Tomás Almarcha y Lorena Castellano. / R. C.

«Desde que terminé hace dos años nunca me ha faltado trabajo»

Dos titulados en FP dual relatan el salto de preparación y la altísima empleabilidad que tiene este tipo de estudios, cada vez más demandados en España

GONZALO CÁMARA Madrid

El rostro de la Formación Profesional ha cambiado radicalmente en España. Cada vez hay más datos que demuestran que el país está muy lejos de aquel prejuicio social extendido que defendía que el Bachillerato y la universidad eran para los listos y la FP para los demás. Más bien pasa casi lo contrario. La ampliación de la oferta de estudios de FP, su mayor conexión con las necesidades empresariales y la alta empleabilidad de sus titulados ha hecho que estos ciclos cada vez tengan mayor tirón en España y que en muchas especialidades falten plazas. El curso pasado, de hecho, fueron los estudios postobligatorios que, con mucha diferencia, más crecieron entre los chicos que buscaban mejorar la formación básica de la ESO.

En este tirón sobresale la FP dual, la modalidad que desde 2012 realiza una buena parte de la formación en la propia empresa, un modelo que se va a tratar de extender a casi todos los ciclos y títulos con la nueva ley de FP que aprobará en breve el Parlamento. El porcentaje de paro de la FP dual es muy bajo. «En 2020 estábamos en un 70% de empleabilidad. En Madrid este año se ha alcanzado el 85%, una brutalidad», asegura Lorena Castellano (Madrid, 28 años), exalumna de esta modalidad y secretaria técnica en la organización Somos FP Dual, que recuerda que la media del paro juvenil está en España en el 39,6%. El margen de crecimiento de la FP, dice, es inmenso, pues para 2025 España necesitará el doble de la cifra actual de técnicos.

Lorena, tras cursar un grado medio de FP tradicional, vio las ventajas del formato dual. Frente a tres meses de prácticas, esta modalidad ofrece nueve. «Estudié nueve meses en una empresa y creo que hay cosas que solo se aprenden trabajando», explica. Estudió fotografía y, tras cinco años sin empleo, se reinventó con la especialidad dual de Comercio y Marketing. «Desde que terminé hace dos años nunca me ha faltado trabajo», destaca. «Muchos hacen la FP dual nada más salir de Bachillerato y con 20 años ya tienen un año de experiencia en una empresa. Una pasada», subraya.

Prácticas y contrato

Tomás Almarcha (Tarragona, 30 años) es otro de los jóvenes que pasaron por la dual. Con 25 años comenzó la formación profesional en Química Industrial y hoy presume de llevar tres años y ochos meses trabajando para Repsol, la misma empresa que le formó. No tenía conocimientos previos en esta materia. «Empecé desde menos de cero y ahora estoy trabajando para una de las empresas más importantes de este país», explica satisfecho. A su juicio, las diferentes ofertas formativas no deben excluirse sino ser recursos complementarios. «Después de un grado universitario es posible cursar una FP, que aporta más experiencia». Y al contrario. Muchos no terminan en la FP dual. Es un punto y seguido para especializarse y continuar formándose. Almarcha indica que «seguir el camino tradicional de la universidad es un paso muy importante que tampoco se debe olvidar».

Este técnico destaca en que la FP dual «es un camino distinto a lo comúnmente conocido y una gran oportunidad cuando se experimenta en profundidad». Ambos coinciden en que alternar la formación en el centro educativo y aplicar los contenidos en la empresa les brindó la oportunidad de descubrir lo que más les apasionaba. A pocos meses de cumplir diez años de su implantación en España, muchos aún desconocen las ventajas de esta formación profesional. Otros países de Europa, como Suiza o Alemania, llevan muchos años de ventaja aplicando la dual. «En Suiza no conciben que alguien vaya a la universidad sin hacer antes una FP», asegura Lorena.