¿Son los ‘influencers’ un peligro para los menores?

19/02/2020

Lucía tiene nueve años y le encanta pasar tiempo viendo vídeos en Youtube. Uno de sus canales favoritos es ‘La diversión de Martina’, donde su protagonista (Martina D’Antiochia) aparece haciendo manualidades, desenvolviendo regalos, representando escenas cómicas o explicando desafíos. La joven youtuber comenzó su andadura hacia la fama con tan solo 10 años y ya acumula 3,8 millones de suscriptores en su canal, ha escrito varios libros y ha participado en una película.

A Lucía le gusta tanto que quiere parecerse a ella. «Ahora lleva dos mechones sueltos sobre el rostro (como Martina), intenta copiar su estilo de vestir e imita su forma de expresarse», explica Gloria, su madre. La progenitora no está preocupada por los nuevos gustos de su hija, que supone que cambiarán cuando madure, pero considera que, «por su edad, es importante vigilar el contenido que consume y hacerle entender que no toda la información que hay en internet es adecuada para ella, así como explicarle sus potenciales peligros».

El caso de la familia de Lucía no es aíslado, como ella, muchos otros menores en España tienen el mismo ‘hobby’ y han cambiado el salir a jugar con sus amigos por quedarse en casa viendo vídeos de sus ídolos. Así se desprende de un estudio realizado durante julio de 2018 con una muestra de 8.000 padres de ocho países diferentes, incluido España, con hijos de entre 4 y 9 años. Según estos resultados, el 25,7% de los progenitores españoles opina que sus retoños elegirían el teléfono, la televisión o la tablet antes que salir con los amigos (20%) o jugar con sus juguetes (18,4%). La encuesta, desarrollada por la empresa británica de investigación de mercado OnePoll y la agencia Hotwire, también recoge que más de un 20% de estos padres se han sumado a alguna red social para conocer lo que hacen sus hijos. En este sentido, los progenitores más jóvenes son más propensos a descargarse apps que aquellos que superan los 50.

La paradoja es que los llamados ‘influencers’ han existido toda la vida, solo que antaño aparecían en anuncios de televisión y revistas y ahora se dejan ver a través de las redes sociales. «El problema de esto es que la influencia a la que inconscientemente se someten los niños y jóvenes de hoy en día, en comparación con generaciones anteriores, está al alcance de su mano; y que el control que los padres podían ejercer antiguamente del contenido que veían sus hijos cuando la familia se reunía alrededor de la televisión hace unos años se ha vuelto mucho más complicado con las redes sociales», expresa Abel Domínguez, especialista en psicología infanto-juvenil y director de Domínguez Psicólogos. «De ahí que su repercusión actual en los menores sea mayor», añade.

Consecuencias y soluciones

«Algunas consecuencias de la influencia de estos vídeos son: la identificación, la modificación de sus hábitos de consumo y una percepción filtrada de la realidad en cuanto a lo que está socialmente aceptado», destaca Domínguez. En referencia a esto, un 12,2% de los padres españoles encuestados por OnePoll considera que los ‘influencers’ dictan, por ejemplo, los regalos que pedirán sus hijos en Navidad. Por ello, el experto destaca que «los padres tienen la responsabilidad de educar a los hijos en el uso responsable de las tecnologías, de debatir con ellos los contenidos que ven y de tomar medidas sobre el acceso que tienen a internet».

Por su parte, los niños y jóvenes ‘youtubers’ tampoco se libran de las secuelas de la fama. «La exposición a la crítica, normalmente destructiva, desde tan pequeños, puede implicar problemas de autoestima, lo que derivará en una dependencia extrema de la opinión de los demás, o en el rechazo a las redes sociales y la búsqueda desesperada del anonimato», dice el psicólogo.

Aún así, la XIV encuesta ‘Qué quieres ser de mayor’ de Adecco muestra que el 6,1% de los chicos españoles de entre 4 y 16 años quieren ser ‘youtubers’. De ahí que hayan surgido iniciativas como Spacetechies, un centro de formación para menores interesados en las nuevas tecnologías que, entre otras cosas, enseñan cómo ser ‘youtuber’. «Un youtuber educativo puede ser un modelo muy positivo a seguir, por eso damos a estos jóvenes las herramientas para poder alcanzar su meta de forma responsable», expresa el CEO de la empresa, Antonio Serrano. «En el futuro profesional de los niños de hoy las competencias digitales serán fundamentales, así que qué mejor manera de ayudarles que enseñándoles a usarlas correctamente y con conciencia».