Sociedad

Le quitan la custodia de 11 de sus 30 hijos

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21/06/2018

La Fiscalía intervino en las actuaciones que han hecho que la Junta de Andalucía haya asumido la tutela de once de los treinta hijos de un vecino de Marchal (Granada) ante el posible riesgo que presentaban estos menores, según han informado hoy a Efe fuentes del Ministerio Público.

El caso de este padre residente en esa pequeña localidad de unos 400 habitantes, ubicada en la comarca de Guadix, era "conocido y seguido" desde hace años por parte de la Fiscalía de Menores, que ha coordinado su actuación junto a los Servicios Sociales de la Junta de Andalucía y la Guardia Civil.

La administración autonómica decide ejercer la tutela de menores cuando estos se pueden encontrar en situación de maltrato activo o pasivo, por negligencia o se encuentran desasistidos, como pudiera ser el caso, y no existe otra alternativa en su entorno familiar, ha explicado a Efe el jefe del Servicio de Protección de Menores, José Antonio Puerta.

Le quitan la custodia de 11 de sus 30 hijos

La delegación en Granada de la Consejería de Educación ha informado a Efe de que los menores implicados no presentaban problemas de absentismo y que asistían con regularidad a los colegios de Marchal y Guadix donde estaba escolarizados.

Todos vivía en una casa cueva

En la pequeña localidad de Marchal, cuyo alcalde, Juan Manuel García Segura, ha preferido de momento no hacer declaraciones sobre el caso, al igual que distintos vecinos consultados por Efe, otros apuntan a que el padre mantiene una convivencia "normal" en una casa cueva con tres de las cuatro madres de sus hijos.

Estas mujeres estarían de acuerdo con este tipo de convivencia, según algunos testimonios vecinales, que han aclarado que, aunque él ahora estaría enfermo, sí ha trabajado con anterioridad.

«Trabajar, no he trabajado nunca...»

La situación de este vecino de Marchal, conocido como "El canuto", ya trascendió públicamente hace diez años, cuando fue entrevistado por un programa de TVE en la casa cueva en la que convivía por entonces junto a algunos de sus hijos y dos de sus cuatro mujeres -las otras dos residían en Castilla-La Mancha con el resto de su descendencia, según su testimonio-.

"Trabajar no he trabajado nunca. Yo no sé lo que es trabajar", relataba este hombre, actualmente de unos 60 años, que sí decía ganarse la vida de vez en cuando haciendo canastas de mimbre.

En presencia de dos de sus mujeres, una de las cuales manifestaba haberse casado con él veinte años atrás, cuando tenía 12 años, el hombre respondía así sobre los motivos por los que tenía tantos hijos: "Nosotros matar no matamos. Lo que Dios quiera que venga, aquí estamos".

Y decía no haberse separado de sus mujeres porque, al haberse permitido "el lujo de tener muchos hijos", tenía que echarles "una manita" para dar de comer a los niños.