Los circuitos de prostitución en Canarias se nutren de la trata y están lejos de la calle

La socióloga Esther Torrado pide en el Parlamento «decisión política» para aplicar medidas de apoyo a las mujeres prostituidas y de disuasión de la demanda. Avisa de que hay turistas sexuales en las islas

ROSA RODRÍGUEZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Canarias no es un destino de turismo sexual, pero hay turistas que llegan a las islas en busca de sexo y eso, aseguró este martes en el Parlamento la profesora del departamento de Sociología y Antropología de la ULL, Esther Torrado, «no se ve en la calle», sino en las « web donde los consumidores dejan sus valoraciones, se asesoran y recomiendan en varios idiomas». Eso es un « indicador», dijo la experta en violencia sexual, prostitución y trata de personas en comisión parlamentaria, donde expuso el informe sobre la prostitución en Canarias elaborado a petición del Instituto Canario de Igualdad (ICI) en la etapa en la que lo dirigió la socialista Marián Franquet.

Esther Torrado dijo que los turistas «de botellón», que son unos « depredadores sexuales» y que llegan a algunos destinos de las islas, como los sures de Tenerife y Gran Canaria, no son los únicos consumidores de sexo pagado en Canarias. En las islas, dijo, los circuitos de la prostitución se nutren de la trata internacional de seres humanos y avisó de que las mujeres en situación de prostitución «ya no están en la calle» algo, aseguró, que ya es «anecdótico y minoritario», sino que «el dinero, la oferta y la demanda se mueven en otros círculos». Y enumero: pisos, clubes de alterne, internet, chats...

Torrado no dejó escapar la oportunidad ni para recordar que la ley canaria de igualdad vincula claramente la prostitución a la violencia ejercida sobre las mujeres, ni para pedir «decisión política» al Gobierno canario para diseñar un plan con medidas concretas dirigidas, por un lado, a las mujeres que quieran abandonar la prostitución o que estén en riesgo de ser captadas y, por otro, a disuadir la demanda de prostitución, a formar a los profesionales que tratan con las mujeres en situación de prostitución (juezas, abogadas, maestras, psicólogas y sus homólogos hombres), a sensibilizar y educar a los más jóvenes desde el punto de vista afectivo y sexual.

El informe de diagnóstico de la prostitución en Canarias que presentó Torrado se llevó a cabo en dos partes en 2016 y 2017 y analizó, por un lado, la visión de las mujeres en prostitución (más de 3.000 en las islas) y los profesionales que intervienen en contextos prostitucionales y, por otro, la percepción social y el análisis de la demanda. La investigación desvela que el ejercicio de la prostitución ni es voluntario, ni es placentero para las mujeres y retrata y cataloga a los consumidores de prostitución (mercantilista machista, mercantilista dominante y crítico samaritano). Pero, además, pone en evidencia que la sociedad «ha vanalizado la prostitución», que está incluida en el ocio de los más jóvenes y que, como sucedió con la violencia de género antes de la ley de 2004, se sitúa, dijo, en el ámbito «privado». Nada más lejos de la realidad, resumió Torrado.