Vecinos ayer siguiendo la evolución del incendio desde Nuñomoral, donde fueron trasladados los desalojados en un primer momento. / Palma/Vídeo: EP

Un centenar de evacuados por el incendio en Las Hurdes

Las autoridades de la comarca cacereña afirman que «es un incendio largo, queda tiempo para que la gente evacuada pueda volver a sus casas»

ANA B. HERNÁNDEZ | JOSÉ M. MARTÍN Badajoz

Seis poblaciones han sido desalojadas hasta el momento por el incendio forestal originado ayer en Ladrillar. Un centenar de personas, según ha cifrado la consejera de Agricultura, Begoña García, han tenido que ser evacuadas. Un número algo menor del que se esperaba en un primer momento.

La evolución del fuego va a provocar que los vecinos de Ladrillar, Cabezo, Riomalo de Arriba, Batuequilla, La Horcajada y Aceitunilla tarden en regresar a sus hogares. «Es un incendio largo y la gente que está evacuada querrá volver a sus casas lo más pronto posible y eso es entendible, pero hay algo que está por encima de todo y es la seguridad. Serán cuando los medios de extinción digan que pueden volver y ahora queda tiempo para eso», ha manifestado la consejera.

Los evacuados se dirigieron a dos destinos, unos fueron desplazados hasta Montehermoso, de los cuales algunos pasaron la noche en el hostal Las Minas y otros en el albergue del pabellón municipal. También hay vecinos de estas poblaciones en Ciudad Rodrigo, en la provincia de Salamanca.

Hasta el momento no se ha producido ningún daño personal, según la consejera. «Tampoco en viviendas, salvo en algún corralón», ha añadido García en referencia a los inmuebles que fueron alcanzados por las llamas en Cabezo.

Daños

Por ahora, las llamas han calcinado 2.500 hectáreas de la comarca de Las Hurdes. Este gran incendio también ha saltado a Castilla y León. En Salamanca hay 100 hectáreas quemadas. De hecho, en esta provincia se ha tenido que evacuar en la mañana de hoy la población de Monsagro debido a la proximidad de las llamas.

La orografía del terreno y las condiciones meteorológicas, mucho calor y viento, están complicando mucho las labores de extinción, que se prolongarán a lo largo de varias jornadas. Por ello, la consejera también ha informado que está preparado el operativo para el desalojo inmediato de Las Mestas y Nuñomoral si fuera necesario.

A la lucha contra la llamas se siguen incorporando medios. Los últimos en sumarse han sido medios aéreos de la BRIF (brigadas de incendios forestales dependientes del Ministerio de Transición Ecológica) con base en Tabuyo del Monte (León) y dos helicópteros de la BRIF de Pinofranqueado. En total, y junto a los miembros de la UME (Unidad Militar de Emergencia) que llegó en la noche de ayer a Las Hurdes, son más de 300 efectivos los que están sobre el terreno.

Todos están siendo coordinados desde el puesto de mando unificado situado en Vegas de Coria, desde el que se está en contacto constante con el operativo que hay desplegado en Castilla y León.

Inicio

El fuego se originó a las cuatro de la tarde. El rayo de una tormenta seca que cayó en la zona de El Cabezo, una elevación del terreno que separa la zona de Ladrillar de la de Nuñomoral y que tiene una gran masa forestal, fue el causante del primer gran incendio forestal del verano.

En las primeras horas, las llamas se dirigieron hacia la provincia de Salamanca, donde llegaron a entrar. En esos momentos fue cuando se tuvo que proceder a la evacuación de Ladrillar, Cabezo y Riomalo de Arriba.

Fue precisamente en Cabezo donde se vieron las imágenes más espectaculares, ya que las llamas alcanzaron algunos inmuebles.

Sin embargo, con el paso de la tarde el viento cambió de dirección y se dirigió a las alquerías de Nuñomoral, lo que obligó a su desalojo. Incluso se valoró la opción de evacuar a los vecinos de Rubiaco, otra alquería de este municipio, pero se descartó. Aun así, sus habitantes permanecían intranquilos. «Estamos en manos del tiempo; nos han dicho que tengamos todo preparado porque el fuego puede llegar hasta aquí», afirmaba ayer a últimas horas de la tarde José Luis Montero, vecino de esta población.

No era el único. El nerviosismo era palpable entre las personas que se juntaban en las calles. Tanto Nuñomoral como Rubiaco estaban en vilo. En muchos momentos las llamas eran visibles desde las poblaciones y la noche se presumía larga y peligrosa. «Tengo dos niñas pequeñas y estoy en tensión; no sabemos si las llamas van a llegar al pueblo con el viento», narraba Silvia Martín, vecina de Nuñomoral.