El viaje olvidado del relator de la pobreza

16/02/2020

El enviado de la ONU Philip Alston visitó en dos semanas seis comunidades para conocer la realidad de la exclusión en España antes de emitir su informe. Entre estas regiones no estaba Canarias, una de las autonomías con mayores índices de vulnerabilidad. CANARIAS7 ha preguntado a varias asociaciones humanitarias qué le hubieran dicho y enseñado de las islas.

España «está fallando» a las personas que viven en situación de pobreza, sentenció la semana pasada el relator especial de la ONU sobre la extrema pobreza, Philip Alston. El enviado de Naciones Unidas recorrió seis de las 17 comunidades autónomas para elaborar un informe, pero adelantó algunas de sus conclusiones. Curiosamente, Alston no incluyó en su visita a Canarias, una de las comunidades con peores índices en pobreza y exclusión. ¿Qué hubiera visto en las islas? ¿A dónde le hubieran llevado las organizaciones no gubernamentales que atienden a y se ocupan de mitigar la miseria del 36,4% de la ciudadanía canaria, 10 puntos por encima de la media nacional?

Caya Suárez, secretaria general de Cáritas Diocesana de Canarias cree que tendría que haber visitado las islas para constatar tres realidades: las de las personas sin hogar, la situación de las personas en acogida humanitaria «que están pidiendo comida en las calles» y cómo «familias concretas de barrios concretos» padecen «pobreza severa». Hay zonas de las islas, recuerda, en las que «la pobreza tiene altos índices», pero uno de los asuntos más preocupantes, a su juicio, es el del sinhogarismo. Esta situación, advierte, está aumentando y afecta no solo a personas solas sino a familias, especialmente monomarentales. «Antes no se notaba tanto por el apoyo familiar, pero las redes de apoyo ya no existen, por eso, de unos años para acá, hay más familias sin hogar», lamenta. Además recalca que desde la política solo se está «tapando agujeros», pero que no se va «a las causas de la pobreza», lo que hace que esta se mantenga.

Jesús García, presidente de la Obra Social de Acogida y Desarrollo y miembro de la EAPN Canarias, que elabora el informe de la tasa Arope, recuerda que no existe un censo de las personas sin hogar, situación que es más visible en la capital grancanaria. Muchas de estas personas, añade, padecen trastornos mentales «y no están atendidas adecuadamente». Deben acudir «una vez cada cinco o seis meses» al centro de salud, pero «nada más». En su opinión, desde la política se tendrían que iniciar los procedimientos necesarios para incapacitar a aquellas personas que lo necesitaran y así poder prestarles ayuda.

Otro punto al que le hubiera gustado hacer mirar al relator de la ONU es hacia las personas mayores. Muchas de ellas, afirma, se han hecho «ocupas» en algunos barrios de Las Palmas de Gran Canaria, pero están en condiciones «lamentables». Para García, las ONG son «el dique de contención» porque desde la política solo se lanzan «globos sondas», como el albergue junto a la antigua fábrica del hielo en La Isleta. Además, dice, «son centros de día. ¿Qué hacen esas personas de noche? ¿A dónde las mandas?».

El viaje olvidado del relator de la pobreza

También ha cambiado el perfil de las personas que se acercan a la Obra Social, advierte, gente «cada vez más joven» es la que demanda ayuda, gente que no logra un empleo o al que accede no le sirve para sobrevivir. La calle también es el terreno en el que acaba buena parte de las personas migrantes. Canarias no está dando «una ayuda humanitaria digna» a estas personas, señala Irene Bello, presidenta de la Coordinadora de ONG de Canarias.

Antonio Rico, presidente de Cruz Roja, tiene claro qué es lo que tendría que haber visitado Philip Alston en Canarias. «Lo hubiera llevado a los barrios marginales, donde vemos la pobreza más estructural». Pero también, añade, le hubiera explicado «que hay mucha gente que tiene contrato laboral y que no pueden atender a sus necesidades más básicas».

Rico cree que desde las administraciones públicas hay un «compromiso», pero «insuficiente». En especial si se habla de los colectivos concretos como la infancia y la juventud y las mujeres. «La pobreza es mucho más estructural entre las mujeres, y si hay niños son ellas las que llevan la bandera del cuidado».

Pedro Llorca, presidente del Banco de Alimentos, cree que en Canarias la ciudadanía que está en situación de pobreza no pasa «hambre», pero sí «muchas carencias». Él mismo reconoce que el Banco de Alimento, en ocasiones, compra «papas, huevos, cebollas...» y productos frescos para incluirlos en el reparto, que se limita a no perecederos. Llorca también hubiera llevado al relator a los barrios marginales, pero especialmente a las zonas este y sur de la isla. En ellas, además, se concentra una gran población de personas migrantes sin recursos.

TURISMO Y TRATA

Begoña Vera, experta en igualdad, prostitución y trata, llama la atención sobre uno de los temas que no tocó Philip Alston en su visita a España, siendo el tercer país del mundo y el primero de Europa en consumir prostitución. «En Canarias se encontraría una realidad distinta. Es como una alfombra muy bonita para el turista, pero cuando la levantas está lo que no queremos ver». Vera, que recuerda que la prostitución está vinculada a situaciones de vulnerabilidad, explica que si la «oferta» no cubre la demanda del turismo «se traen a mujeres de fuera». De hecho, Canarias está en la ruta de la trata de mujeres para la explotación sexual de las mafias de la prostitución. A ello hay que añadir la problemática de los centros de menores –de nuevo, población vulnerable y en este caso custodiada por la administración pública–, en donde se han destapado situaciones de prostitución y en los que ya se está implantando un protocolo para evitarlo. En prostitución también se encuentran «chicas menores y mujeres de familias en situación de pobreza. Se prostituyen para el barrio», advierte Vera, quien insiste en que el relator no «miró» los propios informes de la ONU en los que se hace referencia a esta problemática.