virginia carrasco

«La gente estaba ocupada en sobrevivir»

En la URSS hubo un «permanente estado de excepción» durante medio siglo, asegura

C. C.

Karl Schlögel (Hawangen, Alemania, 1948) lleva toda su vida académica estudiando la Historia de la URSS y los países del Este. Acaba de publicar 'El siglo soviético', donde relata cómo era allí la vida cotidiana.

- La gran contradicción de aquel país es que fue capaz de enviar a Gagarin al espacio pero no lo era de dar vivienda digna ni siquiera a la mitad de la población. ¿Cómo se explica?

- Esa es la gran cuestión. Un país que gana la carrera por mandar a alguien al espacio, que consigue grandes avances en ingeniería, ciencia y otros ámbitos, era incapaz de dar vivienda a su gente. Gagarin fue un héroe positivo y simpático, miembro de una generación posterior a la guerra que quería transformar la sociedad. Pero el avance solo se dio a partir de un gran plan de Kruschov para construcción de viviendas.

- Sorprende que no hubiera protestas, que no existieran una corriente social de fondo contra tanta pobreza en un país tan rico.

- La gente estaba constantemente implicada en sobrevivir, en superar los problemas de la vida cotidiana. Piense en la sucesión de acontecimientos: una revolución, una guerra civil, la hambruna, la tensión posterior al primer plan quinquenal, otra hambruna, la guerra mundial, una nueva hambruna... Había una continua falta de medios y durante medio siglo el país vivió un permanente estado de excepción. Y cuando parecía que las cosas podían cambiar, llegó 1968 y la reestalinización. Además no había un espacio donde articular las protestas y era peligroso abrir la boca.

- Durante los años veinte y treinta había una notable fascinación por EE UU. Llama la atención visto con perspectiva.

- Los dirigentes soviéticos estaban mucho más atentos a América. Europa les parecía decadente mientras EE UU era el súmmum de la técnica y la ciencia. En 1927 Stalin dijo que querían unir la pasión bolchevique y el pragmatismo americano. El punto álgido de esa fascinación se dio hacia 1934. Miles de ingenieros y artistas soviéticos habían ido a EE UU, y la URSS participó en exposiciones universales en aquel país. Todavía en 1937, el año del Gran Terror, se publicó un libro en la URSS sobre esa fascinación. Fue un homenaje justo cuando se acababa el fenómeno.

- Hay numerosos ejemplos de gigantismo en la URSS. El complejo de Magnitogorsk producía tanto acero como Canadá y casi tanto como Reino Unido. ¿Era una característica del modelo o una tradición rusa?

- Es algo que tiene que ver con el papel del Estado, y eso era patente incluso antes de la Revolución. El Estado era el gran empresario que organizaba los planes quinquenales que afectaban a todo el país. Eran estatales y por tanto tenían que ser enormes, mientras en EE UU la gestión de los grandes grupos recae en sagas de empresarios. Y no olvidemos tampoco que, sin olvidar lo que tenía de programa de castigo, el Gulag, con sus trabajadores sometidos a régimen de esclavitud, era también una agencia de empleo gigantesca.

- De los ocho directores que tuvo la agencia estatal de estadísticas entre 1918 y 1941, cinco fueron condenados a muerte y ejecutados por no adaptar los resultados de su trabajo a las previsiones oficiales. ¿Tienen alguna fiabilidad los datos económicos, sociales y de población de la URSS?

- No, pero tampoco los actuales. Sabemos perfectamente que están manipulados, no hay más que ver las cifras de afectados por la pandemia. Han mentido todo el tiempo. Ahora no se fusila a los estadísticos, aunque también han sucedido cosas extrañas...