Lo atacó «por sorpresa y por la espalda»

Las forenses fueron las protagonistas ayer de la tercera sesión del juicio con Tribunal del Jurado que se sigue contra el ciudadano de Malí llamado Bakary D., acusado de haber asesinado en Guía a un vecino de chabola llamado El Mahfuoud El Bairouki. Las especialistas del Instituto de Medicina Legal de Las Palmas fueron contundentes al afirmar que el acusado abordó a la víctima «por detrás» con un «ataque súbito, sorpresivo y con alevosía».

A juicio de las forenses, Bakary D. asestó a la víctima el 24 de mayo de 2018 en la Finca Los Roques de Santa María de Guía, «un ataque inesperado» ante el que el fallecido nada pudo hacer «ya que estaba intoxicado por alcohol», determinaron al jurado popular.

En esta sesión, las partes elevaron a definitivas sus respectivas conclusiones, por lo que la defensa –llevada por el letrado Alejandro Castro– pidió una condena de 10 años por un delito de homicidio, mientras que la fiscal Ruth Díaz y la acusación particular, que representa la abogada Mouna Sikabi El Asri, solicitaron una pena de 18 años de prisión con la atenuante de confesión por un delito de asesinato.

Las forenses describieron de forma muy gráfica las lesiones producidas en la víctima a consecuencia del ataque perpetrado por el acusado con un cuchillo de grandes dimensiones. Argumentaron que las lesiones principales que sufrió fueron provocadas por, al menos, tres heridas incisas que seccionaron las partes blandas del cuello y pararon al llegar al hueso en unos cortes producidos entre la nuez y el hueso hioides.

También determinaron que la víctima «intentó moverse para defenderse y por eso los arañazos en la espalda y también heridas de fricción con el suelo» que presentaba en al ser abordado por la espalda: «La víctima estaba sentada o de pie, pero el agresor siempre estuvo por encima de ella. Le produjo unos cortes tan profundos que desde que le seccionaron la vía respiratoria ya no pudo moverse», detallaron.

«En la parte ósea pudimos ver las improntas del cuchillo en las vértebras de la segunda a la cuarta y todas de izquierda a derecha. Todas tienen el mismo trayecto y profundidad con sentido descendente», declararon. Además, desmontaron la tesis del acusado que dijo que la víctima se cayó hacia atrás «pero no tenía lesiones que nos llevaran a pensar eso», manifestaron. «Entendemos, tras estudiar el cuerpo, que el encausado no se puso a su lado y le cortó el cuello. Si fuese así, las lesiones serían diferentes con incisiones horizontales y en sentido ascendente y en este caso fue de izquierda a derecha y descendente. Son paralelas entre sí y consideramos que la posición más compatible es haciéndolo desde atrás», aclararon.

También fueron concluyentes al determinar que el fallecido «tenía muy poca sangre tras el ataque» y, además, evidenciaba «signos de un consumo elevado de alcohol», lo que produce una evidente «falta de control de los estímulos, sedación, desorientación y una mínima capacidad de responder a estímulos y de reacción». Para las forenses, la alcoholemia que sufría el fallecido en el momento del ataque «estaba cercana al coma».

En sus conclusiones, las dos profesionales detallaron al jurado popular que, con la cantidad de alcohol tan grande que había ingerido el fallecido, sufrió un «ataque por sorpresa y por la espalda y solo sintió el primer agarre» antes de que le cortaran el cuello «y fue solo el primer momento cuando supo que lo estaban agarrando. El alcohol consumido le imposibilitaba cualquier capacidad de reacción por lo que entendemos que estaba totalmente indefenso».

Por último, sostuvieron que la víctima no tenía marcas en su cuerpo de haberse resistido o luchado contra su agresor.

Ayer se concluyó con la prueba de este juicio y ya se le trasladó al jurado el objeto del veredicto sobre el que tendrán que deliberar.

Un «asesinato de libro».

«Aunque creyésemos la versión del acusado también es un asesinato de libro. Cuando fue al centro de salud dijo ‘pelea, le maté’ y con un gesto de degollarlo». Así describió la fiscal Ruth Díaz el proceder del acusado Bakary D.

Insistió en que el estado que se encontraba el fallecido, «no era una amenaza y el acusado no tenía que defenderse».

«Aunque creyésemos la versión del acusado también es un asesinato de libro. Cuando fue al centro de salud dijo ‘pelea, le maté’ y con un gesto de degollarlo». Así describió la fiscal Ruth Díaz el proceder del acusado Bakary D. Insistió en que el estado que se encontraba el fallecido, «no era una amenaza y el acusado no tenía que defenderse».