Dos policías retiran las esposas a Jorge Ignacio P. J. al inicio del juicio. / JESÚS SIGNES

El infierno de la primera víctima del asesino de Marta Calvo

Una colombiana de 37 años con la que el acusado quedó en Valencia abre las declaraciones de las ocho supervivientes. «Intentó matarme y me arruinó la vida», ha asegurado la mujer

JUAN ANTONIO MARRAHÍ Valencia

El El juicio al presunto asesino en serie de Marta Calvo ha continuado este martes 13 de junio con la declaración como testigo de la primera víctima en la cronología de los crímenes y agresiones sexuales de los que está acusado Jorge Ignacio P. J. Se trata de una colombiana de 44 años (omitimos su identidad por ser víctima de delito sexual) con la que pactó un encuentro en una casa de citas de la avenida Cortes Valencianas de Valencia.

Fue el 29 de junio de 2018. Madre de dos hijos, uno de ellos discapacitado, ella trabajaba en este lugar para poder alimentar a los niños al haber sido abandonada por el padre de éstos.

Según las investigaciones, Jorge contactó con la mujer para pagarle por consumir cocaína en la ya consabida 'fiesta blanca'. En el curso de esta relación, y sin que se percatara, le introdujo supuestamente «un número indeterminado de piedras de cocaína en el interior de la vagina sin consentimiento». El resultado fue un malestar generalizado, aceleración del pulso y ardor en sus partes íntimas hasta que logró extraerse la droga.

La mujer acabó en el Hospital Arnau de Vilanova, donde fue atendida por dolor abdiminal y síncope. Allí le detectaron la cocaína en la sangre.

Por los hechos en relación a esta víctima, la fiscal pide 15 años de prisión por un delito de abuso sexual para causar lesiones. Mientras, su abogado de acusación particular, Juan Carlos Navarro solicita 28 años de prisión para Jorge por una tentativa de asesinato, abuso sexual y un delito contra la salud pública.

Según destaca el letrado en su escrito de acusación, «la cantidad y la pureza de la cocaína introducida por la vagina y el ano hubieran causado la muerte de la víctima si no las hubiera expulsado». Desde que se produjeron estos hechos, «tiene miedo, ideas de que le van a matar, no tiene vida social y piensa que vive de milagro».

Declaración tras un parabán

La mujer ha declarado tras un parabán para no tener que volver a ver la cara a quien supuestamente intentó asesinarla y la dejó traumatizada de por vida, según ha expuesto.

La mujer ha explicado que se decidió a personarse contra el sospechoso tras ver su foto en la televisión en relación al caso de Marta Calvo. «Era un cliente que tuve y al que traté de localizar, porque era un monstruo que me destrozó la vida. Quise declarar contra él para que no siguiera matando a más mujeres».

Ha recordado lo sucedido aquel día. «Rechazó a una chica que se le ofreció en la casa de citas porque ella no quería drogarse. Entonces entré yo. Él sacó un manojo de droga que yo no había visto en mi vida. El olor era impresionante».

Y comenzó el infierno. « Me introdujo la droga en mis partes íntimas. Me fui para el baño y le dije que me ardían. Me metí en la ducha y me saqué bolas de droga del tamaño de un garbanzo. Le recriminé lo que había hecho y él lo negaba».

Ha roto a llorar. «Es una persona tranquila sabía lo que estaba haciendo. Él en ningún momento se drogó. Le dije que si quería esnifar en mi pecho y él chupaba y escupía. Tenía miedo y le dije que había una cámara grabando, que no es verdad», ha declarado. Después, pidió ayuda a la encargada: «Mami este hombre me está drogando y nos va a matar. Y yo qué hago sin mis hijos…».

Además, «cuando probé la copa sentí un sabor como de arena, y le dije: 'usted me está matando, hijo de puta y tengo dos hijos». Al mismo tiempo suplicaba a la encargada de la casa de citas: 'Sáqueme de aquí que este hombre me va a matar'».

«Fui a la cocina a por un cuchillo»

Incluso trató de defenderse: «Fui a la cocina a por un cuchillo y le dije: 'usted me mata pero esto no va quedar así. Usted no me deja sin mis hijos». La mujer estaba «tan drogada» que pensaba que se moría, mientras «él se vestía con absoluta frialdad».

También insistió en el crucial concepto que para el juicio supone la 'fiesta blanca': «Para el gremio, es acompañar al cliente a esnifar. Cómo están tan locos, algunas sabemos cómo esquivar el consumo. Sí yo llego a saber que la 'fiesta blanca' que quería este era meterme cocaína en los genitales jamás lo hubiera aceptado. Eso yo no lo tolero. Tenía droga hasta en el ano, no sé ni cómo».

Cuando fue al hospital agonizando, la médico del hospital le dijo una frase que no puede olvidar: «cinco minutos más y usted se muere. Le expliqué que un hombre había intentado matarme y que yo no me drogo».

«Vivo con miedo»

Las consecuencias: «Cogí pánico a los hombres. No puedo tener a nadie a mi lado. No puedo tener pareja. Me he intentó matar. Me arruinó la vida y estoy en tratamiento. Hoy vivo con miedo».

Cuando le ha preguntado la abogada de la defensa por el parte médico del hospital la jueza ha afeado a la letrada estar coaccionándola. «O nos portamos bien o vamos a acabar muy mal», le ha dicho la presidenta del tribunal en el marco de su amonestación. Ha sido la primera de muchas llamadas de atención por la impertinencia de muchas de las preguntas de la abogada de Jorge.

El momento final, y más duro para la víctima, ha sido cuando para evitar un contacto visual en persona se le ha ofrecido una visión de Jorge a través de una cámara para que lo reconociera: «Ese es el asesino que intentó matarme y me arruinó la vida«, ha dicho entre sollozos.