El Orgullo reivindica su origen

La manifestación del colectivo LGTB de Las Palmas de Gran Canaria vuelve a su punto de partida original. La masiva movilización volvió a salir de La Isleta, cuna del movimiento en la ciudad, con un grito claro ante el mensaje de los partidos de la derecha política: «No nos van a parar». Santa Catalina recibió a la comitiva y la reivindicación mutó en celebración por la noche.

david ojeda / las palmas de gran canaria

La Isleta, siempre La Isleta. El histórico barrio de Las Palmas de Gran Canaria recuperó su presencia en la manifestación del Orgullo LGBT que ayer recorrió la zona Puerto de la capital, con meta de llegada en el parque de Santa Catalina, con dos consignas claras: «No nos van a parar», en relación al crudo mensaje que intenta propagar la derecha política en España, y el recuerdo de los pioneros en las batallas del colectivo.

Gamá ha encabezado la quincena de días de celebración y lucha que tienen en la manifestación de ayer uno de sus puntos más emotivos. Bajo el lema de Mayores sin armarios, la movilización salió desde la plaza de Manuel Becerra a las 19.00 horas. No fue un detalle sin más, formaba parte de la visibilización de décadas de pelea por una vida digna. En años anteriores había salido desde el edificio de los taxistas en Mesa y López, pero tocaba volver a los orígenes.

Así lo expresó Marcos Ventura, vicepresidenta de Gamá y organizadora de los actos del Orgullo en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. «Se cumplen 50 años de las movilizaciones de Stonewall, que es el inicio de nuestras luchas contemporáneas. Pero también se cumplen 40 años de la primera movilización homosexual en Las Palmas de Gran Canaria, y 25 años de los primeros actos del Orgullo que tuvieron su nacimiento en La Isleta. Y si estamos aquí es por ellos, por los que empezaron esta batalla», expuso.

El de ayer fue un día cargado de emociones. La movilización tuvo una amplia participación de personas del colectivo LGBT, pero también hubo presencia institucional. Augusto Hidalgo, alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, estuvo presente en la comitiva por quinto año consecutivo.

Durante el recorrido de la movilización, en la que no paraban de ondear banderas del colectivo, el ambiente fue tan reivindicativo como lúdico. Lo fue también en la llegada al parque de Santa Catalina, uno de los momentos más emotivos de la jornada con la lectura del manifiesto y el posterior ambiente festivo que se desató hasta bien entrada la noche.

Marcos Ventura quiso incidir en la motivación de estas edición, en la que el colectivo mira al pasado, especialmente en el que hay sombras sobre el futuro de esta celebración en otras ciudades. «Lo lamentable es que esta gente siempre estuvo ahí, lo que pasa es que se ha empoderado. Recordamos que gente como Rocío Monasterio provienen de las asociaciones de Mayor Oreja. Por eso tenemos que mirar a nuestros mayores, que son los que nos abrieron camino».

Y por eso la manifestación ayer volvió a La Isleta, en cuyas calles muchas de esas personas que pelaban cuando el ideal colectivo era una utopía con su actitud en el día a día. «Especialmente la gente del colectivo trans, que fueron los pioneros en este sentido. Hoy en día siguen teniendo problemas y están mal vistos por mucha gente en la sociedad, pero imagínate hace cuarenta años. Les partieron literalmente la cara por sus derechos y, por ello, insisto que hoy estamos aquí», asevera Ventura.

Lo que sí tienen claro los organizadores del Orgullo es que «tenemos mucha suerte de vivir en Canarias. Queda mucho por avanzar y normalizar, pero somos un colectivo que aquí cuenta con mucha más aceptación que en otros lugares. También tenemos mucho apoyo institucional, porque todas colaboran con nosotros cuando tocamos a su puerta buscando ayuda para nuestras acciones», significa entusiasmado Ventura.

El Orgullo tomó Las Palmas de Gran Canaria. Como lo lleva haciendo desde que hace cuarenta años un grupo de pioneros protagonizará la primera movilización en la ciudad en las gradas del López Socas. Como lo quiere seguir haciendo muchos años.