Imagen de archivo de una granizada. / irene marsilla

Bolas de hielo a más de 160 kilómetros por hora

Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, explica el fenómeno atmosférico que ha generado piedras de hielo de 10 centímetros de diámetro

J. A. GUERRERO

«Ha sido una granizada muy inusual, algo extraordinario», dice Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en referencia a la tormenta de granizo (con piedras de hasta once centímetros de diámetro, más grande que una pelota de tenis) que ha golpeado La Bisbal d'Empordà (Gerona), donde ha fallecido una bebé de 20 meses y ha habido graves destrozos materiales en vehículos, comercios y viviendas.

El fenómeno atmosférico, muy localizado en esta capital de la comarca del Bajo Ampurdán con una población superior a los diez mil vecinos, tuvo su causa en un gran cumulonimbo, que son nubes de tormenta que se desarrollan cuando existe inestabilidad atmosférica . «En esta ocasión el cumulonimbo alcanzó una gran longitud, llegó a superar los 16 kilómetros de altitud y hasta es posible que alcanzase los 20 kilómetros», cuenta Del Campo, que recuerda precedentes similares en agosto de 1986 en Lleida y en 2017 en la zona de Rubielos de Mora, en Teruel.

El portavoz explica cómo se forman las grandes piedras de granizo en el interior de estos cumulonimbos . «En el seno de estas grandes nubes se producen fortísimas corrientes de aire ascendente y descendente, y ahí es donde se va generando el granizo. Imagina una pequeña gotita de agua en la base de esa nube que gracias a estas corrientes asciende con violencia hacia arriba, llega al punto de congelación , se congela y va atrapando cristalitos de hielo y más gotitas que se van congelando. Eso hace que la bola de granizo vaya ganando tamaño. Esta bola llega un momento en que cae por la gravedad y llega otra vez al punto donde se descongela. Y efectivamente parte de la bola se descongela, pero si pilla otra vez la corriente ascendente vuelve a subir, y el ciclo se repite como si fuera una cebolla que va ganando en capas. O sea, la bola va ganando en tamaño hasta alcanzar un diámetro considerable. Además puede ocurrir que distintas bolas queden adheridas, como pudo suceder en la jornada del martes en Gerona , y se forman estas piedras de granizo de gran tamaño». Según el portavoz de Aemet, que cita fuentes del servicio meteorológico de Estados Unidos, estas piedras de diez centímetros de diámetro pueden alcanzar en su descenso velocidades superiores a los 160 kilómetros por hora.

Del Campo cree que la probabilidad de que se repita algo así «es baja». Hoy puede haber tormentas de granizo en zonas de Cataluña y el Pirineo, pero «no de este calibre».

A su juicio, estos episodios dependen de la inestabilidad atmosférica y opina que aún es pronto para avanzar si se repetirán en otoño, cuando también se suelen producir las danas y las fuertes inundaciones que arrastran. «Tenemos un mar Mediterráneo que en otoño siempre está cálido y ahora es probable que lleguemos al otoño con un mar Mediterráneo aún más cálido de lo normal, lo que podría suponer un aporte de energía extra y podría hacer más violentos algunos fenómenos. Pero esto no se puede pronosticar con más de diez días de antelación. De momento los pronósticos nos dicen que en el oeste y en el centro de la Península en los meses de septiembre y octubre lloverá menos de lo normal, y no hay una tendencia clara para estas zonas de la vertiente mediterránea donde las danas son más habituales», apostilla.