La natalidad toca suelo en Canarias

Los nacimientos han caído un 30% desde 2008 en el archipiélago, donde la media de hijos por mujer es de 0,97. Los expertos ponen el foco de esta caída en picado en la precariedad laboral, la falta de ayudas a la crianza y las escasas medidas de conciliación familiar.

R.R. / santa cruz de tenerife

En 1975 las mujeres canarias tenían una media de 3,18 hijos cada una, solo tres años después esa tasa bajó a 2,9, en 1984 cayó hasta 1,92 hijos y en 2008 llegó a 1,24. Diez años después, en 2018, la media de hijos por mujer en el archipiélago es de 0,97, lo que coloca a Canarias a la cola de España –que tiene una media de 1,25 hijos por mujer– en lo que a fecundidad se refiere. El año pasado nacieron en las islas un 7,2% menos niños que en 2017 y, por primera vez desde 1975, las muertes superaron a los nacimientos, situando también a Canarias a la cabeza del país en fallecimientos, según los datos provisionales del movimiento natural de población del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Este «rápido y continuado» descenso de la natalidad son múltiples, pero el profesor de Demografía Humana de la Universidad de La Laguna (ULL), José León García, tiene un origen inicial en el abandono en los años 70 del mundo rural y la urbanización de la sociedad canaria y con ello la incorporación de la mujer al mercado laboral, derivado de su acceso a la educación. Sin embargo, las causas de la caída en picado en la etapa más reciente, un 30% en los últimos 10 años, hay que buscarlas, asegura García, «indiscutiblemente» en la precariedad laboral, los bajísimos salarios que se pagan en las islas, la enorme tasa de paro que ha habido, el elevado coste de la vivienda y, sobre todo, la falta de medidas sociales que ayuden a la crianza.

No hay que olvidar que Canarias tiene los peores índices socioeconómicos del país.

La Encuesta de Fecundidad 2018 que el INE publicó en abril y que da continuidad a los sondeos realizados en 1977, 1985 y 1999 refleja claramente que el número de hijos que tienen las mujeres canarias es muy inferior al que desearía y eso se debe casi en exclusiva a la precariedad laboral y social que padecen de manera especial y a la falta de política que incentiven la natalidad.

Ellas mismas lo dicen. Al 70,92% del total de mujeres encuestadas en Canarias les gustaría o tener hijos o tener más de los que ya tienen, algo a lo que se animarían si, por ejemplo, hubiera más escuelas infantiles, asequibles y de calidad para niños de 0 a 3 años, que es lo que más demandan junto con el aumento del los permisos de maternidad y paternidad o una asignación para las madres que dejen el trabajo para cuidar a sus hijos mientras son pequeños.

Se entiende que en Canarias las escuelas infantiles sean la principal demanda porque es la comunidad con menos niños de 0 a 3 años escolarizados (solo el 16% frente al 52,8% del País Vasco o al 36% de media estatal).

«Es casi imposible procrear en Canarias», dice Esther Martín, secretaria de Acción Sindical, Mujer y Juventud de CC OO, que asegura que «no es por voluntad propia», sino porque «las mujeres no tienen opciones laborales, los salarios son de miseria, la temporalidad laboral es tremenda y no hay una cobertura social» que las invite a tener hijos.

Y añade un factor fundamental que «muy pocas empresas facilitan»: la flexibilidad en el horario de trabajo que favorezca la conciliación laboral. También Canarias está a la cola en esto porque, según la Encuesta de Población Activa (EPA), en 2018 fue la región con peores condiciones para la conciliación de la vida familiar y laboral. Martín pone solo un ejemplo: en Canarias, el 37,6% de trabajadores tiene posibilidad de organizar la jornada laboral para tener un día libre, «diez puntos por debajo que la media nacional (47,6%)».

La sindicalista lamenta que la Administración canaria no tenga ningún incentivo a las empresas para que pongan en práctica medidas que favorezcan la conciliación laboral. «Y si los hay lo desconozco», dice con sorna.

«Por ser mujer y trabajadora se nos obliga a no procrear», se lamenta Martín, que igual que el profesor José León García, considera que con esto «Canarias se enfrenta a un grave problema» que se suma al envejecimiento también acelerado de su población.