«Fue un ataque vil y cobarde»

La fiscal María Eugenia Rodríguez fue ayer contundente: «El asesinato de Davide Fervorini fue fruto de un ataque vil y cobarde. Le tendieron una trampa, le hicieron un mataleón, le dieron una brutal paliza y, viendo la gravedad de las heridas y que se estaba muriendo, se marcharon sin preocupación del lugar para comerse una hamburguesa. Les bastaba con engañarle para robarle el dinero, no hacía falta matarlo», narró en la última sesión del juicio ante el Tribunal del Jurado que sienta en el banquillo a cinco personas por el asesinato del empresario italiano en 2018 y a otra más por tráfico de drogas.

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO

Rodríguez insistió en su informe final en la culpabilidad de Sophia Valinhas G. B. M., Adonay Santiago G. C., Rubén P. S., Alejandro A. S. y Wilson Enrique Q. B. puesto que «nadie hizo nada por evitar su muerte y el previo concierto realizado para llevar a cabo el delito les responsabiliza a todos del mismo aunque no sean los ejecutores. En estos hechos hay dolo eventual y tienen carácter de coautores ya que el papel desarrollado por cada uno de los acusados fue fundamental en el asesinato de Davide Fervorini», manifestó la fiscal. «Se asemeja al caso del asesinato de Iván Robaina –cometido el 7 de diciembre de 2008–, en el que todos participaron de forma necesaria en la ejecución de un plan global», añadió.

Insistió en que los cinco acusados de asesinato «mataron a Davide siendo conscientes de lo que hacían y fue para robarle en la casa. Hubo alevosía traicionera porque estaban escondidos y lo atacaron por sorpresa por lo que no pudo defenderse». Además, relató al jurado popular que «esto no es un juego, no es una película. La decisión de matarle estaba tomada y solo les faltaba por ver cómo lo hacían. Esa era su intención y quedó demostrada con los hechos. Lo apalearon, le dieron patadas, le golpearon con un bate de béisbol y una piedra de 30 kilos y estas lesiones las causaron varias personas como aseveraron las forenses. Querían matarlo y lo consiguieron», exclamó.

Por último, la fiscal narró a la sala que «Davide Fervorini tenía 43 años y una vida por disfrutar y hay que hacer justicia por la víctima y por la sociedad».

El jurado popular de este procedimiento ya está deliberando y en próximas horas podría conocerse su veredicto.

Las defensas insisten.

Las defensas insistieron de forma genérica en sus informes que, tras la práctica de la prueba, no se consiguió demostrar quién o quiénes asestaron los golpes que acabaron con la vida de Fervorini y, por ello, no se podía culpar a todos por igual.

Por una parte, María Rosa Díaz-Bertrana, letrada de Sophia, se preguntó: «¿Qué prueba se ha practicado que acredite que Sophia había acordado con los demás ir a matar a Davide? Absolutamente ninguna. No existe acuerdo previo. Quedar con Davide para robarle no es suficiente para acusarla como autora, de asesinato, ni de ser cómplice, ni nada por el estilo», destacó.

Por su parte, Pino López, abogada de Adonay, insistió en que su cliente sólo «hizo un mataleón a la víctima y luego Rubén entró en crisis al no encontrar el dinero que buscaba, por lo que golpeó sin parar a Fervorini. Merece un castigo, porque lo que hizo no está bien, pero no es un asesino», informó.

Penélope Medina, letrada de Rubén, no dudó en afirmar que «Adonay le hace el mataleón, traslada a la víctima al interior de la casa y es la última persona que está con él y tiene capacidad física para levantar una piedra de 30 kilos para lanzársela. Rubén lo golpeó con el bate, pero en el mismo no había sangre, mientras que en la piedra sí».

En el caso de Juan José Roma, explicó al tribunal que Alejandro «no iba con intención de agredir» a Davide «sino de reducirle para atarle, lo que al final no hizo falta porque estaba inconsciente. Mientras, Adonay y Rubén metieron el cuerpo dentro de la casa y algo pasó porque la muerte fue fulminante por los golpes de la piedra».

Armando Martín, abogado de Wilson, explicó al jurado que no había ninguna prueba que incriminase a su cliente. «De Wilson no hay ni una sola conversación telefónica, ni datos de geolocalización, pero ha reconocido haber estado en la escena del crimen», dijo, por lo que pidió «discernir qué grado de participación tuvo cada uno de los acusados. Con las manos fue imposible producir las lesiones de mayor gravedad y la pelota está en el tejado de Rubén y de Adonay. Ustedes tienen que decidir», manifestó dirigiéndose al jurado popular.

La droga «no era de él».

Alfredo Estupiñán, abogado de Layonel P. S., argumentó que la droga que encontraron en su domicilio «no era de él sino de Rubén» y, en cualquier caso, la misma era hachís, «que no causa grave daño a la salud ni era de notoria importancia» puesto que la cantidad aprehendida fue de 2466 gramos. Con ello, en vez de ser condenado a 4,6 años sería de uno a tres.

«Planearon» asesinarlo.

El abogado de la familia del fallecido, Paris Nuez, insistió en que los acusados «lo asaltaron, robaron y mataron por 5.000 euros. Han contado –dijo– de diferentes maneras una historia adulterada para su beneficio aunque los hechos eran los mismos. Estoy convencido de que planearon su muerte porque entre dar golpes para asustar y machacar a la víctima hay una diferencia enorme y, si no era la intención, ¿por que nadie lo evitó?», se preguntó.

Los golpes «buscaban la muerte» de Davide y «le causaron hemorragias y fracturas irreversibles... ¿y nadie propuso parar? ¿Si la intención no era matarlo, por qué Sophia dijo en comisaría que sí?».

«Que mienten es un hecho indiscutible y solo hay alguien que no lo hace, que es el cadáver de Davide. Usaron la estrategia del buenismo asumiendo un delito menor para que les crean cuando dicen que no participé en el asesinato, pero todos planearon asesinar a Davide para quitarle las llaves y robarle».