparecen en la infancia y adolescencia, pueden involucionar al dejar de crecer el esqueleto siendo sustituida por hueso.

Aquellas que se deben vigilar estrictamente, son las que ocupan mucho espacio en el hueso. Si lo fragmentamos en tercios, las que afecten de uno a dos tercios, pueden debilitarlo y tener riesgo de romperse.

A otras lesiones que dilaten expandan o afecten la capa dura del hueso o cortical también deben prestársele atención.

Los osteocondromas, son tumores benignos de hueso y cartílago, pueden afectar a otras estructuras puesto que crecen ocupando espacio al exterior del tejido óseo, y en ocasiones requerir la extirpación de este. Los conocidos dolores de crecimiento que suceden en la infancia y adolescencia deben ser diagnosticados de exclusión, es decir, hay que descartar problemas neoplásicos en el hueso antes de catalogarlos como afectaciones de la zona de crecimiento o fisis. Los tumores óseos malignos, aquellos que aparecen primariamente en el hueso, deben estudiarse de forma multidisciplinar,

Es importante considerar que en el dolor en el aparato locomotor, esto es, en hueso, músculo, tendones o articulaciones, debe valorarse la persistencia del mismo y otros signos para sospechar de lesiones músculo esqueléticas. Por ello, acudir al médico es la opción adecuada ante cualquier sospecha.

En cualquier caso, hoy en día es factible con los avances quirúrgicos y de material ortoprotésico existentes ofrecer un tratamiento óptimo manteniendo su relativa calidad de vida y preservando en su mayoría la funcionalidad de la extremidad o zona afectada, concluye el especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica de Hospital Perpetuo Socorro.