El sexo empieza por uno mismo... y en España más

30/06/2020

En el top 1 del autoplacer, el confinamiento ha sido su época dorada

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El confinamiento trajo muchas horas libres de repente. La agenda se quedó ‘congelada’ en el tiempo, con un montón de citas y actividades pospuestas o, directamente, canceladas para siempre. Con tanto tiempo, algo de aburrimiento y pocos recursos para ‘matar’ el estrés –adiós gimnasio, adiós paseos, adiós cañas con los amiguetes–, los humanitos nos buscamos la manera de sobrellevar el aislamiento lo mejor posible. Y, cuando la creatividad se puso a funcionar... pues empezamos a experimentar, tanto haciendo pan con masa madre como iniciándose en alguna práctica (yoga, pilates, calceta...) o, ya directamente, con lo primero que tenemos a mano: el propio cuerpo.

El 82% de los españoles aseguran que la masturbación les ayudó a sentirse mejor durante el confinamiento. La mayor parte, un 60%, lo hacía para aliviar el estrés. Así lo revela, al menos, el Barómetro del Auto-placer 2020 –elaborado por la firma de bienestar sexual especializada en juguetería TENGA–, en el que España participa por segundo año consecutivo (¡y de nuevo con las cifras más altas de masturbación!). ¿Las razones de esta época dorada del autoplacer en el aislamiento? Pues no sólo las ya señaladas –necesidad de relax, aburrimiento–, sino también el hecho de que muchas personas «estaban alejadas de sus parejas o sin acceso a una», apunta Nayara Malnero, sexóloga, psicóloga clínica y terapeuta de pareja.

No obstante, explica que «las ganas de innovar y de dedicarse tiempo» sostienen también las altas cifras de masturbación de este periodo. Según el estudio, cerca de la mitad de los españoles aislados en solitario (47%) aseguraron haberse masturbado más que antes y lo hicieron un 20% más de los que convivieron con su pareja (aunque el 27% de los que pasaron juntos el confinamiento también se dedicaron más al autoplacer en este tiempo). «Muchas parejas tenían el sexo muy abandonado. Y la pandemia ha sido un ‘sopapo’ para que nos diésemos cuenta de que estábamos dejando en un segundo plano cosas muy importantes»: el sexo, con nosotros mismos y con otros. Al final, no son cosas excluyentes, como mucha gente cree, sino complementarias. «Nos hace conocernos mejor a nosotros mismos. ¿Cómo le vamos a comunicar a nuestra pareja lo que nos gusta si ni nosotros lo sabemos?», cuestiona Malnero, quien indica que, en ocasiones, para descubrir placeres y gustos y propiciar acercamientos se recomiendan en las terapias de pareja juguetes sexuales, cuyo uso ha crecido en la cuarentena: un 44% de los hombres y un 52% de las mujeres han recurrido a ellos.

El 93% se masturba

Con o sin accesorios, en España se masturba un 93% de la población. Por delante de los ingleses (89%), alemanes (87%), estadounidenses (84%) y franceses (81%). Además, el 15% de los encuestados afirma masturbarse todos los días y el 30%, al menos una vez a la semana. Además, el 80% de los españoles asegura masturbarse mientras están con su pareja.. ¿Y esta pasión nacional por el autoplacer? ¿Cómo se explica? «Mi hipótesis es que lo contamos y otros no. En los países mediterráneos hablamos más abiertamente del tema de la sexualidad y lo admitimos todo con menos problemas. Somos más sinceros –apunta la sexóloga–. De hecho, en lo que a comunicación sexual se refiere, los españoles solemos pecar más por exceso que por defecto».

En España, hablar y sexo son dos conceptos que van muy unidos. No sólo tenemos cada vez menos problemas para charlar de ello con nuestra pareja o personas de confianza. También hemos aprendido que la palabra es una potente arma sexual, un mecanismo de excitación que no siempre se ha valorado en su justa medida. «Aunque algunos admiten tenerlo ya implantado en sus rutinas (porque pasan gran parte de su tiempo viajando y están poco tiempo con sus parejas), son muchos los que han descubierto una forma de placer sexual sin contacto durante el confinamiento. Por eso han resurgido algunas prácticas como el ‘sexting’ (envío de mensajes sexuales o imágenes, que ha aumentado un 31%) o el sexo telefónico (con un incremento del 20%)», apunta.

Mejoras para quedarse

¿Qué pasa con las innovaciones descubiertas durante el aislamiento? ¿Se quedan en nuestras vidas o pasa como con el pan, que hemos vuelto corriendo a la panadería y ya no volveremos a hornear una hogaza casera a no ser que haya nuevos confinamientos? Todo apunta a que se quedarán con nosotros, según los encuestados. Uno de los ‘souvenirs’ buenos de la pandemia:muchos, al tener que salir de la rutina, han mejorado sus saberes sexuales.

Según se puede comprobar en el informe, en muy pocos años la educación sexual –que para los que rebasan los 40 se quedó, con suerte, en aprender en EGB en qué consistía la reproducción– ha mejorado mucho. Así, los jóvenes de la generación X (personas nacidas entre los sesenta y principios de los 80) afirman que han tenido una buena educación sexual, frente al 52% de los millenials (1980-1996) y el 65% de la llamada generación Z (más o menos, los que ahora son veinteañeros). «Vamos mejorando», afirma la sexóloga.

La otra cara de la moneda: los que nunca se masturban

El 7% de la población encuestada no se masturba. «¡Haberlos haylos!», dice Nayara Malnero. Según la sexóloga, existen varios factores que lo pueden explicar. «Hay gente que ya cubre todas sus necesidades con otras personas o que tiene un bajo deseo sexual –desvela–. Pero creo que tiene mucho que ver con la llamada educación sexual castrante, que presenta la masturbación como algo pecaminoso. Esto aún pervive».

Y luego hay movimientos internacionales como el NoFap, integrado por ‘influencers’ masculinos que plantean el reto de estar un año entero sin masturbarse, sin ver pornografía... ¿El objetivo? «Creen que tendrán mejor rendimiento en el sexo», aclara Malnero con todo el escepticismo del mundo.