El Rubio, al salir de prisión: «Me he comido cinco años sin culpa ninguna»

Antonio Ojeda Bordón, alias El Rubio, abandonó a las 11.20 horas de este lunes la cárcel tras cumplir cinco años de condena por haber agredido sexualmente a un menor en su propia chabola, a la que lo llevó prometiéndole que le iba a regalar una bicicleta, el 19 de julio de 2012 en Doctoral.

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO

Antonio Ojeda Bordón, alias el Rubio, abandonó este lunes la cárcel tras cumplir los cinco años de cárcel a los que fue condenado por haber agredido sexualmente a un menor en su propia chabola, a la que lo llevó prometiéndole que le iba a regalar una bicicleta, el 19 de julio de 2012 en Doctoral. Su única declaración al salir de prisión fue tajante: «Me he comido cinco años en la cárcel sin culpa ninguna, yo no hice nada». «Yo no sé nada de Yéremi», apuntó ante la insistencia de los periodistas.

El Rubio solo tendrá que cumplir la medida de prohibición de acercarse o comunicarse con el menor de forma directa o indirecta durante seis años, puesto que los hechos cometidos fueron anteriores a la reforma del Código Penal de diciembre de 2015. Por ello, no se le aplicará otra medida de libertad vigilada que, según la última redacción, se ejecuta con posterioridad a la pena privativa de libertad y puede conllevar –entre otras– su participación en programas normativos, laborales, culturales, de educación sexual o similares.

Hay que recordar que el Tribunal declaró probado que el 12 de julio de 2012 y mientras estaba el menor jugando en un parque del Doctoral, se le acercó el Rubio y le dijo que si le acompañaba a su chabola le regalaría una bicicleta. En un primer momento el menor accedió, pero una vez iniciado el camino se arrepintió e intentó volver, pero el condenado lo impidió agarrándolo fuertemente del brazo. Una vez llegados a la chabola, el Rubio obligó al menor a entrar y en ese momento, se bajó sus pantalones, el mismo se los bajó al menor y le obligó a sentarse encima de él, dándole la espalda. En ese momento, acercó su pene al ano del menor sin que llegara a introducírselo y una vez satisfecho su ánimo sexual, le dijo al menor que se marchara.

Una vez fuera prisión, El Rubio continúa siendo el principal sospechoso de la muerte de Yéremi Vargas –podrá instalarse nuevamente en Vecindario, cuando este mes se cumplan 13 años de su desaparición cuando jugaba en un solar contiguo a la casa de sus abuelos maternos en el barrio de Los Llanos (Vecindario).