La lucha contra el coronavirus

«Lo estudié pero no me planteé encontrarme con algo así»

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03/04/2020

Yeray Ojeda Peña, estudiante de Medicina en la Univesidad de Las Palmas de Gran Canaria, se encuentra de Erasmus en la ciudad de Ferrara, en Italia. Cree que tanto Italia como España tardaron en reaccionar ante los efectos del Covid-19

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Como alumno de quinto de Medicina que es en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Yeray Ojeda había estudiado las grandes pandemias de la historia pero no se le había pasado por la cabeza vivir una en directo y menos aún en uno de los países más afectados en lo que conocemos como el Primer Mundo. Se encuentra confiando en Ferrara, en la región de Emilia Romaña, en Italia, al sur de Lombardía, la zona hasta la fecha más castigada por el coronavirus Covid-19 en aquel país. Desde allí relata con asombrosa calma cómo afronta su confinamiento en un piso que comparte con otras cuatro personas.

Se desplazó a Italia de Erasmus, un programa de movilidad para estudiantes que suele asociarse tradicionalmente a grandes experiencias vitales y poco estudio. Para Yeray Ojeda, la realidad ha sido diferente. «Primero veíamos lo que estaba pasando en Milán, después a finales de febrero estuvimos en Venecia, cuando los carnavales, y ya casi todo el mundo iba con mascarillas de protección... y después ya se tomaron los primeros acuerdos por el estado de alarma». Desde entonces sus clases se hacen a través de internet y lo que ha quedado en el limbo son las prácticas.

«En mi vida me planteé encontrarme con algo así. Recuerdo cuando estudié pandemias como la gripe española, pero no pensaba en vivir esto», subraya en conexión vía Skype.

Cuando el problema empieza a adquirir en Italia dimensiones preocupantes, Yeray Ojeda se planteó, como otros muchos canarios, se volver a Gran Canaria o quedarse: «Decidí quedarme porque, entre otras razones, no quería ser un factor exposición a contagio para mis seres queridos, pues tengo familiares que son grupo de riesgo. Además, estuve mirando las posibles conexiones aéreas y los vuelos empezaron a tener precios inasequibles. Tampoco quería dejar un piso que ya tenía pagado y a eso se añadió que influían mis estudios, sobre todo». Optó finalmente por quedarse y lo lleva con resignación, aunque echando de menos poder salir y disfrutar de un buen helado italiano y un plato de pasta: «En un país con tantas heladerías y restaurantes, eso de no poder ir se lleva mal». Y en cuanto vuelva a Canarias, ya tiene en mente el reencuentro con sus familiares y también con los amigos, con lo que mantiene contacto gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación.

En ese confinamiento obligado la convivencia se pone a prueba. Admite que en ocasiones hay algunos roces por tanto tiempo juntos pero añade que, por ahora, la situación es llevadera. Los que lo conocen añaden que la templanza que caracteriza a este joven de 23 años le ayuda a superar la prueba.

A la pregunta de cómo cree que se ha gestionado esta crisis sanitaria, Yeray Ojeda echa en falta una mayor capacidad de reacción. Sobre todo en caso de Italia, pero también en España donde cree que se tardó en analizar lo que estaba sucediendo en el país transalpino. Como también en ambos casos se cometió el error de no tomar nota de cómo se había actuado en China ante el coronavirus. «El principal problema es el desconocimiento del virus y eso es lo que ha llevado a tomar medidas tardías y a improvisar un poco», agrega Yeray Ojeda, que espera que se aprenda la lección y que recuerda que hay un riesgo de que en el futuro, como sucede con otras epidemias, aparezcan nuevas cepas.

Con más de 100.000 habitantes, el casco de Ferrara es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Su rico patrimonio histórico está ahora sin turistas, al estar abiertas solo las tiendas de alimentación y farmarcias, como en España desde el estado de alarma.