Primera jornada. Arriba, un estudiante entrando a la Facultad. Abajo, tres jóvenes repasando. / JUAN CARLOS ALONSO

Tres clásicos de la selectividad y la discriminación de género abren la EBAU

El alumnado eligió en la primera jornada en la ULPGC entre textos de Lorca, Gabo, García Cabrera y el politólogo Pablo Simón

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO Las Palmas de Gran Canaria

La Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU) arrancó ayer en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) con la mitad del alumnado matriculado. Unos 3.000 de los 5. 945, dado que, para evitar aglomeraciones, la fase general se divide en dos días segregando al estudiantado entre ciencias y letras. Los nervios y la normalidad que se puede esperar en medio de una pandemia marcaron una jornada en la que el primer examen, el de Lengua Castellana y Literatura, ofrecía cuatro textos a elegir. Tres de autores clásicos en la selectividad: Lorca, García Márquez y Pedro García Cabrera, y un texto periodístico de Pablo Simón que versaba sobre la discriminación que sufren las mujeres aún en pleno siglo XXI.

El estudiantado recibió en su móvil, a través de un SMS, el edificio y aula en la que tenían que presentarse, y tras un ligero caos circulatorio en el campus de Tafira, a las 8.30 de la mañana ya estaban sentados en mesas separadas metro y medio, con sus mascarillas puestas listos para recibir las primeras instrucciones.

Antes de que se repartieran los exámenes el rector de la ULPGC, Lluís Serra, y el vicerrector de Estudiantes David Sánchez, recorrieron las aulas de la Facultad de Arquitectura para dar la bienvenida al alumnado. «Los esperamos en esta universidad dentro de unos meses. Mucha suerte», les dijo Serra.

Con el papel ya en la mano, a las 9.30 de la mañana Tafira parecía estar vacía de estudiantes y solo el equipo de vigilantes rompía el silencio.

Ruyman Sosa (20 años) fue uno de los primeros en salir. Eligió el texto periodístico. 'Tú a ciencias, yo a humanidades', un articulo publicado en El País el pasado 20 de diciembre. En él el politólogo recuerda que históricamente las mujeres se han especializado en lo que se denominan carreras feminizadas, según los clichés de genero. Sin embargo, añade, pese a que con el tiempo esto ha cambiado, lo que también implica que nada tenía que ver con la biología y sí con el tipo de sociedad en el que vivimos, «según entran las mujeres en un determinado sector productivo la remuneración promedio de este tiende a reducirse», algo a lo que el articulista considera una «segregación sutil». No vino mal ayer que al menos uno de los textos hablara de la discriminación hacia las mujeres. Cuatro textos para elegir -este año se mantiene el cambio del pasado que ofrece cuatro alternativas en lugar de dos- y todos textos de hombres.

Ryuman no estaba seguro de cómo le había salido el examen, aunque tampoco necesita una nota demasiado alta. Las carreras de ingeniería, como la que él va a elegir, solo piden un cinco.

Muy distinta era la actitud de Marta Medina (17 años). A ella el ejercicio le salió muy bien» y eligió analizar el texto de García Lorca extraído de 'La casa de Bernarda Alba', un clásico de la selectividad.

Marta quiere estudiar el doble grado de traducción, para lo que necesita un 13,2. De media en Bachillerato tiene un 8,75 y confía en que en la ponderación -la nota final es un 60% Secundaria y un 40% la EBAU- logre, al menos, llegar al 11,56 del grado de traducción «normal».

Ella será, probablemente, una de las nuevas alumnas de la ULPGC del próximo curso. Al fin, dice, «todo ha pasado» porque el último año ha sido «muy malo anímicamente», asegura. Esta estudiante se queja de la sensación «que tenía todo el mundo» de que estaban rindiendo menos, «de que no podíamos» con el curso. Su sonrisa, tras el primer examen, indica que ya está más relajada.

Lorca también fue el texto que escogió Norberto Jiménez (18 años). A su juicio la prueba le fue «mejor de lo que esperaba». Su intención es estudiar Psicología y necesita un 9,6. En su opinión, el problema ha sido que tenían la idea de que este año iba a ser más difícil que el anterior. A diferencia del curso pasado, el estudiantado de segundo de Bachillerato ha estado todo el año con clases presenciales, con lo que len los aprobados no se ha abierto tanto la mano.

Adrián Marrero (17 años) también salió contento de la prueba. Eligió un fragmento de 'Crónica de una muerte anunciada', de Gabriel García Márquez, un autor recurrente en selectividad. Adrián no va a ir a la universidad, al menos de momento, pero quiere dejarse la puerta abierta, por eso hace la EBAU. Por ahora quiere matricularse en un ciclo. La mascarilla es lo peor que lleva, pero ya este año casi se ha acostumbrad, asegura.

Quién sí se lo juega todo a esta carta es María Macías (17 años). Quiere hacer Fisioterapia, y necesita una nota alta. De momento en Bachillerato tiene un 9,72, «pero son solo 75 plazas», se lamenta. Además, si no entra en la ULPGC en este grado tendrá que hacer otro «porque no tengo posibilidades para irme fuera», añade. Ella eligió el poeta del canario Pedro García Cabrera y cree que le salió «bien» esta primera prueba pese a los nervios. En clase, durante todo el año, asegura, «no ha habido hora a la que no te estén hablando de la EBAU» y eso obliga, añade, a adaptarse a todos los cambios.

Otras sedes

Lluís Serra y el vicerrector de Estudiantes visitaron ayer también la sede de Expomeloneras, espacio que por segundo año acoge las pruebas de la EBAU de la ULPGC. Hasta allí se desplazaron también la viceconsejera de Educación, Dolores Rodríguez, la alcaldesa de San Bartolomé, Conchi Narváez y un representante de Lopesan, Zoilo Alemán. En este amplio espacio se examinaron 987 estudiantes. También se habilitaron institutos en la zona de Telde, y Santa María de Guía.

La EBAU continúa hoy con el estudiantado de letras, que hará la misma prueba de la fase general o común. Ya el viernes y el sábado el alumnado se enfrentará a las asignaturas de su especialidad. La prueba extraordinaria, para quienes suspendieron alguna asignatura, será en julio.