Nuevas experiencias que serán inolvidables

07/06/2019

Los campamentos de verano son una actividad enriquecedora en lo social y en el desarrollo de los niños en su tiempo libre. Este tipo de alternativas de ocio ayudan a que los participantes aprendan otras disciplinas y se diviertan.

Los campamentos de verano son una de las opciones favoritas de los niños y niñas para sacarle el máximo partido a las vacaciones, el buen tiempo y la diversión con compañeros. Además, es una oportunidad de viajar, probar nuevas experiencias y aprender cosas muy diferentes a las habituales, inmersos en la naturaleza o en temáticas concretas. Sus beneficios son muchos, y así lo ha confirmado la Red de Investigación de Comunidades Saludables de la Universidad de Waterloo en Reino Unido, entre otras organizaciones especializadas.

La agrupación inglesa destaca de los campamentos de verano algunas de sus cualidades, como por ejemplo el ser una opción para aprender lecciones más allá del aula, conocer otros niños y niñas de la misma edad, el trabajo en equipo, la convivencia y la integración con un nuevo entorno y la naturaleza. Del mismo modo, a través de los campamentos de verano los participantes conocen y se divierten a partes iguales, aprendiendo a valorar el tiempo de juego, las habilidades de los demás, e impulsando el desarrollo, liderazgo y crecimiento personal.

Nuevas experiencias que serán inolvidables

Uno de los aspectos principales de este tipo de iniciativas es la consolidación de habilidades nuevas en el niño o niña, que aprende de esta forma a gestionar las emociones propias y de los demás, el desarrollo de la confianza y la distribución del tiempo, las tareas y la responsabilidad. Momentos inolvidables en grupo, la integración del niño o niña en un entorno social, experiencias prácticas, toma de decisiones, resiliencia y confianza son solo algunos de los aspectos en los que hace hincapié la Universidad de Waterloo.

La inteligencia emocional se forma en diferentes rangos de edad durante la infancia y juventud, y llevan asociadas habilidades que se aprenden y experimentan en estos campamentos, como el reconocer, comprender, controlar los sentimientos, empatizar, interactuar con otras personas, conectarse con los demás y experimentar de forma positiva en diferentes ámbitos.

Nuevas experiencias que serán inolvidables
Actividad física y deporte

Aprovechar para salir de la zona de confort es la mejor forma para los participantes de enfrentarse a situaciones diversas, conocer y encarar las limitaciones y la búsqueda del éxito y la superación.

Los campamentos de verano están muy relacionados con el ejercicio físico y el deporte, alejando a los niños y niñas de su día a día rodeado de tecnología y dispositivos electrónicos. Según ha estudiado la Asociación Española de Pediatría (AEP), para que los niños y jóvenes cuenten con una buena salud es necesaria al menos una hora de actividad física intensa diaria, lo que previene de enfermedades y ayuda a su desarrollo. Sin embargo, según ha alertado, el 12% de los niños de entre 5 y 14 años en España no realizan ningún ejercicio físico.

Los campamentos de verano que incluyan entre sus actividades propuestas deportivas y especialmente al aire libre o en la naturaleza suponen un plus para la salud y el correcto desarrollo de los niños en este rango de edad. Además, probar nuevos deportes y poder experimentar disciplinas fuera de su alcance en la vida urbana ayuda a mejorar habilidades, como es el caso del tiro con arco, montar a caballo, natación, pesca, actividades náuticas, surf, multiaventura y escalada, entre otros.

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Inmersión lingüística

Otra lengua. Una experiencia de inmersión lingüística en verano es una de las mejores opciones para introducir un segundo idioma de forma natural, práctica, fluida y divertida en los niños y niñas. En espacios naturales y lejos de las aulas, los participantes de los campamentos aprenden y experimentan en otra lengua, llegando a interiorizarla mucho mejor y a relacionarla con una propuesta divertida y llena de aventuras donde pasarlo bien y aprender.

Vocabulario. Lejos de aprender de forma obligada o que el niño o niña puede relacionar a una responsabilidad, los campamentos de verano de inmersión lingüística aprovechan las actividades para introducir vocabulario y hacen de este idioma una manera de relacionarse con otros participantes de la misma edad, siempre orientadas al disfrute de las vacaciones y del verano. Además, esta fórmula permite también que la inmersión sea completa, 24 horas al día, lo que conlleva que el participante comience a interiorizar ese idioma y a pensar en dicha lengua, primer paso del bilingüismo.

Conocimientos. Del mismo modo, aprender un idioma en un campamento de verano supone un aprendizaje mucho más rápido y permanente, ya que se establecen lazos estrechos a través de esta lengua, con momentos que serán parte de su desarrollo personal y que fijarán mejor los conocimientos, vinculándolo con una experiencia positiva.