La Fiscalía acusa de homicidio al fratricida de Arguineguín

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas celebrará del 21 al 25 de octubre el juicio contra José Antonio G. V., un vecino de Arguineguín que acabó con la vida de su hermano tras perforarle el pulmón con una katana en junio de 2017. El Ministerio Fiscal interesa para este varón una condena de 15 años de prisión por el delito de homicidio, mientras que las acusaciones particulares consideran que los hechos son constitutivos de un delito de asesinato. Por su parte, la defensa pidió homicidio imprudente en un caso de graves problemas familiares que acabó en tragedia.

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO

Las acusaciones en este procedimiento han coincidido en el relato de los hechos. Según las mismas, el 19 de junio de 2017 por la tarde José Antonio G. V. estaba en su domicilio en la Calle Ángel Guimerá, de Arguineguín cuando llegó su hermano Luis Jorge y se sentó en un banco bajo la mencionada vivienda. Sobre las 20.30 horas y tras estar consumiendo alcohol y drogas, los dos hermanos comenzaron a gritarse, insultarse e increparse mutuamente a distancia.

Ya sobre las 21.15 horas, José Antonio, que estaba en la primera planta, bajó corriendo las escaleras, abrió la puerta de su domicilio y gritó a su hermano «ven aquí que te voy a matar hijo de puta, ya estoy aquí», provocando que Luis Jorge fuese hacia la puerta con las manos levantadas y sujetando una caña de pescar. Pero antes de abrir la puerta, José Antonio había cogido una katana de unos 74,5 cm. de longitud y 2,5 cm. de diámetro y, mientras tenía la puerta entre abierta, apuñaló a su hermano en la axila izquierda, para cerrar posteriormente inmediatamente la puerta del inmueble.

Mientras Luis Jorge agonizaba, su hermano se asomó por la ventana de la primera planta de la vivienda y le gritó: «muérete, hijo de puta».

Luis Jorge sufrió una herida inciso cortante en la región axilar izquierda que le atravesó el pulmón izquierdo y llegó al hilio del pulmón derecho. La longitud de la herida fue de unos 20-25 centímetros, afectó gravemente a un órgano vital, provocó un sangrado masivo y el posterior colapso.

Las acusaciones estiman que José Antonio no padece ninguna patología psiquiátrica, aunque sí reconocen que es consumidor habitual de alcohol. De hecho, según la analítica que le hicieron seis horas después de los hechos, el procesado había consumido alcohol (68 mg/dl de etanol en sangre), cocaína y cannabis, que habían disminuido su capacidad volitiva y cognitiva.

Tenía el convencimiento de que lo iba a agredir.

Según la letrada Idoia Mendizábal, que lleva la defensa de José Antonio G. V., su cliente no atacó a su hermano con ánimo de matar. Para la abogada, el procesado estaba en su casa y Luis Jorge, desde primera hora, comenzó a insultar, amenazar y a gritar al acusado y luego se sentó en un banco sin cesar su actividad, amenazando tanto a José Antonio como a su esposa con entrar y atentar contra sus vidas. El procesado se asomó a la ventana y le espetó que no montara escándalos.

Teniendo en cuenta que hacía escasos tres días que habían enterrado a su madre, la situación de luto que estaba viviendo José Antonio, el terror que le tenía a su hermano por todos los episodios violentos vividos anteriormente y la cantidad de alcohol y estupefacientes que fue tomando, produjeron que «se encontrara en una situación que hizo que tuviera sus capacidades totalmente, o al menos, intensamente afectadas», sostiene. Luis Jorge continuó «insultando y amenazándole», hasta que, en un momento, el acusado escuchó fuertes golpes en la puerta de la entrada de su casa. «Debido a ello y además en la creencia de que podría abrir la misma», bajo el «miedo y convencimiento de que Luis Jorge acabaría abriéndola» y temiendo por sus vidas, bajó las escaleras para impedir la entrada a su hermano, que no cesaba de dar golpes con los puños y con un objeto que portaba. Por ese motivo, «cogió un viejo plumacho que tenía de adorno», abrió un poco la puerta y, sin intención de acabar con su vida, sacó «el referido plumacho» por la puerta para ahuyentar al mismo, «causándole la herida» mortal.

Al llegar la policía José Antonio, «que se encontraba bajo los efectos del alcohol y sustancias, se mostró arrepentido y confesó lo sucedido al instante».