Dos personas observan la nube principal de cenizas y gases desencadenada por la erupción del volcán Cumbre Vieja. / REUTERS

Erupción en La Palma

La lava sepulta 3.100 nichos, el único crematorio de La Palma y una planta eólica

La erupción del Cumbre Vieja ya es el episodio volcánico más grave y destructivo ocurrido en la isla en los últimos tres siglos y medio

Alfonso Torices
ALFONSO TORICES Madrid

La nueva colada del volcán de La Palma, aún sin identificar oficialmente, pero que corre entre los regueros de magma números 10 y 9, ha comenzado a ralentizarse después de horas de transcurrir veloz y avasalladora, durante las que ha destrozado todo lo que se topó a su paso.

Antes de frenar su marcha, por volverse cada vez más viscosa por los restos de todo lo arrasado por el camino, terminó de sepultar el cementerio de Las Manchas, donde destruyó los más de 3.100 nichos ocupados con los restos mortales de vecinos de los Llanos de Aridane y El Paso.

El río de lava surgido el jueves de improviso en la vertiente sur del Cumbre Vieja también destrozó este viernes el crematorio próximo, única infraestructura de este tipo en La Palma, un terreno repleto de paneles solares y una cantidad indeterminada de inmuebles, la mayor parte de ellos casas unifamiliares de urbanizaciones y viviendas agrícolas.

La actualización de los daños del volcán indica que han quedado destruidas desde su erupción originaria, hace 70 días, 1.506 edificaciones, 1.212 de tipo residencial, según los datos del catastro. La superficie cubierta de lava mide 1.092 hectáreas, la anchura máxima entre coladas es de casi 3,5 kilómetros y los dos deltas lávicos han comido 53 hectáreas al mar, 48 en el promontorio del sur y 5 más al norte.

El avance de la última colada compartió protagonismo con la alerta naranja decretada por los servicios de emergencia de la isla ante la posibilidad de que las fuertes lluvias causasen riadas de barro y piedras, desprendimientos o hundiesen tejados tras multiplicar por tres el peso de la ceniza que cubre muchos de ellos. Estas montañas de cenizas obligaron a cerrar de nuevo el aeropuerto de La Palma, que solo pudo operar el jueves tras seis días de limpieza de las pistas.

Los responsables de seguridad no dejaron de insistir durante todo el día en que ningún particular debía circular por las carreteras que conducen a la zona de exclusión y mucho menos por barrancos, ramblas, cauces o por la proximidad de laderas con aspecto inestable.

Los responsables de Protección Civil y los expertos vulcanólogos avisaron de la enorme peligrosidad de estas avenidas y escorrentías, y como ejemplo del altísimo riesgo pusieron la tragedia de El Llanito, ocurrida el 16 de enero de 1957. En esa jornada, unas lluvias torrenciales arrastraron la ceniza y los piroclastos que recubrían desde hacía ocho años el suelo del municipio de Las Breñas y provocaron la muerte de 26 vecinos. El agua arrastró los restos dejados por la erupción del San Juan, de 1949. Esta tremenda mortandad es la tragedia más grave ocurrida en La Palma en el siglo XX.

La erupción del Cumbre Vieja ya es también el episodio volcánico más grave y destructivo ocurrido en la isla en los últimos tres siglos y medio. Sus 70 días de destrucción hace semanas que sobrepasaron a las dos grandes explosiones volcánicas del siglo pasado, la del Teneguía de 1971, que duró 24 días, y la del San Juan (47 días), así como la del Charco, de 56 días, ocurrida en 1712. La última marca la logró el miércoles pasado, cuando superó los 66 días del volcán de Fuencaliente, de 1677. A casi dos semanas le quedan aún el volcán Martín (82 días), de 1646, y el volcán Tehuya (84 días), de 1585.