Las forenses no ven trastorno

La cuarta y última sesión del juicio contra Alberto Montesdeoca por el asesinato de su vecina, Saray González, quedó ayer visto para veredicto tras una sesión marcada por el testimonio de los médicos forenses hicieron la autopsia de la joven y las que examinaron al acusado. No aprecian ningún síntoma de trastorno mental.

CARLOS SANTANA BELTRÁN | / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

Las médicos forenses Eva Bajo e Iraya Batista desgranaron en una minuciosa intervención las conclusiones del informe forense realizado tras cuatro entrevistas de más de tres horas de duración cada una con Alberto Montesdeoca. «Resulta estremecedor cómo relata los hechos. Está muy meditado y muy racionalizado. Lo explica perfectamente, cuando hay alteración de la realidad esto no se da», afirmó tajante Bajo. Ambas destacaron que el acusado mostró siempre «una frialdad absoluta» y «sin ningún tipo de emoción», con una denominada como «monocromía emocional».

En este punto subrayaron que el joven tiene un «distanciamiento emocional pero no congnitivo» sobre lo sucedido. En conclusión, afirmaron que el trastorno mental «no se da en modo alguno, no hay manera de sostenerlo». Además, añadieron que «no hay ni un solo criterio clínico para asegurarlo». En definitiva apuntan que está «ausente de síntomas de enfermedad mental ni de patología psiquiátrica». Contando solo con «rasgos muy marcados de personalidad».

Tras ellas, entró en la sala el perito propuesto por la defensa, Carlos Lamela, quien esbozó un informe totalmente contrapuesto al de las médicos forenses. Afirmó que Alberto padece un «trastorno de la personalidad con línea esquizoide» con un «mundo interior que prevalece sobre el exterior» con un «patrón de personalidad muy peculiar». Sostiene que el acusado actuó bajo una especie de «síndrome de abstinencia» por tener que dejar los videojuegos con una «afectación de su percepción cognitiva».

Las médicos forenses acusaron al perito de la defensa de «intentar forzar un diagnóstico» sin «demostrar que hay una patología».