El miedo también se contagia

El coronavirus ha dejado patente que hay otra epidemia, la del pánico colectivo

FERMÍN APEZTEGUIA

La epidemia de coronavirus que se está extendiendo por el planeta ha llegado acompañada de otra de mayor envergadura. Esta sí, con tintes de pandemia. El mundo se muere de miedo. Las decisiones políticas y sanitarias adoptadas por los responsables institucionales de todo el mundo están contribuyendo a generar entre la población un temor que los sanitarios, no las instituciones, sino los profesionales de la salud que atienden a los pacientes en las consultas, no acaban de entender. ¿Por qué tanta alarma por un virus que no se ha cobrado en el mundo ni la mitad de las víctimas que la gripe se llevará este año en España? ¿Se está utilizando el Cov19 con fines que van más allá de lo meramente sanitario?

«El ser humano, a diferencia del resto de los animales, tiene la capacidad de imaginar, un don que le permite anticiparse a lo que pueda ocurrir» razona la psicóloga Timanfaya Hernández, directora del centro Globaltya, de Madrid. Esta cualidad, destaca la especialista, que nos ha permitido sobrevivir como especie, tiene también su contrapartida. «Es una herramienta muy positiva, que mal gestionada puede resultar muy peligrosa. Nuestra cabeza es incapaz de distinguir entre un miedo real y otro imaginario».

‘La guerra de los mundos’

La demostración que hizo de ello el cineasta Orson Welles con su adaptación para la radio de la novela ‘La Guerra de los Mundos’ forma parte de la historia, no sólo de la comunicación, sino del ser humano. El programa se emitió como si se tratara de un informativo, que interrumpía la emisión para informar con carácter urgente de una invasión extraterrestre. Al principio del espacio se advirtió de que se trataba sólo de una dramatización, pero hubo muchísima gente que se enganchó a la narración después de la advertencia. Miles de personas creyeron que se trataba de una noticia real. Consecuencia: la población de Nueva York y Nueva Jersey entró en pánico, convencida de que se trataba de un auténtico ataque alienígena.

La lista de ejemplos del uso del miedo como forma de dominación política y control social es larga. Sólo en el último siglo podría pensarse en la Alemania nazi, la España de Franco, las llamas del infierno, el temor a una guerra nuclear o, algo mucho más reciente, las advertencias permanentes sobre las devastadoras consecuencias de una invasión del islam en Europa. Muchísimas organizaciones y personas utilizan el miedo contra los ciudadanos. Los terroristas que buscan con sus acciones determinados objetivos, los partidos políticos que anuncian el Apocalipsis si se vota a sus rivales... y, en ocasiones, también las instituciones públicas, que lo inoculan en las dosis que creen adecuadas con el supuesto objetivo de evitar males mayores,

El caso de los ‘vacas locas’ sacudió el mercado alimentario del mundo occidental con el cambio de siglo. La aparición de una variante de la enfermedad de Crutzfeld-Jakob, ligada al consumo de carne de vacuno contaminada, desestabilizó el mercado alimentario y sembró la alarma entre los consumidores de carne occidentales. 25 años después, el número de diagnósticos de la dolencia apenas llega a 250 en el mundo entero y, como recuerda el psiquiatra Luis Caballero, jefe de la especialidad en el hospital Puerta del Hierro de Madrid y profesor de Psiquiatría en la Universidad Autónoma, desde entonces siguen apareciendo nuevos casos cada año y al mismo ritmo que durante la crisis.

«Ahora mismo, tenemos dos epidemias superpuestas», razona. «Una se refiere a un cuadro gripal, que ni siquiera es muy grave; y otra de tipo comunicacional, mucho más intensa desde el punto de vista psiquiátrico», sentencia el experto. Vivimos, a su juicio, momentos de «histeria colectiva». «Lo mismo que sucedió con el SARS, la gripe A...».

El virus que nació en Wuhan el pasado diciembre se ha cobrado ya casi 3.000 muertos en todo el mundo. Sólo en España, la gripe se llevará este año unas 6.500 vidas; las enfermedades cardiovasculares, en torno a las 118.000 y el cáncer algo menos, como 109.000. Y las bolsas no se caerán. «Nuestra mejor herramienta contra el miedo es racionalizar», aconseja Timanfaya Hernández. «Todos los días hay muertes, pero tenemos que seguir viviendo», reflexiona