El ‘rompebocas’, el último y peligroso reto viral entre los adolescentes

25/02/2020

La Policía ya ha alertado sobre el último reto viral al que se han apuntado los adolescentes. Se trata del ‘rompebocas’, una peligrosa práctica que consiste en acercarse a la ‘víctima’ por detrás, engancharla por los tobillos con una bufanda u otra prenda de ropa y tirar para que se caiga de bruces.

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Por supuesto, un tercero o cuarto o quinto... lo graba todo con el móvil para subirlo después a las redes sociales y mofarse del guantazo. Este nuevo ‘challenge’, que tanta gracia hace a los chavales, puede tener consecuencias muy graves para su salud. Además de la evidente de partirse los dientes, la caída también puede causar un traumatismo craneoencefálico. Así que de broma, nada.

Parece ser que el reto se inició en México y Colombia pero, como ocurre con todos los fenómenos virales, no ha tardado en cruzar el charco. El patio de colegios e institutos es el escenario donde suele practicarse el ‘rompebocas’ o ‘rompecráneos’. Los vídeos de escolares cayéndose de morros al trastabillarse con una sudadera o una bufanda enredada en los pies están multiplicándose en las redes sociales, hasta tal punto que la Guardia Urbana de Barcelona lo ha denunciado públicamente. Los agentes han alertado a padres y educadores sobre la «peligrosidad» de este nuevo desafío, que los chavales cuelgan después en Tik Tok, la aplicación estrella entre los adolescentes.

Y no son los únicos. Un artículo elaborado por especialistas del hospital San Joan de Deu advierte precisamente sobre estos desafíos virales en etapas como la adolescencia, donde «uno se atreve a hacer cosas que pueden implicar peligro o desafiar los límites para sobresalir o sentirse socialmente aceptado». En la mayoría de los casos, se trata de retos que los chavales siguen como un «simple juego», como una diversión más que «está de moda». Pero hay casos en los que el riesgo es real, como pasa con el ‘rompebocas’. La intención puede ser inocente, pero las consecuencias no.

Los profesionales coinciden en que la mejor manera de proteger a los menores de este tipo de prácticas es ayudarles a desarrollar su capacidad crítica. «Es conveniente establecer un clima de confianza en el hogar; generar un diálogo fluido con nuestros hijos para conocer qué hacen en internet. También debemos interesarnos por sus gustos y motivaciones. Preguntarles su opinión sobre los retos, ayuda a fomentar la habilidad de calcular el riesgo de lo que le puede pasar a alguien que lo asume», explican en San Joan de Deu. También señalan que es importante insistir en que «no compartan ese tipo de retos».